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sábado, 23 de julio de 2016

Islas Medes, refugio de piratas

Apenas veinte hectáreas de superficie, distribuidas aleatoriamente entre varios islotes, asoman entre las aguas del Mediterráneo, frente a las costas de Girona. A simple vista, semejan simples promontorios rocosos desolados, pero, un detallado examen permite descubrir unos extraordinarios valores naturales y una turbulenta historia.


 El pequeño archipiélago de las Islas Medes está compuesto por un total de siete islotes y algún que otro arrecife cuyos perfiles rompen la azul línea del horizonte a una milla escasa de la costa ampurdanesa del macizo del Montgrí. 

No obstante, a pesar de su mínima extensión y su áspero aspecto, las Islas Medes gozan de una historia plena de vicisitudes y, por ellas, han pasado innumerables civilizaciones. Entre ellas, los primeros en ocuparlas fueron navegantes griegos, como demuestran los diferentes restos encontrados y que pertenecen a la misma época que los vestigios hallados en el asentamiento helénico de Roses. Entre los objetos dejados por la civilización helena, destacan ánforas, ruedas de molino manuales, fragmentos de cántaros y cepos de ancla de plomo y piedra, así como de pizarra. Además, los vasos lacrimatorios de barro y vidrio y los huesos humanos encontrados en la Meda Gran, la isla más grande, permiten pensar que el lugar fue utilizado como necrópolis. Y, probablemente, también en la Meda Gran ya se explotaba la cantera de yeso que da nombre a la punta noroeste en esta época.


 La situación estratégica de las islas, próximas a la costa, posibilitaba realizar ataques rápidos a las poblaciones de la costa gerundense garantizando una retirada segura. Por ello, durante la Edad Media, las Islas Medes se convirtieron en el refugio elegido por los piratas que saqueaban, en veloces incursiones, no sólo las masías y los pueblos costeros, sino que también amenazaban el comercio marítimo, especialmente, aquellos barcos que se dirigían hacia el puerto de Barcelona.

“El buceo en las Islas Medes (Medas) es una experiencia inolvidable, es uno de los puntos de buceo más bonitos del mundo, en muchos libros de buceo se recoge este atractivo entorno donde cada buceador puede acercarse de manera fácil y amena a la vida submarina”.

Para intentar impedir y acabar con las andanzas de los corsarios, Martín el Humano ideó la construcción en el archipiélago de una torre de defensa y el establecimiento de un monasterio regentado por los Caballeros del Santo Sepulcro en la punta occidental de la Meda Gran. Sin embargo, el elevado coste de las obras de fortificación se alargaron demasiado en el tiempo, por lo que la citada orden decidió abandonar las islas. El cenobio pasó, entonces, por varias manos, sin conseguir una fundación estable, hasta que, en 1442, los genoveses atacaron el lugar y quemaron las dependencias y la capilla de Sant Miquel. Los edificios quedaron arruinados y terminaron desapareciendo en su totalidad, cuando, en 1552, el mar decidió recuperar, precisamente, el sitio en el cual se levantaban. Aquel pedazo de tierra se hundió, llevándose consigo el legado y los proyectos de el Humano.

 Posteriormente, los conflictos bélicos ocurridos a finales del siglo XVIII devolvieron cierto protagonismo a estas islas. En ellas, las tropas francesas edificaron una fortificación en 1794. Eran épocas revueltas y confusas, con la Revolución Francesa en pleno apogeo, por lo que la fortaleza de las Islas Medes no fue bien vista por sus potenciales enemigos. Por ello, el archipiélago fue invadido con prontitud por la poderosa armada inglesa, cuyos dirigentes convirtieron el fortín galo en un presidio militar. Posteriormente, en el transcurso de la guerra contra Napoleón Bonaparte, fueron ocupadas de nuevo por los franceses, aunque, con el fin de los días del general, volvieron a quedar bajo dominio español, quien, convencido de la estratégica situación y el valor de estas islas, mantuvo, hasta 1890, una guarnición que fue reduciéndose en número paulatinamente.

Anteriormente, en 1866, bajo el reinado de Isabel II, se instaló un faro cuyos restos, degradados por el paso del tiempo, todavía se conservan en pie. Aunque fue sustituido por el actual en 1930, el faro muestra la característica silueta de su torre sobre la vivienda de los antiguos fareros y, en los alrededores, arruinados, los restos dispersos de las antiguas baterías y construcciones militares.

En 1930, el faro fue sustituido por uno nuevo, automático, que, actualmente, funciona con energía solar. Dos años más tarde, en 1932, la Meda Gran fue definitivamente abandonada por el hombre y la naturaleza recuperó su inicial dominio absoluto sobre las islas. Ella ha sido la encargada de convertirlas, en su parte terrestre, en un paraíso ornitológico.

Fondos de coral
La desaparición de las acciones del hombre sobre las Islas Medes han permitido que estos pequeños territorios volvieran a ser conquistadas por las aves, de las cuales, a pesar del reducido espacio, se han contabilizado sesenta especies. Entre ellas, la más numerosa es la gaviota patiamarilla, de la que crían en el archipiélago hasta ocho mil parejas cada año. También nidifica, aunque en mucho menor número, el cormorán moñudo, que, de noviembre a marzo, se ve acompañado por los cormoranes grandes que llegan aquí, desde Escocia y Noruega, para pasar el invierno. Además, durante la noche, las Medes son el refugio elegido por la garza real, la garceta y el martinete, especies que pasan el día pescando en los aiguamolls costeros y regresan a las islas al atardecer.

Pero, aunque la vegetación y, especialmente, la fauna terrestre son dignas de estudio, lo que determina el excepcional valor de las Medes en el Mediterráneo es su medio marino. Casi todo el perímetro en contacto con el agua está formado por una cornisa de algas calcificadas en las que se alojan otros muchos organismos. Y por debajo de ella y hasta una profundidad de veinte metros, viven una gran diversidad de organismos entre los que destacan las gorgonias rojas y blancas.

La riqueza de estos fondos marinos se debe a la confluencia en las Islas Medes de diversos condicionantes. Por un lado, la proximidad de la costa y la desembocadura del río Ter aportan incontables cantidades de materia orgánica. Por otro, la influencia de los vientos y las corrientes del norte favorecen la entrada del agua del fondo, al mismo tiempo que la enriquecen con aportaciones orgánicas que llegan, incluso, desde el río Ródano italiano. Por último, las distintas profundidades del fondo, su variada composición, arenosa o rocosa, y su composición kárstica con grandes cavidades y túneles ha permitido el desarrollo de una gran variedad de ambientes y, por ende, el establecimiento de muy diversas especies asociadas a ellos. En total, se han llegado a identificar 1.345 taxones marinos en los grupos vegetales y animales estudiados.

Pero la variedad de especies se ha visto acompañada de una gran productividad. Así, los diferentes recursos que se encuentran en los ricos fondos marinos que rodean las Islas Medes ha atraído durante muchos años a los pescadores y, especialmente, a los coraleros, quienes han explotado estas costas. Particularmente, estos últimos intensificaron su actividad en toda la costa desde el siglo XVIII, hasta el punto de llegar a poner en serio peligro de desaparición el coral del archipiélago, sobre todo, a partir de la década de los cincuenta, cuando se introdujo el uso de la escafandra autónoma.

Más allá de los veinte metros, se extiende el denominado como nivel coralígeno, por creerse durante mucho tiempo que era aquí donde más abundaba esta especie. Su hábitat son las cuevas submarinas, formadas por las aguas cuando las islas formaban parte del cercano macizo de Montgrí. Por fortuna, hoy, los corales gozan de alta protección en los alrededores de las Medes. Mientras, los fondos arenosos se extienden hacia la costa, facilitando el desarrollo de amplias praderas de posidonias, cuyas hojas muertas son depositadas por las olas sobre la playa en forma de fibrosas bolas.

El valor biológico y natural del singular archipiélago de las Medes, animó la Generalitat de Catalunya a adoptar las primeras medidas de protección en 1983 y en 1985. En ellas, se fijaba una zona vedada de pesca alrededor de las islas, prohibiendo la explotación de otros recursos marinos. Posteriormente, la Ley 19/1990 de la misma Generalitat sobre conservación de la flora y fauna de su fondo marino, el archipiélago se convirtió en el mayor Parque Natural marino de Cataluña y en uno de los más importantes de todo el Mediterráneo.

domingo, 17 de julio de 2016

Por Calahorra, Arnedo y Arnedillo

La Rioja, tierra de fronteras en tiempos antiguos, surcada por el Ebro de un lado a otro, tiene mucho más que ofrecer que un vino de excelente calidad. La riqueza cultural, histórica y, porqué no decirlo, gastronómica, son el referente actual de un cada vez más importante turismo de interior.

La Rioja es sinónimo de vinos. Eso lo sabe cualquiera que se interese mínimamente por los caldos de Baco. Sin embargo lo que normalmente se desconoce es que esta tierra, bañada por el Ebro, es la despensa de la verdura en España. Los extensos campos de viña, normalmente cultivada en espaldera (parrales verticales), rivalizan en extensión con los cultivos de alcachofas, espárragos, cardos y puerros, dando al paisaje mil tonos de verde en los que perderse.

Calahorra, La Rioja
Esta particular gira por tierras riojanas comienza y finaliza en Calahorra, la segunda ciudad en importancia de la región y que es ciudad bimilenaria. Bajo una fachada de ciudad moderna se esconde toda la riqueza de dos milenios de historia. Desde un Casco Viejo –no olvidar visitarlo al atardecer—de estrechas y sinuosas calles, hasta la única catedral de la comarca –dicen los calagurritanos que la de Logroño es concatedral—toda la ciudad desprende un aroma a antiguo que invita al viajero a buscar, en calles y plazas, los restos del imperio romano que se asentó en esta tierra hace dos milenios, antes de godos, visigodos y árabes.

El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media, daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Pudiera parecer que el calagurritano es seco y distante. Nada más lejos. La hospitalidad de estas gentes se nota desde que el viajero se sienta en cualquier esquina a ver pasar la tarde.-Usted no es de por aquí, ¿verdad?
- ¿Ha visitado ya la catedral y la plaza de la verdura?. ¿Qué le pareció el Casco Viejo?—
Esta podría ser la típica conversación en el Paseo del Mercadal, donde los árboles unen sus ramas en lo alto, con una abrazo imposible y definitivo, mientras en el extremo norte, cerca del Parador de Turismo, vegetan los restos del Circo donde se celebraban (algunos siglos antes) los “ludus” romanos. En el otro extremo se encuentra El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media que daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Después de una opípara comida (o desayuno o cena, que aquí se come mucho a cualquier hora del día), conviene “bajar” los excesos culinarios con un tranquilo paseo. La Plaza de Abastos, El Convento de las Carmelitas y el Palacio Episcopal pueden ser el triángulo perfecto para contemplar en toda su riqueza la antiguamente llamada Calagurris Iulia Nassica, cuna del célebre orador romano Marco Fabio Quintiliano.

Calahorra forma parte también del Camino Jacobeo del Ebro. Los peregrinos del levante español y aún algunos del sur. La diversidad geográfica y el carácter universal de la peregrinación a Santiago de Compostela impide pensar en un único camino. Así, las rutas jacobeas más conocidas eran las que acogían a un mayor número de peregrinos, como es el caso del Camino Francés. No obstante, para llegar a este camino principal, los peregrinos del Mediterráneo consolidaron este camino del Ebro desde Tortosa a Gandesa, Caspe, Zaragoza, Tudela, Alfaro, Calahorra y Logroño. Es la calzada romana que desde hace más de dos mil años ha unido Tarraco con Astorga (Cantabria), un histórico eje de comunicaciones que descubre al caminante tierras y gentes de Cataluña, Aragón, Navarra y La Rioja.
Arnedo, La Rioja

Muy cerca de Calahorra se encuentran Arnedo y Arnedillo, a la orilla del Río Cidacos, afluente del Ebro. A medio camino, las piedras calizas erosionadas de El Picuezo y La Picueza –dicen que amantes convertidos en roca– merecen un breve descanso en el camino, en un pequeño parque de extraordinaria belleza, poco antes de llegar al inicio de una ruta que culmina en el Balneario de Arnedillo. Este camino, especialmente diseñado y rehabilitado para los amantes del mountain-bike, debería tener como premio un baño relajante en las aguas hipertermales del Hotel Spa.

La sensación de miles de burbujas recorriendo el cuerpo del viajero después de hora y media sobre una bicicleta son inenarrables.
Arnedillo, pozas termales naturales, La Rioja
Y bueno, La Rioja es también carne y vinos, sobre todo vinos y bodegas recónditas que vale la pena buscar. En la capital, Logroño, cerca del Caballo de Espartero, infinidad de callejuelas nos acercan a la esencia misma de La Rioja. Es la esencia teñida del rojo oscuro y casi amarillento del buen vino de crianza, del verde de los campos de alcachofas y del marrón de las tierras de espárragos paridos al frío de las heladas, blancos, tiernos y sabrosos.

martes, 28 de junio de 2016

Malta, la perla medieval del Mediterráneo

La Valeta


Malta, la pequeña isla mediterránea que había pasado desapercibida durante décadas, eclipsada por otros destinos europeos más populares, ha renacido en los últimos años como el lugar ideal para las escapadas universitarias y las vacaciones de sol y playa. Sin embargo, la isla es mucho más y el rodaje de algunas escenas de la archifamosa serie Juego de Tronos ha supuesto un nuevo impulso para revalorizar su notable patrimonio histórico y arquitectónico. ¿Hacemos las maletas?

Más allá de una parada habitual para los cruceros que surcan el Mediterráneo, la pequeña isla de Malta, esconde muchos secretos que sorprenden y encandilan al visitante. Éstas son algunas de las cosas que no podemos perdernos si decidimos viajar a este país insular de la Unión Europea:
Jardines de Barrakka

 La Valeta: 
Es la capital de Malta y la ciudad más importante de la isla. Se trata de una bella población caracterizada por su arquitectura, ya que muchos de sus edificios históricos datan del siglo XVI y fueron construidos durante la época de los Caballeros Hospitalarios de la Orden de Malta. Esta especial disposición arquitectónica le valió en el año 1980 la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO a su ciudad antigua, una de la áreas históricas más densas del mundo. Tanto es así que, un área de 55 hectáreas, se agrupan un total de 320 monumentos. Entre éstos, los más notables son la Catedral de San Juan (que anteriormente fue la Iglesia de los Caballeros), famosa por albergar en su interior la obra de Caravaggio, La decapitación de San Juan Bautista y las fortificaciones construidas por los caballeros para proteger a la ciudad de los ataques otomanos. Mención a parte merecen el antiguo Palacio del Gran Maestre (actualmente sede del Parlamento del país) y el Museo Nacional de Bellas Artes, entre otros. Tampoco podemos dejar de visitar sus iglesias, ya que la ciudad reúne 25 templos en sus confines. Sus callejuelas empinadas y sus rincones hacen que pasear por La Valeta resulte una experiencia encantadora en cualquier época del año.

Sanglea
Las Tres Ciudades: 
Desde los Jardines Altos de Barrakka, en La Valeta, se pueden contemplar tres poblaciones amuralladas: Cospicua, Senglea y Vittoriosa. Las tres pueden visitarse en un día realizando una encantadora ruta. Así, partiendo de la capital maltesa, la primera ciudad que encontramos es Senglea. En esta localidad no podemos perdernos un paseo por la calle principal, la calle Settembru, hasta llegar al final donde se encuentra el Forti San Mikel. Esta fortificación fue construida entre 1551 y 1565 y cuenta con magnificas vistas. Des de aquí el viajero podrá contemplar unas maravillosas panorámicas de la Valletta y Vittoriosa. Precisamente, Vittoriosa es la segunda población que encontraremos después de dejar Senglea. Se trata de una localidad
de gran belleza, para muchos, una de las más bellas del Mediterráeno, gracias a sus callejuelas y sus portales adornados con flores. No podemos irnos sin visitar el Forti Sant’ Anlgu y el Palacio del Gran Inquisidor (construido en 1530), así como sin acercarnos al  Forti Rikazoli. Un impresionante fuerte, que ha sido el escenario de numerosas películas como Gladiator o Troya. Para acabar nuestra ruta por las tres ciudades, haremos una parada en Cospicua, la última de las tres en ser construida y famosa por sus bastiones, construidos por los caballeros hospitalarios.

Casas cueva en la isla de Gonzo
Isla de Gonzo: 
La isla de Gonzo, situada en el archipiélago de Malta, es un destino turístico mucho más tranquilo. Famosa por sus playas y por la belleza de sus paisajes, Gonzo merece una excursión, especialmente para los amantes de las actividades náuticas, el buceo y las rutas por la naturaleza. También para aquellos que deseen tumbarse y disfrutar de largas jornadas de sol y playa. Su capital, Victoria (anteriormente Rabat), es también un buen destino y nos permite disfrutar de atractivos como la Ciudadela medieval. Sin embargo, si se va a visitar Gozo, una de las mayores atracciones de la isla es la visita a la Blue Window, una espectacular ventana natural en medio del mar. Esta maravillosa obra de la naturaleza ha sido creada durante miles de años mediante la erosión del agua y el viento. Tampoco podemos irnos sin una visita  a la zona de las Salinas de Piedra de Marsalforn (creadas para proporcionar sal a la isla de Gonzo) y Xlendy, el pequeño pueblo de pescadores, situado en la bahía del mismo nombre. 

Torre Santa Maria en la isla de Comino
Isla de Comino: 
La isla de Comino no es habitable, pero supone un magnífico destino para los amantes de las playas de aguas cristalinas. Puede llegarse a ella en barco desde Malta y desde Gonzo y supone una de las últimas playas prácticamente vírgenes del Mediterráneo. Su más famoso paisaje es el conocido como Blue Lagoon, una hermosa playa de aguas transparentes y cristalinas.

Mdina: 
La ciudad de Mdina, situada en el centro-oeste de Malta, se ha popularizado como La ciudad del Silencio, y está considerada por muchos como una de las ciudades más hermosas de Malta por sus calles medievales y sus preciosas vistas desde la muralla. La mayoría de sus edificios son de arquitectura barroca y destacan también sus  pequeños palacios privados y sus tiendas de artesanía típica. No podemos perdernos, asimismo, su catedral.

viernes, 24 de junio de 2016

Katmandú, Valle de los Dioses

Katmandú

Antiguamente en el valle donde actualmente se encuentra Katmandú existía un lago, un precioso lago con un bello loto blanco coronando sus aguas. La leyenda nos relata que el Bodhisattva, o iluminado que declina entrar en el nirvana para salvar a otros seres, Manjushri vió el lago como un lugar idóneo como centro de peregrinación budista. Usando una espada divina partió el lago por la mitad drenándolo y dando lugar así al Valle de Katmandú. 

Formado por varias ciudades como Patan, Bhaktapur o Katmandú, el valle es uno de los lugares más importantes de Nepal y en donde diferentes culturas y religiones, como la budista o hinduista, arraigaron con fuerza y se establecieron, originando la peculiar mescolanza de arquitectura hindú y budista. Numerosos reyes han querido dejar su impronta en el valle construyendo templos y pagodas sumando más de 130 monumentos en la zona. 

Katmandú, o tierra de dioses entre montañas, está protegido por la cordillera más alta del mundo, el Himalaya. Este privilegiado paraje le dota de una fauna y flora espectaculares. Desde tigres, osos, leopardos o elefantes pasando por una gran variedad de aves, cocodrilos y hasta delfines! La riqueza del Valle de Katmandú abarca muchas caras i facetas, como iremos desgranando en esta ruta.

Hanuman Dhoka

El Hanuman Dhoka es un grupo palaciego ubicado en la Plaza Durbar de Katmandú. Este complejo data de los siglos XV a XVIII y sirvió de morada para las dinastías Shah y Malla. La plaza debe su nombre al dios mono Hanuman, el cual podremos ver representado en una estatua con la cara tapada y pintada de rojo en la entrada de la plaza. Otro de los protectores es Narasimha, deidad mitad león mitad humano, que también veremos representado en una espectacular escultura matando un demonio. Principio bastante prometedor de lo que encontraremos dentro de la plaza. 

Ya dentro del recinto hay una gran cantidad interesantes templos o edificios para visitar. El Nasal Chowk es un patio dedicado a la danza de Shiva y que esconde una pequeña estatua del dios entre de sus paredes. El templo Taleju, dedicado a la deidad del mismo nombre, es el edificio más alto del complejo. Este templo es sagrado para los hinduistas y la entrada no está permitida a no devotos. Otro lugar curioso para visitar en Hanuman Dhoka es el palacio de Jagannath, decorado con esculturas y relieves de temática erótica. Una de las efigies más aterradoras que veremos en Hanuman es el Kala Bhairav, la representación terrorífica y aniquiladora del dios Shiva que encontraremos en la entrada de su templo.

Un rito que llama especialmente la atención es el que se le rinde a la diosa Kumari. Esposa de Shiva, se cree que esta deidad se reencarna en una niña cada varios años. La niña es vestida y tratada como la mismísima diosa acabando su reencarnación con la llegada de la pubertad. Este rito se lleva a cabo en el templo de Kumari Ghar. El día 15 de septiembre se celebra la festividad de Kumari cuando la diosa reencarnada hace una procesión por las calles de Katmandú dirigiéndose hacia el Rey de Nepal que le hará la ofrenda de una moneda en señal de prosperidad. Asistiendo a esta ceremonia es muy probable que nos sintamos como un turista nórdico contemplando la semana santa sevillana. Impactados, cautivados y más espirituales.


Swoyambhunath
A pocos kilómetros de la capital, encaramada a la cima de un monte, esta la estupa de Swoyambhunath. También conocida como “el Templo de los Monos” por los simpáticos habitantes que alberga el templo. Compuesta por una enorme base blanca en forma de loto blanco coronada por una cúpula dorada. En la base de la cúpula se dibujan dos inquietantes ojos con el símbolo de la unidad en el centro, son los ojos de Buda que todo lo ve. Alrededor del complejo de Swoyambhunath podremos ver varios restaurantes y comercios, lugar apropiado para tomar un tentempié acompañado de un té o un charg, cerveza típica nepalí.


Boudhanath

El contrapunto a Swoyambhunath es la estupa de Boudhanath. La más grande de Nepal con 36 metros de altura y de los lugares más sagrados del budismo nepalí. Con los ojos de Buda tatuados en la piedra, la estupa tiene las famosas y coloridas guirnaldas voleando a su alrededor y hasta 50 monasterios que se fueron construyendo posteriormente debido a su fuerte reclamo espiritual. Podremos ver a los monjes deambulando y murmurando alrededor de la estupa con sus ruedas de oraciones, una imagen que habremos visto mil veces en películas y que allí podremos vivir.

Pashupatinath

El Pashupatinath o templo de Shiva, es el recinto más sagrado del hinduismo nepalí. Situado en la ribera del rio Bagmati, la entrada está prohibida a los no hindúes, por lo tanto nos tendremos que contentar con observar el edificio desde fuera del templo; plagado de estatuas y representaciones de deidades hindúes.

Otro de los atractivos principales de Katmandú son sus festividades cargadas de simbología religiosa. Todos los meses se celebran importantes festividades en Katmandú y todo Nepal en general, por lo tanto es muy recomendable organizar el viaje teniendo en cuenta las festividades que se celebrarán. 

Una de las más importantes que se dan entre finales de septiembre y finales de octubre es el Dasain, una festividad que se prolonga durante 15 días y se conmemora la victoria de la diosa Durga sobre el demonio Mahishasura. Representaciones de la batalla, sacrificios de animales, danzas y mucho colorido veremos en estas fiestas. En marzo se celebra el Fagu Purnima o más conocido en otros países como Holi. El Holi es una festividad muy colorida y animada donde los niños y no tan niños se lanzan polvos colorantes o globos de agua con colorante para conmemorar la muerte de la demonio Joliká. Sobretodo recordad de no vestiros con vuestras mejores galas porqué es más que probable que acabéis con más colores en la ropa que el arco iris.
Festival de Indra

En la capital nepalí el viajero podrá encontrar una sociedad que vive una espiritualidad muy arraigada, con unas tradiciones y festivales que sorprenderán al visitante occidental. Descubriremos una cultura muy característica, riquísima de mitos y leyendas con el marco tan brutalmente fascinador como la cordillera del Himalaya.

jueves, 23 de junio de 2016

Bután, el legendario Shangri-la

“Imaginad un paraíso terrenal en lo alto de las montañas donde hombres y mujeres viven en un espectacular escenario donde nunca envejecen”. Así describía James Hilton en su libro “Horizontes Perdidos” el país utópico y olvidado en el Himalaya de Shangri-la. Muchos han visto a Bután en las descripciones del libro y no es de extrañar porqué si un país cumple a la perfección estos dos adjetivos es donde rugen los dragones, Bután.

Encaramado en la parte oriental de la cordillera del Himalaya, Bután mira con la arrogancia que da su majestuosa belleza, cultura y parajes a sus países vecinos (India y China). Bután es un paraíso natural salpicado por Dzongs, o templos, que decoran los empinados riscos del Himalaya como miniaturas colocadas en una estantería de piedra.

El nombre del país viene de la leyenda que los truenos que retumban entre los valles Butaneses son los rugidos de los dragones que sobrevuelan las montañas, así uno de los significados de Bután es “tierra de la gente del dragón”.

Thimphu

La capital del país, con una población que roza los 100.000 habitantes, se eleva a unos 2.600 metros de altura y es donde podremos visitar algunos de los monasterios más bellos de Bután.

Las obras arquitectónicas de Thimphu, y de Bután en general, son mayormente monasterios de típica arquitectura butanesa. Uno de los más reseñables es el Dzong Tashichhoe (o fortaleza de la religión gloriosa) donde en otoño se celebra el festival Tsechu. En este festival cultural y religioso se danzan bailes típicos del país con los bailarines ataviados con trajes populares y máscaras representativas de demonios y seres mitológicos. 

Otro lugar de obligada visita es la Biblioteca Nacional de Bután. Este recinto típicamente butanés, alberga los escritos más importantes y antiguos que narran la historia y religión del país. Como curiosidad encontraremos el libro más grande del mundo, “Bután: Una odisea visual a través del último reino del Himalaya”, la colosal obra de 60 kg y unas páginas que miden 5x7 metros posee fotografías y textos de los paisajes y gentes del país.

El Simtokha Dzong es el templo más antiguo del estilo butanés, actualmente se utiliza como edificio gubernamental de preservación de la lengua. En Thimphu la mayoría de grandes edificios del gobierno o públicos son antiguos monasterios convirtiéndose en un atractivo turístico importante.

Phuntsholing

O “Puerta de Bután”, es la entrada al país por la frontera Hindú. Dada su situación convergen diferentes culturas como la butanesa, hindú y nepalí. Es una ciudad que ha evolucionado mucho económicamente durante las últimas décadas debido a su localización geográfica y evolución de su comercio.

En Phuntsholing podemos visitar los  8 Chotrens, que son pequeñas estructuras conmemorativas donde los nativos se desplazan para rezar. Cerca de los Chotrens encontraremos el imponente monasterio de Kharbandi.

Valle del Paro


En el valle del Paro tendremos el placer de poder visitar el Taktsang o “Madriguera del Tigre”. Este monasterio formado por 4 templos y se erige para proteger y conmemorar las cuevas donde llegó el gurú Padmasambhava para difundir el budismo. Taktsang es un monumento construido por el hombre y por la naturaleza, el solitario y precioso monasterio se encuentra recostado en un sobresaliente del vertical peñasco donde el arte humano y natural se dan la mano.

Bután es un país muy celoso de su cultura, religión o naturaleza. Por esta razón es posible que tengamos que esperar en la frontera para poder acceder al país. Paseando por sus calles puedes intuir la voluntad de modernización que impacta con la tradicionalidad del país. Esta dualidad es también uno de sus atractivos por la cual Bután se mantiene en una burbuja donde el tiempo se detiene, de aquí quizá las frases que escribió Hilton, “(...) donde hombres y mujeres viven en un espectacular escenario donde nunca envejecen”.

Koh Samui

En Tailandia, concretamente dentro de la provincia de Swat Thani flotando en el Golfo de Tailandia encontramos la paradisíaca isla de Koh Samui. Esta idílica isla, con la capital en Na hon, es un pedazo de paraíso que aún conserva su alma más salvaje y tradicional cuando nos alejamos de los complejos turísticos. 

La isla no alcanza los 20 kilómetros de punta a punta y conserva  paisajes de montes y jungla en el interior de la isla. Perfecto reflejo de la transformación que ha sufrido la isla las últimas décadas con la irrupción del turismo de pulsera, aunque aún podemos encontrar playas salvajes si buscamos por los rincones de la pequeña isla.

Wat Phra Yai

Quizá el lugar más simbólico y conocido de la isla es el palacio de Buda o Wat Phra Yai en lengua autóctona. La espectacular escalera del dragón, con representaciones de las bestias mitológicas que te escoltarán por toda las ascensión, te llevará hasta los pies de la majestuosa y sobrecogedora estatua. La estatua resta sentada en posición de mara bendiciendo a los viajeros con una inquietante sonrisa en sus labios. 
Alrededor del templo encontraremos múltiples tenderetes  para poder comprar  recuerdos, amuletos o símbolos. Si es posible es recomendable visitar el palacio durante la festividad de año nuevo Songkran o el Loy Katrong, una festividad donde se fabrican pequeñas balsas de un palmo de largo con velas e incienso que los tailandeses lanzan al río como símbolo de superación de antiguos rencores. 

Khunaram Wat

Este peculiar templo enseña al viajero una impactante visión que el credo budista tiene sobre la muerte. Los budistas interpretan la muerte como una etapa más de la vida, sin tabúes ni dramatismos y con la reencarnación en el horizonte. Dentro  del templo Khunaram encontraremos el cadáver momificado de Luong Pordaeng, un monje budista que murió en 1973. El cuerpo del monje resta incorrupto, esperando a los turistas con el gracioso detalle de llevar unas gafas de sol, con objetivo de cubrir las cuencas oculares vacías y apartando el morbo.


Samui Aquarium & Tiger Zoo

Koh Samui no sólo ofrece playas idílicas con arenas de un blanco reluciente y mares de profundo azul turquesa, la naturaleza que habita la isla es de una variedad y belleza difícilmente comparables.

El Samui Aquarium & Tiger Zoo es un recinto zoológico con un acuario que alberga una gran cantidad de especies tropicales entre las que podremos encontrar tiburones, tiburones leopardo, tortugas, diablos de mar y un largo etcétera de especies con llamativos colores y sorprendentes formas. 
En la zona de animales terrestres fieros tigres de Bengala y leopardos nos estarán esperando, acompañados de aves como loros, guacamayos o albatros. 

Snake Farm

En los países asiáticos la serpiente es un animal que despierta respeto y admiración. A diferencia de las connotaciones bíblicas de las sociedades occidentales, la serpiente es considerada sagrada en muchos pueblos asiáticos. Si nos sentimos fascinados por estos ofidios, tan letales como sobrecogedores, en la bahía de Phangka está la Snake Farm, un zoológico especializado en serpientes y otros animales venenosos como escorpiones o ciempiés. 

Las especies que podremos contemplar son enormes pitones de hasta 10 metros de envergadura, cobras reales de más de 6 metros de tamaño, siendo la serpiente venenosa más grande del mundo. Otros reptiles que encontraremos son cocodrilos, algunos de ellos con más de 100 años de edad. Y finalmente también veremos mangostas, este pequeño mamífero es el enemigo natural más peligroso de las cobras reales debido a su inmunidad hacia el veneno del reptil. 

Ladyboy Cabaret

Los Katoei o tercer sexo están muy aceptados por el grueso de la sociedad Tailandesa y lo han adoptado como una forma más de  espectáculo o atractivo turístico. Los shows de cabaret de Ladyboys son muy famosos en la isla, coreografiando y cantando famosos éxitos de la música internacional los Ladyboys encandilan a su audiencia con dosis de humor y desparpajo. Los locales más famosos son el Moulin Rouge Cabaret y el Stanz Cabaret que están en Chaweng Beach donde presenciaremos karaokes hilarantes que puede evocar a las tonadilleras travestis que podemos encontrar en España. 

Con apenas 15 kilómetros de distancia de punta a punta de la isla, esta pequeña joya del golfo de Tailandia esconde una gran cantidad de atractivos relacionados con la espiritualidad y la naturaleza. Un edén perdido que descubrir

domingo, 19 de junio de 2016

Camino de Santiago por la Costa de Galicia

Es uno de los caminos jacobeos menos conocidas es el marítimo-fluvial que parte desde las puertas o desembocadura de la ría de Arousa, y remonta parte del río Ulla hasta las inmediaciones de la localidad de Padrón.

El Camino de Santiago por la Costa de Galicia es desde hace ya unos años, recorrido por peregrinos, creyentes, o simplemente curiosos que acuden ante la llamada del Apóstol Santiago, cuyos restos descansan bajo la imponente catedral de Compostela.

La travesía inevitablemente se tiene que hacer en barco, y durante el trayecto se recrea la llegada a Galicia de los restos del apóstol por mar desde Palestina en el lejano año 44 d.C. Nos remontamos a toda una aventura que se denominó “Translatio”, realizada por una barca que transportó los santos huesos surcando todo el Mediterráneo y parte del Atlántico hasta llegar a la Ría de Arousa, puerta de entrada para llegar hasta la entonces ciudad romana de Iria Flavia (Padrón). Dicho puerto era el punto navegable más cercano a Compostela.

Consideraciones históricas aparte, y conociendo parte de este episodio para entender su significado, en este recreación podemos disfrutar de una increíble experiencia para conocer de cerca desde la borda del barco inigualables parajes marítimos y fluviales, remontando el río Ulla aproximadamente unas 13 millas, realizando en total una travesía de 45 millas.

Actualmente, muy pocos barcos emprenden esta ruta por su larga duración, pues recorrerla íntegramente supone varias horas de navegación, pues para saborearla en su totalidad el Chasula se plantea una jornada de unas seis a ocho horas. También en este largo recorrido es necesario el manejo de un patrón experimentado, pues no son pocas las zonas fluviales donde el calado es bastante escaso. Por este motivo, que las expediciones se realizan obligatoriamente en días y franjas horarias de marea alta, pues cuando el mar se vacía es prácticamente imposible el navegar entre algunas áreas fluviales. La hora de partida de la expedición también la marca la marea, pues hay que realizar la travesía aprovechando la franja más alta del nivel del mar, cuyos cambios de desnivel o bajadas del agua afectan sobre todo a la parte fluvial.

En el puerto de Cambados nos espera el barco Chasula. El recorrido sin duda se hace más agradable navegando en un auténtico antiguo pesquero de 1958 rehabilitado para usos didácticos, turísticos y también de pesca deportiva. Es todo un placer montar en esta reliquia que su patrón Isidro Mariño recuperó de un seguro desguace, y que restauró con mimo y gusto para disfrute de un paseo en una auténtica embarcación tradicional que destila madera y barniz en su borda. Una oferta única en Galicia, la de disfrutar del mar a bordo de un clásico. Además de este barco, también hay alguna empresa más que ofrece esta ruta marítimo-fluvial jacobea, pero el pasajero sufre la estrechez en lanchas o semirrígidas, mientras en el Chasula el largo viaje se realiza en un barco de 14 metros de eslora que permite moverse con comodidad, y que tiene servicios a bordo como gran camarote interior, cocina para elaborar en el momento menús, o lavabos.

Muy cerca del punto de partida ya aparecen en el paisaje las bateas o criaderos de marisco, como ostras, vieiras, volanteiras, aunque los más abundantes son de mejillones. En estas plataformas flotantes de troncos se cuelgan las cuerdas para que estos moluscos engorden bajo el agua con su inigualable sabor. Es toda una curiosidad para cualquier foráneo ver de cerca estos viveros y percibir el trajín de barcos bateeiros trabajando por estos criaderos de mejillones, mientras el timón del Chasula esquiva hábilmente esta telaraña de bateas que abarrotan esta porción de la ría de Arousa.

Tras pasar Vilagarcía llegamos a la isla desde Cortegada. Desde tierra, y con la marea más baja se podía llegar a este islote a pie desde el pueblo de Carril, muy próximo a Vilagarcía teniendo en cuenta que la subida del nivel no deje al visitante allí retenido. Su superficie es de menos de tres kilómetros cuadrados y destaca por su buena extensión de exuberante vegetación y espesa arboleda de pinos, robles y el mayor bosque de laurel de Europa. El barco desembarca a los tripulantes durante un rato para conocer este espacio singular de pura naturaleza, y los restos de lo que fue un día una aldea y hospitalillo de peregrinos.

Un tentempié a medio camino ayuda a reponer fuerzas en esta larga senda marítima que se hace corta por la variedad de paisajes y curiosidades de esta naturaleza atlántica. Isidro, el patrón del Chasula ofrece a medio camino a los pasajeros productos típicos de la ría o Galicia, según mercado y lonja.

Tras pasar la isla de Cortegada, la ría empieza a estrecharse y el agua salobre se mezcla con el caudal dulce del río Ulla. El bravo cascarón de madera se adentra ya en el río, dando la bienvenida al pasajero la visión de tres cruceiros juntos -o cruces de piedra sobre un pedestal- que indican que ya estamos en las mismas aguas bendecidas en las que llegaron los restos del predicador Santiago, y den fe del sentido religioso de esta ruta.

El paraje cambia rápidamente según se remonta el río, las aguas se calman aún más que en la tranquila ría, y las orillas modifican sus formas de roca y arenal costero por increíbles tapices de flora fluvial donde nadan otras aves acuáticas como patos, gansos, garzas… Según se va subiendo por el río, en las esquinas aparecen más cruceiros por los costados de la ribera. Mientras avanza el barco se observan en las tranquilas aguas curiosidades como astilleros a pie de orilla, campos de cultivo, jóvenes con piraguas, caballos salvajes sueltos, y manadas de patos que inician el despegue al paso del Chasula y su gran silueta de 14 metros de eslora.

Hordas vikingas en Catoira
A medio curso de la ruta del río aparece uno de los lugares más emblemáticos de este tramo del caudaloso Ulla, la ciudad de Catoira. Junto al puente que sortea el caudal se alzan aún unos restos de lo que en el siglo IX fue una fortaleza y cuyas últimas piedras que quedan en pie se conocen como Torres del Oeste. Esta construcción defensiva se levantó para dar la alarma de la furia de invasiones normandas que en tiempos llegaban en sucesivas oleadas para saquear estos parajes. Junto a las torres y el puente que sirve para cruzar los coches se pueden ver atracadas unas naves vikingas que sirven para realizar una fiesta durante el primer fin de semana de agosto.

Durante estas jornadas veraniegas los lugareños recrean con toda espontaneidad la furia con la que llegaban las hordas salvajes del norte de Europa con sus estilizadas naves. Las réplicas son fidedignas, y en verano es todo un espectáculo ver cómo los gallegos del lugar representan con pasión la misma hostilidad que sus antepasados sufrieron por sus propios enemigos de hace siglos. Nos acompaña la suerte, y en nuestro día de navegación se nos cruza la barca vikinga que es llevada por escolares que reman como los normandos. No estamos en este día de fiesta, sino que contemplamos una actividad didáctica promovida para adolescentes.

Llegada a Iria Flavia
Y tras unas millas de navegación y contemplar estos preciosos paisajes fluviales, el Chasula llega al pequeño puerto deportivo de Pontecesures, final de esta ruta. El barco no se detiene, se limita a dar giro a su popa para volver de nuevo camino hacia la ría.

En nuestro viaje realizado en marzo tuvimos la gran suerte de coincidir con pescadores de lampreas en esta villa de Pontecesures, un pez de los más primarios y menos evolucionados del mundo animal con la nada despreciable antigüedad de 500 millones de años. Este pescado con forma de serpiente es un plato típico de Galicia que pese a su aspecto desagradable es un manjar muy requerido que se cocina con su propia sangre y tiene un alto precio tanto en mercado como en restaurante.
Los pescadores, sorprendidos ante la silueta del Chasula, nos ofrecen sus presas con orgullo para que sean apuntadas por el objetivo de nuestra cámara, esta actividad pesquera de la lamprea únicamente se realiza de enero a abril.

Desde Pontecesures volvemos hasta el puerto de Cambados pasando por los mismos escenarios. El viajero vuelve a disfrutar de un recorrido de unas tres horas que dan para recapitular esta bella ruta y fijarse en más detalles que pudieron pasar por alto durante la ida. En nuestro viaje empieza ya a aparecer el atardecer por el oeste y tanto los parajes fluviales como el mar cambian de tonalidad, evocando con sus colores rojizos y azulados la Galicia mágica y misteriosa que tantas leyendas ha generado.

A bordo, mientras se disfruta de este periplo, quedan muchos sabores. Seguro que para algunos impregna de sentido religioso, en otros la contemplación de naturaleza gallega, pero sin duda para la mayoría una experiencia inolvidable en un barco antiguo de madera contemplando unos parajes de ensueño.

Contratar el barco
Debido a la larga duración de la ruta, sobre seis-siete horas, así como las aproximadamente 45 millas que se realizan desde Cambados, el Chasula zarpa en caso de contratación de grupos, hasta un máximo de 12 pasajeros. Tel.: 690843488 (Isidro Mariño)

Es factible que en determinadas fechas y convocatorias durante este año haya días en los que se pueda apuntar de manera individual, siempre que se cubra el cupo mínimo de pasajeros.

Quién quiera informarse tanto de esta ruta Xacobea, como otras opciones turísticas como la visita a islas del Parque Nacional de Illas Atlánticas y viajes a Sálvora, Cortegada, Cíes u Ons, así como paseos por la ría, el Chasula tiene su propio blog o web en la que se pueden ver fotos de salidas, y sobre todo vídeos. Se ha añadido un montaje de esta ruta grabado en marzo montado por el mismo autor de este reportaje, en el que se verá mejor el barco y los parajes por lo que discurre esta singular ruta. www.chasulapesca.blogspot.com

Vistas guiadas al Parque Nacional de las Islas Atlánticas
– Allcaravan – Especialistas en Turismo Alternativo en Parques Nacionales te ofrece una nueva manera de disfrutar una única y auténtica experiencia conociendo la naturaleza, entorno y gastronomía de estos Espacios Naturales privilegiados haciendo de ello su único objetivo. En Allcaravan tenemos el mayor Respeto por Su Tiempo Libre y nuestro concepto de Vacaciones Lentas (actividad y descanso compartidos) hacen de nuestros programas una gratificante terapia de descanso. Te ofrecemos la oportunidad de descubrir lo mejor de los Parques Nacionales españoles. Su increíble paisaje, cultura, y gastronomía unidos a gran variedad de excitantes itinerarios y actividades (senderismo, observación de fauna, snorkle, etc…) que harán que tu viaje sea una nueva forma memorable de hacer turismo. Tel.: (+34) 918 693 007

Comer y Dormir
Por todo el litoral pontevedrés es posible encontrar un alojamiento que se adapte a nuestros gustos. Desde hoteles y hostales de todas la categorías en la principales localidades, campings o alojamientos rurales. Entre otras, Villagarcía de Arosa, Marín, O Grove, en la misma ciudad de Vigo, en Portonovo, Carril y en localidades de interior disponen de una completa oferta hotelera, en la que poder elegir para realizar las excursiones propuestas al Parque Nacional.

Asimismo, la oferta gastronómica es bien extensa, se encuentran establecimientos de excelente relación calidad-precio en los que poder degustar los preparados más solicitados en las mesas y en los fogones. No faltan en estas propuestas culinarias los pescados y mariscos que han dado fama a la cocina gallega del litoral: mejillones, ostras, percebes, bogavantes, centollas, almejas, berberechos y el mismo pulpo a feira o en guiso.

Como acompañamiento, un caldo propio de la tierra: el Albariño. Rias Bajas es, además de una zona geográfica, el nombre de la denominación de origen que engloba los vinos de calidad que se producen en la provincia de Pontevedra con base en la excelente uva Albariña, inmejorable para las propuestas gastronómicas de los productos del mar.

Camino Lebaniego, Patrimonio de la Humanidad


La UNESCO ha declarado los Caminos de Santiago del Norte, también llamados de la Costa, Patrimonio de la Humanidad. En esta declaración está incluido el ramal del Camino Lebaniego, uno de los itinerarios de peregrinación más antiguos del mundo, ya que se recorre desde el siglo XVI, cuando el Papa Julio II concedió la bula al monasterio de Santo Toribio de Líebana, donde se guarda la reliquia del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo.

Esta ruta enlaza con el Camino del Norte, utilizado por los peregrinos que iban Santiago de Compostela en sus primeros años. Existían cuatro itinerarios, pero el más utilizado era el que partía de San Vicente de la Barquera, localidad ubicada en la costa occidental de Cantabria, y atravesaba los municipios de Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana y, finalmente, el de Camaleño, donde se ubica el monasterio de Santo Toribio, antiguamente de San Martín de Tours.

La ruta lebaniega parte de San Vicente de la Barquera, para llegar a la localidad de Serdio, en el municipio de Val de San Vicente. Esta primera parada nos lleva hasta este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes donde se ubica un albergue de peregrinos.


La siguiente parada del camino es Cades, en el municipio de Herrerías. En esta localidad se conserva una antigua Ferrería que data del siglo XVIII, y que fue rehabilitada hace algunos años para mostrar cómo eran estas primitivas fábricas de hierro. Cades está en la vega del curso medio del Nansa, muy cerca de la Cueva de El Soplao, uno de los grandes referentes turísticos de Cantabria.

Lafuente es otro de los hitos del camino, en el municipio de Lamasón, en este pequeña localidad de menos de 50 habitantes hay que visitar su iglesia de Santa Juliana, templo románico declarado Bien de Interés Cultural; así como sus casas tradicionales con solana.

Cicera es otra parada del camino, a 500 metros de altitud y en el municipio de Peñarrubia. En este punto ya estamos en la frontera con la comarca de Liébana. Hay que ver su iglesia parroquial del siglo XVII y sus casonas de piedra.

Dejamos atrás los municipios de Lamasón y Peñarrubia, mientras transitamos por los últimos kilómetros del espectacular Desfiladero de La Hermida, ya en Liébana en el municipio de Castro Cillorigo, camino hacia el siguiente hito: Potes. Capital administrativa de la comarca de Liébana, acoge entre sus calles algunas de las construcciones y edificios más singulares de Cantabria como su Torre del Infantado, o las iglesias de San Vicente o el antiguo convento de San Raimundo. Un paseo por Potes es trasladarse a otra época, a un lugar estratégico para el mercado y las comunicaciones de la comarca.

Desde Potes parten las carreteras para los cuatro valles lebaniegos, desde aquí se toma el camino hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se guarda la reliquia del ‘Lignum Crucis’, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, que llegó a tierras lebaniegas en el siglo VIII, huyendo de la invasión musulmana.
En el Monasterio está la Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el jubileo. Se celebra Año Santo Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 23 de abril, coincide en domingo. En 1967, el papa Pablo VI amplió el período jubilar a un año entero y desde entonces la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer. Las últimas ediciones del jubileo registraron del orden del millón de peregrinos. El próximo Año Jubilar Lebaniego se celebrará en 2017.



El Monasterio de Santo Toribio de Liébana -llamado en en un principio San Martín de Turieno- está situado en las faldas del monte de La Viorna, en el centro geográfico del valle de Liébana. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto ininterrumpidamente, desde que fue fundado en el siglo VI por Toribio, el obispo de Paciencia, que llegó a Liébana con la misión de convertir su población al cristianismo. Durante siglos, Santo Toribio fue uno de los centros monacales más importantes de la región.

En la larga historia del monasterio destaca la figura del Beato de Liébana, pensador del siglo VIII que tuvo gran influencia en la Europa de Carlomagno y cuyos “Comentarios al Apocalipsis de San Juan” bellamente ilustrados fueron copiados en multitud de monasterios y son conocidos como “Beatos”.

jueves, 9 de junio de 2016

Paracas, una explosión de vida y belleza natural al sur de Perú

Esta reserva nacional es un refugio para lobos marinos, pingüinos de Humboldt y miles de aves marinas.
Aquí se puede admirar el geoglifo del Candelabro, 
grabado en un cerro, con más de 120 metros de extensión.
Desde marzo la Reserva cuenta con un hotel responsable con el entorno natural, que se ha convertido en el nuevo icono del turismo de lujo sostenible en el sur de Perú.

 A pocos kilómetros de Lima, el desierto y el mar se unen para ofrecer un espectáculo natural en Paracas, en el departamento peruano de Ica. Por su cercanía a la costa y sus condiciones naturales, este entorno es propicio para la protección de la vida silvestre que se desarrolla en sus playas, islas y acantilados, y cuya sola contemplación ya es un verdadero lujo para los sentidos.

Paracas significa “lluvia de arena”, pues antiguamente este lugar se caracterizaba por sus fuertes tormentas de arena. La Reserva de Paracas fue creada el 25 de septiembre de 1975, y abarca una superficie de 335.000 hectáreas, de las cuales 117.406 son de tierra firme y 217.594 de aguas marinas. 

Su atractivo turístico radica en la posibilidad de observar diferentes ecosistemas, restos arqueológicos y la gran diversidad de fauna marina existente en la zona. 

Una explosión de vida
La Reserva Nacional de Paracas es el refugio de lobos marinos, pingüinos de Humboldt –también denominado Pájaro Niño-, flamencos, pelícanos y muchas otras aves marinas. La abundante vida que existe en la bahía y sus islas es posible gracias a la corriente fría de Humboldt, la cual enfría el agua del mar haciéndolo rico en plancton y fitoplancton. Estos microorganismos sirven de alimento a peces como lenguados, cajinovas, cornisas, toyos y anchovetas y otros animales. Estudios realizados demuestran que en las aguas de Paracas existen 200 variedades de algas marinas.

Del puerto de Paracas salen embarcaciones hacia las Islas Ballestas, ubicadas fuera del área de la reserva, donde se puede tener un contacto casi directo con los lobos de mar, los pingüinos e incluso delfines. No se permite el desembarco de los turistas en estas islas para no molestar a los animales que allí viven, pero las lanchas se acercan lo suficiente para que puedan disfrutar de la belleza de estos animales. Además, miles de aves marinas vuelan entre las Islas Ballestas y pueden llegar a verse sus nidos sobre las rocas.

Por tierra se puede llegar en automóvil al puerto de Punta de Pejerrey, lugar ideal para admirar el geoglifo del Candelabro, de más de 120 metros de extensión y grabado en la colina de un cerro, en roca de color crema. La mejor forma de apreciar este geoglifo es desde el mar. Si bien es similar a las Líneas de Nasca, quizás su origen sea diferente, como piratas que señalaban un tesoro o guerreros que luchaban por la Independencia.

 Una estancia de lujo responsable con su entorno

Con la Reserva Nacional de Paracas como marco, el pasado mes de marzo abrió sus puertas el hotel “Doubletree Paracas”, convirtiéndose en el nuevo icono del lujo sostenible en el sur de Perú y en uno de los destinos más novedosos y apetecibles del momento.

El diseño se cuidó al máximo, tratando de minimizar el impacto visual sobre el paisaje costero del desierto. Debido a su arquitectura baja de color arena, el hotel es uno de los pocos del mundo que cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales y sistemas de tratamiento de residuos orgánicos. Además, ha desarrollado un ambicioso programa de educación ecológica dirigido al personal del hotel, los huéspedes y los residentes locales. El objetivo: mejorar la calidad de los servicios turísticos y generar oportunidades de empleo.

El hotel fue concebido para disfrutar del privilegiado entorno, por lo que la mayoría de sus 124 suites tienen vistas al mar. Si bien es ideal para el disfrute del sol, la playa y la práctica de deportes náuticos como el kite surf junto a estas instalaciones, también tiene en su entorno atractivas opciones para el ocio, como la visita a las bodegas de pisco, excursiones a las sorprendentes Islas Ballesta y la práctica de sandboard en el desierto de Ica.