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domingo, 17 de julio de 2016

Por Calahorra, Arnedo y Arnedillo

La Rioja, tierra de fronteras en tiempos antiguos, surcada por el Ebro de un lado a otro, tiene mucho más que ofrecer que un vino de excelente calidad. La riqueza cultural, histórica y, porqué no decirlo, gastronómica, son el referente actual de un cada vez más importante turismo de interior.

La Rioja es sinónimo de vinos. Eso lo sabe cualquiera que se interese mínimamente por los caldos de Baco. Sin embargo lo que normalmente se desconoce es que esta tierra, bañada por el Ebro, es la despensa de la verdura en España. Los extensos campos de viña, normalmente cultivada en espaldera (parrales verticales), rivalizan en extensión con los cultivos de alcachofas, espárragos, cardos y puerros, dando al paisaje mil tonos de verde en los que perderse.

Calahorra, La Rioja
Esta particular gira por tierras riojanas comienza y finaliza en Calahorra, la segunda ciudad en importancia de la región y que es ciudad bimilenaria. Bajo una fachada de ciudad moderna se esconde toda la riqueza de dos milenios de historia. Desde un Casco Viejo –no olvidar visitarlo al atardecer—de estrechas y sinuosas calles, hasta la única catedral de la comarca –dicen los calagurritanos que la de Logroño es concatedral—toda la ciudad desprende un aroma a antiguo que invita al viajero a buscar, en calles y plazas, los restos del imperio romano que se asentó en esta tierra hace dos milenios, antes de godos, visigodos y árabes.

El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media, daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Pudiera parecer que el calagurritano es seco y distante. Nada más lejos. La hospitalidad de estas gentes se nota desde que el viajero se sienta en cualquier esquina a ver pasar la tarde.-Usted no es de por aquí, ¿verdad?
- ¿Ha visitado ya la catedral y la plaza de la verdura?. ¿Qué le pareció el Casco Viejo?—
Esta podría ser la típica conversación en el Paseo del Mercadal, donde los árboles unen sus ramas en lo alto, con una abrazo imposible y definitivo, mientras en el extremo norte, cerca del Parador de Turismo, vegetan los restos del Circo donde se celebraban (algunos siglos antes) los “ludus” romanos. En el otro extremo se encuentra El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media que daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Después de una opípara comida (o desayuno o cena, que aquí se come mucho a cualquier hora del día), conviene “bajar” los excesos culinarios con un tranquilo paseo. La Plaza de Abastos, El Convento de las Carmelitas y el Palacio Episcopal pueden ser el triángulo perfecto para contemplar en toda su riqueza la antiguamente llamada Calagurris Iulia Nassica, cuna del célebre orador romano Marco Fabio Quintiliano.

Calahorra forma parte también del Camino Jacobeo del Ebro. Los peregrinos del levante español y aún algunos del sur. La diversidad geográfica y el carácter universal de la peregrinación a Santiago de Compostela impide pensar en un único camino. Así, las rutas jacobeas más conocidas eran las que acogían a un mayor número de peregrinos, como es el caso del Camino Francés. No obstante, para llegar a este camino principal, los peregrinos del Mediterráneo consolidaron este camino del Ebro desde Tortosa a Gandesa, Caspe, Zaragoza, Tudela, Alfaro, Calahorra y Logroño. Es la calzada romana que desde hace más de dos mil años ha unido Tarraco con Astorga (Cantabria), un histórico eje de comunicaciones que descubre al caminante tierras y gentes de Cataluña, Aragón, Navarra y La Rioja.
Arnedo, La Rioja

Muy cerca de Calahorra se encuentran Arnedo y Arnedillo, a la orilla del Río Cidacos, afluente del Ebro. A medio camino, las piedras calizas erosionadas de El Picuezo y La Picueza –dicen que amantes convertidos en roca– merecen un breve descanso en el camino, en un pequeño parque de extraordinaria belleza, poco antes de llegar al inicio de una ruta que culmina en el Balneario de Arnedillo. Este camino, especialmente diseñado y rehabilitado para los amantes del mountain-bike, debería tener como premio un baño relajante en las aguas hipertermales del Hotel Spa.

La sensación de miles de burbujas recorriendo el cuerpo del viajero después de hora y media sobre una bicicleta son inenarrables.
Arnedillo, pozas termales naturales, La Rioja
Y bueno, La Rioja es también carne y vinos, sobre todo vinos y bodegas recónditas que vale la pena buscar. En la capital, Logroño, cerca del Caballo de Espartero, infinidad de callejuelas nos acercan a la esencia misma de La Rioja. Es la esencia teñida del rojo oscuro y casi amarillento del buen vino de crianza, del verde de los campos de alcachofas y del marrón de las tierras de espárragos paridos al frío de las heladas, blancos, tiernos y sabrosos.

Ruta por La Rioja. Casalarreina y el Monasterio de La Piedad.

En La Rioja, en la extensa llanura formada por los ríos Oja y Tirón se encuentra Casalarreina, muy antigua localidad perteneciente a la comarca de Haro.


La Ruta por La Rioja que propongo visita la antigua Naharruri o Nafarruri, el nombre con el que aparece mencionada en algunos documentos de los siglos XII y XIII. Hoy, Casalarreina, se ha convertido en un destino destacado para los amantes del turismo cultural y las rutas históricas.

Casalarreina, donde se alza desde hace algo más de cuatrocientos años el espléndido Monasterio de La Piedad, también ofrece uno de los conjuntos urbanos mejor conservados del norte peninsular, reconocido en 1975, cuando fuera declarado conjunto histórico – artístico. En sus calles se suceden importantes muestras de arquitectura civil, como el Palacio de los Condestables, el Palacio de los Pobles, de factura barroca, y el Palacio del Marqués del Puerto. De su importancia histórica, como lugar de paso hacia Miranda de Ebro, Logroño. Burgos y Santo Domingo de la calzada, en los siglos XVI, XVII y XVIII, da buena cuenta el puente de piedra sobre el Oja.

También en cuanto a la arquitectura religiosa, se suma la Iglesia de San Martín, iniciada en 1553, y concluida en el siglo XVIII. Su Presbiterio posee un espléndido retablo mayor rococó, con tallas romanistas de una obra anterior.


El Monasterio de La Piedad

Sin duda, la obra más significativa que conserva el municipio de Casalarriena es su monasterio, de estilo Reyes Católicos, que fuera levantado entre 1514 y 1524. El conjunto está formado por tres dependencias: clausura, claustro e iglesia, rodeadas por un sólido muro de sillería y mampostería, accediéndose a un patio porticado a través de una portada con arquivoltas apuntadas y tímpano con el escudo del fundador, el obispo Juan Fernández de Velasco.

La iglesia consta de una nave de cinco tramos, cabecera trebolizada y capillas entre los contrafuertes. La portada principal, obrada a modo de retablo, se abre en el tercer tramo, se abre en el tercer tramo e incluye en su tímpano una representación de la Piedad. En el prebisterio destaca el retablo mayor clasicista realizado hacia 1621.

El monasterio alberga un retablo plateresco de comienzos del siglo XVI, una cruz relicario de plata dorada del mismo siglo y varios retablos con imaginería también barroca.

El claustro de planta cuadrada, consta de cinco tramos por lado, y se adosa al lado sur de la iglesia configurando dos pisos: el inferior con arcos ojivales y el superior adintelado, con cubierta de madera sobre pilares redondos y cuatro columnas talladas, con las que se inició el claustro.

Ruta por el Oja y el Tirón

Muy cercanas a Casalarreina se encuentran Sajazarra, Cuzcurrita y Tirgo. Todas ellas completan una interesante ruta por su valor arquitectónico, histórico y paisajístico.

Sajarraza, aparece por primera vez mencionada en el Fuero de Miranda de Ebro en 1099 con la denominación de Saja. Entre sus principales construcciones sobresale el Castillo Palacio del siglo XIV, una de las fortalezas más bellas de La Rioja. En su admirable casco antiguo se encuentran edificios como el Ayuntamiento, de tres plantas en sillería; la Casa de los Loma Osorio o la Casa de los Ruiz de Loizaga, caserón barroco situado en plena Plaza Mayor.

Cuzcurrita, también mantiene en perfecto estado el Castillo de los Velasco y su casco urbano con otras edificaciones en piedra de sillería con escudos de armas primorosamente labrados. Igualmente sus alrededores invitan a disfrutar de la naturaleza, con placenteros y frescos paseos por las riberas del Río Turón.

Tirgo aporta a este interesante itinerario su Iglesia del Salvador. Es un edificio románico tardío construido en piedra de sillería a finales del siglo XII. Obra de una sola nave de tres tramos y un prebisterio ambos rectangulares cubiertos por bóveda de cañón apuntado, que destaca por la sencilla armonía de sus proporciones.

Pero estos edificios, son sólo una breve aproximación a las infinitas posibilidades que brindan al viajero las riberas de ambos ríos. Visitas puntuales que se sumaran a otras opciones no mencionadas como su gastronomía, su paisaje o su paisanaje, también sugerentes.

Cómo llegar:

Casalarreina se encuentra en la zona más oriental de La Rioja. Muy próxima a la localidad burgalesa de Miranda de Ebro. Se accede por la carretera A-1 (Madrid – Irún) Entre las localidades de Briviesca y Miranda de Ebro, se encuentra Pancorbo. Desde aquí, tomar la N-232 en dirección a Logroño, y a unos 14 kilómetros se llega a Casalarreina.

Donde dormir:

Hospedería Señorío de Casa La Reina (En Casalarreina) Se encuentra ubicado en la preciosa localidad de Casalarreina, en la comarca de La Rioja Alta. Fue construido en el año 1711 y totalmente renovado en 1999. Presenta un buen estado de conservación. El hotel es un antiguo monasterio dominico de Nuestra Señora de la Piedad, fundado en 1509 por el arzobispo de Calahorra don Juan de Velasco. Por su belleza, en su día fue conocido como “el Aranjuez de La Rioja”. Tel.: (+34) 941 324 730

Hospedería. Señorío de Briñas (En Briñas-Haro). Travesía C/ Real, 3. 26690. 26290 Briñas-Haro. Antiguo Palacete S. XVIII convertido en Hotel de tres estrellas. Restaurado y decorado con especial delicadeza, que con sus pinturas al fresco y sus muebles de época, le confieren un encanto especial donde pasar unos dias de descanso o celebrar pequeñas reuniones de empresa en un ambiente muy especial. Dispone de 11 habitaciones dobles y 3 Suites, además de las salas de estar y de reuniones, el bar y comedor para los desayunos. Tel.-941 30 42 24

La Ilera (En Casalarreina) Casa centenaria de piedra y adobe, recién restaurada, conservando la estructura original. En el corazón de La Rioja Alta, en plena Ruta del Vino (a 6 km. de Haro y 12 km. de Santo Domingo de La Calzada). Tel.: (+34) 686 50 17 10

Donde Comer:

La gastronomía riojana es muy rica. Casi tanto como sus campos. En todos los restaurantes de La Rioja y Logroño abundan las alcachofas y espárragos frescos, preparados en multitud de formas y el cordero, son auténticos manjares. No hay que olvidarse de la típica Menestra de Verduras, a base de habas, alcachofas, guisantes, alubias verdes…

Logroño, capital de La Rioja

El primer asentamiento urbano logroñés se levanta en la margen derecha del río Ebro, siendo su principal arteria el Camino, utilizado por los peregrinos en su viaje a Santiago. El tiempo fue trazando calles anexas que conformaron su casco antiguo.

La eliminación del perímetro amurallado favoreció su expansión y modernización, dando lugar a una renovada ciudad que sigue acogiendo un buen número de visitantes para disfrutar en calma de su cultura, historia y su muy preciada oferta gastronómica.

La capital de la Rioja es hoy una ciudad admirable y rejuvenecida de amplios bulevares y comercios de vanguardia, es el referente comercial del fértil llano que nutre los viñedos y en donde se cultivan verduras de envidiada calidad. El bello entramado de su casco antiguo, se encuentra la catedral, con dos torres gemelas de trazas góticas, la iglesia de Santiago y, junto a ésta, una estatua ecuestre barroca de Santiago Matamoros.


Qué visitar

Casco Antiguo. Durante siglos, la calle Portales ha sido la vía más importante de la ciudad. Casi toda ella está porticada, siendo muy concurrida en invierno. Es el centro comercial y de ocio emblemático de Logroño.

Concatedral de Santa María de la Redonda. Es así considerada desde 1959. Su construcción es de estilo gótico y renacentista, seguramente fue levantada sobre un anterior templo románico. En su interior se guardan interesantes obras como la capilla Ponce de León, Virgen de los ajusticiados, la Crucifixión de Miguel Ángel Buonarroti, las reliquias de San Prudencio, pinturas de José Bejes, entre otras joyas de valor igualmente destacable.

Plaza del Mercado. Durante siglos ha sido la plaza principal de la ciudad, tiene los característicos soportales y en ella confluyen las populares calles de Caballerías, Carnicerías, Mercaderes y Herrerías, nombres que hacen referencia a los antiguos gremios de artesanos y comerciantes.

Iglesia de Santa María de Palacio. En su interior alberga el Retablo Mayor, obra de 1561, en el que se representa la última cena. El edificio sustenta una impresionante aguja gótica que fue linterna y nunca tuvo campanario. También es destacable la estancia de la sacristía y el claustro, hoy convertido en museo.



Iglesia de San Bartolomé. La cabecera del templo es de estilo románico con bóveda de horno, y continúa el edificio en estilo gótico, sin la luminosidad propia del arte ojival. La portada es un excepcional trabajo del siglo XIV, las imágenes representadas van contando la vida de San Bartolomé.

Iglesia de Santiago el Real. Fue construida sobre un templo gótico del que se conserva la cripta; de una sola nave con capillas entre contrafuertes, posee una interesante bóveda y un Retablo Mayor de mediados del XVII, en el que se narran episodios de la vida de Santiago.

Puerta del Camino y cubo del Revillín. Son de los escasos restos que se conservan de la antigua muralla de Logroño

Alrededores, rutas y espacios naturales

La Ruta del Vino. La Rioja Alta aglutina el mayor número y las más afamadas bodegas de vino los alrededores. Siguiendo el curso del Ebro, entre Haro y Logroño, la presencia del vino es una constante, una rica vega en la que se miman las cepas de “tempranillo”. El buen caldo riojano y su excelente gastronomía se complementan con otras alternativas como son las visitas a las localidades de Haro – Cenicero – Fuenmayor – Briones – Navarrete – San Vicente de Sonsierra o Elciego.

La Ruta de la Verdura. Los extensos campos de viña, normalmente cultivada en espaldera (parrales verticales), rivalizan en extensión con los cultivos de alcachofas, espárragos, cardos y puerros, dando al paisaje mil tonos de verde en los que perderse. Esta particular gira por tierras riojanas comienza y finaliza en Calahorra, la segunda ciudad en importancia de la región y que es ciudad bimilenaria.

Camino de Santiago. Logroño – Nájera – Santo Domingo de la Calzada – Grañón. El tramo riojano del Camino de Santiago transcurre entre Logroño y Grañón, cerca ya de tierras de Burgos. A unos 50 km se encuentran alguno de los puntos emblemáticos de la Ruta Jacobea: Nájera y Santo Domingo de la Calzada.

Ruta de los Monasterios. Poniendo como punto de partida a Nájera, se dispersan pequeños y grandes monasterios, todos ellos repletos de historia. Yuso, Suso, Santa María la Real de Nájera, Cañas y Valvanera guardan en sus muros antiguos secretos de una vida llena de avatares y de historia. Viejos legados, fundamentales para comprender la identidad propia y la ajena. Otras rutas por el río Oja y el Tirón nos aproximan a los monasterios de Casalarreina y el monasterio de la Piedad

Valle de Ezcaray. El itinerario discurre por el valle del río Oja hasta las cumbres de la Sierra de la Demanda. La ruta visita interesantes pueblos y aldeas que conservan su arquitectura serrana hasta las inmediaciones de la estación de esquí de Valdezcaray. Santurce – Santurdejo – Tondeluna – Ojacastro – Ezcaray – Zorraquín – Valgañón – Azarrulla.

Por el río Iregua. El valle del Iregua todavía conserva huellas de esta trascendental vía de comunicación, con algunos espacios empedrados y restos de puentes. La primitiva travesía romana del valle del Iregua comunicaba el río Ebro, desde la Vareira romana (actual barrio de Varea) hasta el puerto de Piqueras, con el camino de Numancia, en Soria: Lardero – Alberite – Villamediana de Iregua – Albelda de Iregua – Nalda – Sorzano – Medrano – Daroca – Entrena – Islallana – Viguera – Panzares – Nestares – Torrecilla de Cameros – Almarza de Cameros – Pinillos – Nieva de Cameros – El Rasillo – Ortigosa de Cameros – Villanueva de Cameros – Villoscada de Cameros – Lumbreras – San Andrés de Cameros.

Ruta de los Dinosaurios. Enciso – Arnedillo – Arnedo – Autol – Calahorra. Las cuencas de los ríos Cidacos y Alhama fueron, hace millones de años, un delta fluvial pantanoso habitado por grandes dinosaurios. Las huellas de aquellos gigantes quedaron fosilizadas sobre el barro y hoy se puede seguir su rastro en los yacimientos próximos a Enciso, Cornago o Munilla.

Sierra Cebollera. Es el primer espacio natural protegido de La Rioja, se encuentra en la Comarca de Cameros, a unos 50 km al sur de Logroño. Sobresale por la diversidad botánica y faunística; de grandes masas forestales y con las mayores representaciones de relieve glaciar del Sistema Ibérico.

Gastronomía


Tierra de buen comer y buen beber, los restaurantes de Logroño y La Rioja, en general, ofrecen selecciones que son escaparates de una huerta extraordinaria, donde se alternan los pimientos asados, espárragos, ajos tiernos, cogollitos acompañados con queso y anchoas, revueltos de setas y embutidos. Tampoco faltan los pescados y las carnes de las sierras cameras. Los excelentes caldos riojanos hacen buena compañía a las chuletas al sarmiento, al cabritillo asado, a las patatas con chorizo, al cabrito o a las manitas de cerdo.

Fiestas

Fiestas de la vendimia riojana y San Mateo (21 de septiembre). Las fiestas de San Mateo son el resultado del extraño mestizaje entre la época medieval y la cosecha del vino. Tiene sus orígenes en la celebración que se hacía en honor a la villa de Logroño en el siglo XII. La ciudad en su categoría de villa tenía el privilegio de celebrar aquí una feria anual. De este modo se convirtió en una sede importante de comercio. Dichas ferias fueron adquiriendo mayor relevancia y aumentaron en frecuencia. Durante la celebración de estas ferias iba ganando importancia el carácter festivo y divertido de ellas. Es así como el vino, fruto de la tierra riojana se introduce en los mercados medievales de la villa logroñesa. La Feria más importante tenía lugar el día de Acción de Gracias, en septiembre. Los riojanos agradecían la cosecha recogida. La feria fue fijada para la tercera semana de septiembre coincidiendo con el día 21, San Mateo, santo que había sido recaudador de impuestos y convertido en patrón de los mercaderes. Estas fiestas representan también el punto de partida de la vendimia. Hoy en día, las fiestas de San Mateo y de la Vendimia son las más multitudinarias de La Rioja. En estos días los riojanos ofrecen los frutos de la cosecha y el primer mosto a su patrona, la Virgen de Valvanera y celebran el inicio de la vendimia pidiendo a la Virgen que el resultado de ésta sea excelente.

San Bernabé (11 de junio). Los orígenes de la invasión francesa de 1521 hay que buscarlos en el descontento de la población navarra por su incorporación a la corona de Castilla, situación que no gusta tampoco a la corona francesa, disgusto que va en aumento con la llegada al trono de Carlos I. La Revuelta Comunera en Castilla propicia una acción militar francesa para, una vez debilitado el poder real por la guerra civil, incrementar su influencia y apoyar nuevamente la independencia del reino de Navarra. Estos acontecimientos se rememoran anualmente en la festividad de San Bernabé (11 de junio) que, a través de una serie de rituales, siguen manteniendo vivo en la memoria un acontecimiento que se sitúa entre el mito y la realidad: como la particular procesión en la que el alcalde voltea la bandera en los lugares donde se encontraban las puertas de la ciudad, las salvas de los cañones o el reparto del pan, el vino y el pez en esta misma puerta del Revellín, construida en el siglo XVI para conmemorar la victoria. La tradición sostiene que el vino guardado en las bodegas, el pan elaborado con el trigo de los graneros y los peces, que furtivamente se pescaban en el río a través de corredores subterráneos que horadaban la muralla, fueron los alimentos que permitieron la subsistencia de los logroñeses. Así, el vino es, a la vez, sostén y símbolo de defensa de la ciudad. Escenas de las Rutas Teatralizadas en las que se rememoran de forma divertida estos hechos.

Cómo llegar
La Rioja se encuentra en el Norte de España y limita con las provincias de Álava, Navarra, Burgos y Soria. Las comunicaciones tanto con estas provincias como con el resto son muy buenas. Un aeropuerto a tan sólo 14 km de Logroño, una red ferroviaria que acompaña el discurrir del río Ebro a lo largo de toda La Rioja, la autopista A-68 que comunica rápidamente con otras Comunidades y una extensa red de carreteras que facilitan la conexión tanto con los pueblos del interior como con los pueblos limítrofes.

Oficina de Turismo de Logroño
Calle Portales, 50. (Edificio Escuelas Trevijano)
26071 Logroño (La Rioja)
Tel: 941 273 353

Ruta por los monasterios de La Rioja

Un manto verde cubre a La Rioja, salpicada por cientos de viñedos que proporcionan excelentes caldos. Aquí, poniendo como punto de partida a Nájera, se dispersan pequeños y grandes monasterios, todos ellos repletos de historia.

Los monasterios de la Rioja, Yuso, Suso, Santa María la Real de Nájera, Cañas y Valvanera guardan en sus muros antiguos secretos de una vida llena de avatares y de historia. Viejos legados, fundamentales para comprender la identidad propia y la ajena.

Camino de Santiago, primeras décadas del año 1.000. Sancho III El Mayor, el rey más grande de los soberanos navarro-najerenses, hace que la ruta hacia Santiago pase por Nájera, en lugar de por Alava, como se hacía hasta el momento. Y es que esta localidad por cuyas venas corre el rumor del río Najerilla es capital histórica de La Rioja. Del año 918 al 1076 fue Corte para convertirse más tarde en panteón de los Reyes de Navarra-Nájera, antes de su incorporación a Castilla. Pero si las aguas del Najerilla guardan secretos, también los muros de Santa María la Real han visto pasar el tiempo y, a cada paso, en cada mirada, sus dependencias regalan alguna que otra confidencia.


Cuentan los ecos de estos muros que García el de Nájera fundó aquí un monasterio para consagrar la ciudad como capital del reino de Navarra, en lugar de Pamplona. Yendo un día de caza, su halcón se introdujo en una cueva persiguiendo a una paloma. Allí, descubrió la imagen de la Virgen con una terraza de lirios a sus pies, iluminada con una lámpara. A su lado, acurrucada, la paloma. La aparición le incitó a construir una iglesia y a fundar la orden de Caballería de la Terraza, la más antigua de España.
Monasterio de San Millán de la Cogolla
Aunque en principio el monasterio fue ocupado por los clérigos de la regla de San Isidoro, cuando Alfonso VI incorpora Nájera a Castilla, se lo entrega a los benedictinos de Cluny. Su esplendor arquitectónico se deja admirar en el claustro de los Caballeros una verdadera delicia y una de las instantáneas más típicas de La Rioja. Y, de igual modo, hay que detenerse en el sepulcro romántico de Doña Blanca de Navarra, del siglo XIII. Igual que en gran parte de los monasterios españoles, la Desamortización provocó el expolio y la decadencia del cenobio, hasta 1895 que es habitado por franciscanos. Desde entonces, diversas restauraciones han permitido recuperar una gran parte de lo quemado, pero no de lo robado.
Monaterio de Yuso

La magia de las palabras envuelve tanto a Suso o de Arriba como al monasterio de Yuso o de Abajo
Nájera, a 27 kilómetros de Logroño, es el punto de partida de una ruta cargada de tesoros recogidos en sí mismos al calor de pequeños y grandes monasterios. Una vez admirado el monasterio najerense y sus calles, el camino conduce hasta Cañas. Antes se encuentra Azofra, donde muy cerca se halla el Campo de Valtierra, punto de encuentro entre Fernán González y Sancho de Navarra, como cuenta el Poema de Fernán González. Desde aquí la visita conduce al pueblo de Cañas, que acoge El Real Monasterio de Santa María del Salvador de Cañas. Una construcción cisterciense conocida también como el Claraval de La Rioja. En un hermoso paisaje, Cañas también se enorgullece de ser cuna de Santo Domingo de Sios y de haber tenido como abadesa a doña Urraca. La sala capitular acoge actualmente un museo. Destaca en la iglesia sus catorce ventanales, en doble piso, unidos por pequeñas columnas que bien se asemejan a unas cañas, tal vez para evocar el nombre del lugar.
Monasterio de Valvanera

Pero si hay una localidad monástica por excelencia, esa es San Millán de la Cogolla. Allí, cierto día del año 977, en el monasterio de Suso, un monje anónimo se atrevió a interpretar un texto latino y pasarlo a la lengua que él y sus vecinos usaban, “osando” a escribir esas palabras por primera vez. En las glosas también aparecen las primeras palabras en vasco. La magia de las palabras envuelve tanto a Suso o de Arriba como al monasterio de Yuso o de Abajo. El primero fue un antiguo cenobio visigótico y se cree que es el más antiguo de España. Sencillo y austero, es un verdadero reencuentro con nuestra identidad. Igual que visitar Yuso, considerado como El Escorial de La Rioja, que cuenta con uno de los archivos más importantes de España en lo que a historia medieval se refiere. Ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Olleros
La última de las piezas-clave de este itinerario se sitúa a 14 kilómetros de Anguiano, lugar conocido por sus espectaculares danzantes. El Monasterio de Valvanera, en las estribaciones de la sierra de San Lorenzo, es punto de peregrinación obligada para los riojanos, pues en él se alberga su patrona. Aún se desconoce el origen de la imagen, de la que cuentan es una de las más antiguas de España. Diferentes estudiosos la sitúan en torno al siglo XI.
Si se quiere completar la ruta Casalarreina, San Asensio, Arnedo, Calahorra y Santo Domingo de la Calzada, deberán ser paradas obligadas en el recorrido.

Riqueza histórica y cultural acompañada en todo momento por ríos, montañas y valles repletos de verdes mantos, salpicados de cientos de viñedos que proporcionan excelentes y deliciosos caldos