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domingo, 17 de julio de 2016

Por Calahorra, Arnedo y Arnedillo

La Rioja, tierra de fronteras en tiempos antiguos, surcada por el Ebro de un lado a otro, tiene mucho más que ofrecer que un vino de excelente calidad. La riqueza cultural, histórica y, porqué no decirlo, gastronómica, son el referente actual de un cada vez más importante turismo de interior.

La Rioja es sinónimo de vinos. Eso lo sabe cualquiera que se interese mínimamente por los caldos de Baco. Sin embargo lo que normalmente se desconoce es que esta tierra, bañada por el Ebro, es la despensa de la verdura en España. Los extensos campos de viña, normalmente cultivada en espaldera (parrales verticales), rivalizan en extensión con los cultivos de alcachofas, espárragos, cardos y puerros, dando al paisaje mil tonos de verde en los que perderse.

Calahorra, La Rioja
Esta particular gira por tierras riojanas comienza y finaliza en Calahorra, la segunda ciudad en importancia de la región y que es ciudad bimilenaria. Bajo una fachada de ciudad moderna se esconde toda la riqueza de dos milenios de historia. Desde un Casco Viejo –no olvidar visitarlo al atardecer—de estrechas y sinuosas calles, hasta la única catedral de la comarca –dicen los calagurritanos que la de Logroño es concatedral—toda la ciudad desprende un aroma a antiguo que invita al viajero a buscar, en calles y plazas, los restos del imperio romano que se asentó en esta tierra hace dos milenios, antes de godos, visigodos y árabes.

El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media, daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Pudiera parecer que el calagurritano es seco y distante. Nada más lejos. La hospitalidad de estas gentes se nota desde que el viajero se sienta en cualquier esquina a ver pasar la tarde.-Usted no es de por aquí, ¿verdad?
- ¿Ha visitado ya la catedral y la plaza de la verdura?. ¿Qué le pareció el Casco Viejo?—
Esta podría ser la típica conversación en el Paseo del Mercadal, donde los árboles unen sus ramas en lo alto, con una abrazo imposible y definitivo, mientras en el extremo norte, cerca del Parador de Turismo, vegetan los restos del Circo donde se celebraban (algunos siglos antes) los “ludus” romanos. En el otro extremo se encuentra El Rollo o Picota, monumento de la Edad Media que daba fe de que Calahorra era ciudad libre y no dependía de ningún señor feudal sino directamente del Rey.

Después de una opípara comida (o desayuno o cena, que aquí se come mucho a cualquier hora del día), conviene “bajar” los excesos culinarios con un tranquilo paseo. La Plaza de Abastos, El Convento de las Carmelitas y el Palacio Episcopal pueden ser el triángulo perfecto para contemplar en toda su riqueza la antiguamente llamada Calagurris Iulia Nassica, cuna del célebre orador romano Marco Fabio Quintiliano.

Calahorra forma parte también del Camino Jacobeo del Ebro. Los peregrinos del levante español y aún algunos del sur. La diversidad geográfica y el carácter universal de la peregrinación a Santiago de Compostela impide pensar en un único camino. Así, las rutas jacobeas más conocidas eran las que acogían a un mayor número de peregrinos, como es el caso del Camino Francés. No obstante, para llegar a este camino principal, los peregrinos del Mediterráneo consolidaron este camino del Ebro desde Tortosa a Gandesa, Caspe, Zaragoza, Tudela, Alfaro, Calahorra y Logroño. Es la calzada romana que desde hace más de dos mil años ha unido Tarraco con Astorga (Cantabria), un histórico eje de comunicaciones que descubre al caminante tierras y gentes de Cataluña, Aragón, Navarra y La Rioja.
Arnedo, La Rioja

Muy cerca de Calahorra se encuentran Arnedo y Arnedillo, a la orilla del Río Cidacos, afluente del Ebro. A medio camino, las piedras calizas erosionadas de El Picuezo y La Picueza –dicen que amantes convertidos en roca– merecen un breve descanso en el camino, en un pequeño parque de extraordinaria belleza, poco antes de llegar al inicio de una ruta que culmina en el Balneario de Arnedillo. Este camino, especialmente diseñado y rehabilitado para los amantes del mountain-bike, debería tener como premio un baño relajante en las aguas hipertermales del Hotel Spa.

La sensación de miles de burbujas recorriendo el cuerpo del viajero después de hora y media sobre una bicicleta son inenarrables.
Arnedillo, pozas termales naturales, La Rioja
Y bueno, La Rioja es también carne y vinos, sobre todo vinos y bodegas recónditas que vale la pena buscar. En la capital, Logroño, cerca del Caballo de Espartero, infinidad de callejuelas nos acercan a la esencia misma de La Rioja. Es la esencia teñida del rojo oscuro y casi amarillento del buen vino de crianza, del verde de los campos de alcachofas y del marrón de las tierras de espárragos paridos al frío de las heladas, blancos, tiernos y sabrosos.

miércoles, 22 de junio de 2016

Burdeos II, Viaje al corazón de la región vitivinícola

Si hay una tierra cuyo nombre esté irremediablemente vinculado con un producto agroalimentario, ésa es, sin duda, Burdeos. Región de grandes vinos (para algunos, los mejores del mundo), esta zona de Francia esconde impresionantes castillos, verdes paisajes y imponentes monumentos de todas las épocas. Una de las rutas vitivinícolas situadas alrededor de Burdeos es la que discurre por el Perigod y Bergerac ¿Hacemos las maletas?

La región de Burdeos es la cuna de algunos de los más prestigiosos productores de vino del mundo. En esta zona de Francia se estima que existen alrededor de 14.000 productores de vino, 117.514 hectáreas de viñedos, 400 comerciantes y un volumen de negocio que supera los 14.500 millones de euros. Un paraíso que los amantes del buen vino, sin duda, no pueden perderse. Éstas son algunas de las cosas a tener en cuenta si decidimos viajar por la región vitivinícola de Burdeos hacia Bergerac:

 Burdeos: la capital de la región de la antigua región de Aquitania (desaparecida administrativamente en 2015) y de la región vitivinícola del mismo nombre, es una ciudad con sabor a vino. Los amantes del enoturismo no pueden perderse una visita a La Maison du Vin de Bordeaux (lo que traducido al español sería la Casa del Vino de Burdeos). Situada en un edificio del siglo XVIII, es la sede del Consejo Interprofesional del Vino de Burdeos. En sus dependencias alberga la Escuela del Vino, donde se realizan cursos (tanto de iniciación como de perfeccionamiento), catas, seminarios, cursos intensivos o fines de semana enológicos, además de otras actividades relacionadas con este sector. Además, en su bar (abierto al público en general) pueden probarse los vinos de la zona. El Museo del Vino (en el barrio histórico de Chartrons) es otra excelente opción para los que quieran empaparse sobre la historia de la producción vitivinícola. Acoge una exposición sobre la vida de las grandes familias bodegueras del siglo XVIII y XIX, un amplia zona dedicada al vino como negocio y una parte centrada en la exportación de vino desde el puerto de Burdeos. También permite conocer el trabajo de la crianza en los paseos del río de Chartrons.


Saint Emilion: esta pequeña ciudad medieval, situada a poco más de 35 kilómetros de Burdeos, es considerada por muchos la cuna de algunos de los mejores vinos tintos del mundo y no es para menos, ya que se cree que las primeras cepas en la zona fueron plantadas por los romanos. Más allá de su célebre fama como localidad productora vitivinícola, Saint Emilion es una población preciosa, en la que destaca su iglesia monolítica subterránea (construida de abajo hacia arriba en la colina) y las callejuelas de su centro histórico. Una visita a la ciudad suele ir acompañada de una cata de vinos en el Chateau Franc Mayne (una de las bodegas más prestigiosas de la zona).


Castillo de Montaigne: entre las localidades de Saint Emilion y Bergerac encontramos el Castillo de Montaigne, una fortificación del siglo XIV que fue propiedad de la familia del célebre filósofo y pensador renacentista Michel de Montaigne. Más tarde fue propiedad de uno de los ministros de Napoleón y actualmente es propiedad privada, por lo que sólo se puede visitar la torre. Aún así, si viajamos hacia Bergerac, merece la pena realizar una pequeña parada.

 Castillo de Monbazillac: situado a tan sólo 5 minutos de la ciudad de Bergerac, encontramos este pintoresco castillo del siglo XVI, una joya arquitectónica con toques renacentistas rodeada de viñedos. Precisamente, en su interior se organizan visitas guiadas que tienen como hilo conductor el vino producido en los terrenos de su alrededor. Una buena parada para los amantes del enoturismo.


Castillo de Bridoire: rodeado de viñedos, este precioso castillo medieval (del siglo XV), con sus torres circulares y sus tejados cónicos es uno de los atractivos más destacados de la ruta que proponemos. Una parada perfecta si viajamos en verano (cuando se realizan escenificaciones nocturnas con vestuario y ambientación medieval) y una buena vista durante todo el año. Actualmente, puede visitarse una parte del castillo que incluye varias habitaciones, cocinas, comedores y el patio interior.

 Bergerac: la localidad de Bergerac, atravesada por el río Dordoña, es una preciosa población, en la que destaca su casco histórico, formado por plazoletas y callejuelas con multitud de edificios pintorescos. Si visitamos Bergerac, no podemos dejar de visitar su el Museo del Vino, situado en una bella casa de ladrillo con entramados. Este museo se centra en el transporte por barco, la evolución del viñedo y el patrimonio fluvial de la región de Bergerac. Los amantes del mundo vitivinícola tienen otra parada obligatoria en la ciudad: la Casa de los Vinos. Se trata de un centro dedicado al mundo del vino y, especialmente, de las 13 denominaciones de origen de la zona, situado en el Claustro de los Recollets, un edificio histórico que ya merece una visita en si mismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

ALEMANIA-SENDERISMO

SENDERISMO EN SAJONIA, LOS RECORRIDOS MÁS BELLOS

La popular ruta "Malerweg" o camino de los pintores recorre las formaciones montañosas de piedra arenisca. La ruta "Ruta panorámica Vogtland" le enseña el lado más entrañable del Vogtland. La ruta de "las Minas de Alta Lusacia", la "ruta de las crestas Montes Metálicos", el "sendero del Valle del río Mulde" y la "ruta sajona del vino" se cuentan entre los recorridos más populares.


Sendero del Valle del río Mulde

El sendero del Valle del río Mulde recorre un peculiar paisaje natural formado por las fuerzas fluviales del Mulde. En cada una de las etapas de la ruta podrá sentir el constante contraste entre estrechez y extensión, tranquilidad y ajetreo. Podrá explorar los típicos paisajes de vegas y conocer algunos testigos de la historia cultural de Sajonia en forma de los castillos e impresionantes palacios. Se sentirá como en una máquina del tiempo, los 100 kilómetros fluviales del sendero del Valle del río Mulde le conducirán a través de 1.000 años de historia sajona.
http://www.visitsaxony.com/en/active-holidays/hiking.html

Señalización del camino:
El sendero del Valle del río Mulde está muy bien señalizado con su propio logotipo.
Características:
El recorrido se realiza por caminos de senderismo y bosques preparados a orillas del Mulde. ¡Un trayecto muy natural!
Grado de dificultad:
Mediano, casi sin restricciones. En caso de precipitaciones continuas puede ser ligeramente resbaladizo.
Interesante para:
Senderistas y excursionistas de un día, así como asociaciones de senderistas y grupos de hasta 25 personas.

Contacto:
Tourismusverband Sächsisches Burgen- und Heideland e.V.
Niedermarkt 1
04736 Waldheim

Teléfono: +49 (0) 34327 9660
Fax: +49 (0) 34327 96619

www.saechsisches-burgenland.de

"Malerweg" o camino de los pintores

Una inagotable diversidad de peculiares rocas, gargantas pobladas por frondosos bosques y majestuosas mesetas con vistas extraordinarias: esto es lo que le ofrece el Malerweg del parque nacional de la Suiza Sajona. Podrá seguir los pasos de los famosos pintores del Romanticismo como Caspar David Friedrich, Carl Gustav Carus y Ludwig Richter Además podrá disfrutar de numerosos lugares de interés turístico como, por ejemplo, la ciudad Pirna o la casa del pintor del Impresionismo Robert Sterl. Los restaurantes a orillas del camino le invitan a descansar.

http://www.visitsaxony.com/en/active-holidays/hiking.html

Señalización del camino:
Señalización completa 2006 y con propio logotipo.
Características:
El Malerweg pasa por peculiares rocas areniscas y gargantas, ofrece unas vistas únicas y atraviesa aislados bosques. Durante el trayecto podrá disfrutar de vistas panorámicas al río Elba y las impresionantes mesetas.
Grado de dificultad:
bajo a mediano, seguridad de piso: se precisa calzado adecuado
Interesante para:
Senderistas, amantes de la naturaleza, grupos organizados de caminantes, familias e individualistas, así como también para quienes participan en excursiones de un día en autobús y asociaciones de senderistas con hasta 35 personas.

Contacto:
Tourismusverband Sächsische Schweiz e.V.
Bahnhofstr. 21

01796 Pirna


Ruta sajona del vino
Este recorrido discurre por la ruta sajona del vino e invita a explorar las mejores zonas vitícolas entre Diesbar-Seußlitz y Pirna. La belleza de este paisaje marcado por los viñedos en forma de terrazas y las coloridas casitas de los viticultores le hechizará. Convierta cada una de las etapas de este recorrido en una experiencia muy especial para la vista y el paladar.

http://www.visitsaxony.com/en/active-holidays/hiking.html

Señalización del camino:
La ruta sajona del vino está bien señalizada con el logotipo propio de la ruta sajona (una uva de color rojo).
Características:
El recorrido le guiará por viñedos, castillos barrocos, terrazas, históricos centros urbanos y escaleras con miradores. Pasará por caminos asfaltados y adoquinados, senderos recubiertos de verde y escaleras.
Grado de dificultad:
bajo.
Interesante para:
Excursionistas, asociaciones y grupos de senderismo de cualquier tamaño

Contacto:
Tourismusverband Sächsisches Elbland e. V.
Fabrikstraße 16
01662 Meißen

Teléfono: +49 (0) 3521 76350
Fax: +49 (0) 3521 763540
www.saechsischer-weinwanderweg.de

Teléfono: +49 (0) 3501 470147
Fax: +49 (0) 3501 470148

www.malerweg.de

jueves, 19 de mayo de 2016

Camino de Santiago

Camino de Santiago por La Maragatería, de Astorga a El Acebo


Cientos de peregrinos de camino hacia Santiago de Compostela transitan cada año por la Maragatería. Desde la leonesa Astorga hasta adentrarse en tierras gallegas el andante o el viajero circunstancial se encuentran con otras localidades maragatas de tan bella traza como Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza, El Ganso o Rabanal del Camino. Una comarca histórica donde sigue latiendo con fuerza el espíritu y las tradiciones de los arrieros.
Entre el páramo leonés y el Bierzo se extiende la Maragatería, una comarca singular por sus tradiciones, herencia de los arrieros y comerciantes, casi nómadas, que utilizaban este paso para unir Galicia con Castilla para hacer sus intercambios. De Astorga a Ponferrada, pasando por la Cruz del Ferro, sobrevive su folklore de fuerte personalidad y sus originales vestimentas. Los maragatos transportaban al interior salazones de pescado traídos de la costa gallega, y al volver a su tierra cargaban con embutidos y productos de secano. La decadencia de esta casta comenzó con la llegada del ferrocarril a Astorga en 1866.



Así es la maragatería, bella también por su austeridad. Un espacio de tiempo interrumpido, donde los lugareños, sus ancestrales rutinas y el viento la hacen apacible y misteriosa. Son pueblos alineados a ambos lados del Camino hacia Santiago, testimonios vivos de tantas peregrinaciones. Las viviendas de estos caseríos, perfectamente ordenadas, están construidas en piedra de pizarra. Y Coincidiendo señoriales mansiones de arrieros con otras más modestas que recuerdan a las construcciones celtas.
Este singular carácter con el que se identifican los maragatos se materializa en ritos como La Covada, La Boda o la fiesta del arado, viejas costumbres que le han otorgado ese halo misterioso que a tantos estudiosos ha convocado. También su gastronomía, bien representada por el contundente y seductor Cocido Maragato, forma parte de su idiosincrasia, siendo uno de los principales atractivos de la zona.
No en vano, Julio Caro Baroja acertó publicando: “difícilmente se podrá encontrar en toda Europa una región en la que los elementos de las cultura moderna se encuentren en tal armonía con los datos de un pasado remoto”.

Astorga

La capital de la maragatería es Astorga, cruce de dos de los principales itinerarios de peregrinos, el Camino Francés y la vía de la Plata, cuya calzada romana se proyectó para facilitar las comunicaciones con Mérida. Por este motivo es la ciudad del Camino que ha tenido más hospitales.
De su patrimonio monumental destacan la Catedral y el Palacio Episcopal, además de su bella Plaza Mayor y su Ayuntamiento. La Catedral muestra una esbelta fachada barroca con dos torres unidas, todo el conjunto del edificio armado con piedras de un característico color rojizo. En su interior, su museo guarda una interesante colección de joyas típicamente maragatas. Y junto a ella se levanta otro edificio de construcción más actual pero no por ello menos llamativo. Es el mencionado Palacio Episcopal obra del genial Antonio Gaudí, en cuyo interior también se exhiben piezas de interés y colecciones de talla románica, escultura medieval, orfebrería y joyería popular, formando parte del inventario del museo del Camino.
De su pasado romano conserva la antigua cárcel de esclavos, formando parte del Museo Romano, donde también se exponen objetos, de diferente naturaleza, que nos hablan del modo de vida y de las gentes que habitaban la ciudad, así como su significado dentro del mundo romano. Una visita pausada a la Plaza Mayor de Astorga nos permitirá también contemplar el famoso el reloj de los maragatos, nombre dado por las dos figuras de hombres y de mujer que martillean las campanas al dar la hora.

Rumbo a Santiago

Castrillo de los Polvazares. Siguiendo el Camino de Santiago, a escasos kilómetros de Astorga, se encuentra la ermita del Ecce Homo, antes de llegar a Castrillo de los Polvazares, emblemática localidad maragata, declarada bien de interés cultural. Un pueblo de los que escasean, sorprendente, de empinadas calles perfectamente empedradas. Deambular por Castrillo permite saborear ese encanto buscado de lo añejo. Sin duda el mejor ejemplo que se conserva de la arquitectura maragata. Las casas muestran con fidelidad el estilo arriero de sus antepasados, que se remontan a finales del siglo XVI, aunque fue en el XVIII cuando alcanzó su mayor esplendor.



Santa Catalina de Somoza y El Ganso. Por ubicación, ambas tuvieron hospitales de peregrinos. Santa Catalina se atraviesa por la calle Mayor, dejando la iglesia de Santa María a la derecha. Un busto de Aquilino Pascual recuerda uno de los mejores tamborileros maragatos, que amenizó romerías y fiestas de la Maragatería. El Ganso, a cuatro kilómetros de Santa Catalina, sufre o disfruta, según se mire, del silencio que dejó la emigración. Tuvo en tiempos un monasterio de religiosas premonstratenses, levantado en el siglo XII, del que no quedan vestigios. En la Iglesia del pueblo se encuentra el Cristo de los Peregrinos.
Rabanal Viejo. Es otro de los pueblos tranquilos de La Maragatería. Merece una visita para percibir la sensación de calma que de él mana, y por su arquitectura tradicional, como ocurre en casi todos los pueblos de la comarca. El interés principal para hacer un alto aquí está en la visita a la Fucarona.



Rabanal del Camino. Es final y comienzo de etapa según marca el Códice Calixtino y, al igual que Castrillo de los Polvazares, uno de los principales asentamientos de arrieros. En sus calles aún se respira un hondo sentir santiaguista acrecentado hoy por la presencia de tres monjes benedictinos, que desde el 2 de febrero de 2001 estan ayudando espiritualmente a todo peregrino que se acerca a las puertas de su monasterio de San Salvador. En la calle Real se levanta la ermita de San José, actualmente restaurada, esta considerada uno de los mejores ejemplos del bárroco astorgano. Frente al monasterio de San Salvador se encuentra la iglesia parroquial de la Asunción edificada a finales del siglo XII de estilo románico.
Como colofón de paso por La Maragatería, la emblemática cruz de los caminantes, la Cruz de Ferro, y la aldea de El Acebo que despiden la comarca maragata para adentrarse en tierras bercianas.





Cómo llegar:


Astorga se encuentra en la provincia de Léon, en la misma carretera N-VI (A-6) Madrid – La Coruña. Aproximadamente a la altura del kilómetro 327.

El Cocido Maragato

Plato tradicional de arrieros y trabajadores del campo. De las peculiaridades de este cocido destaca que se come al revés, primero las carnes del cocido, luego las verduras, para acabar con la sopa.

Debe contener un mínimo de nueve tipos de carne diferentes: de vaca, lacón, patas y oreja de cerdo, cecina, cordero, cabra y tocino, añadiéndose además el “relleno” (hecho de pan, huevo, ajo y perejil), el chorizo y la morcilla.
Se discute sobre el origen de esta invertida costumbre y hay quien dice que lo pusieron de moda los arrieros que habían de comer en tránsito en olla de barro, aunque parece más que nada fórmula lógica de comida labriega hecha en campo de faena (si se iniciara por lo sopa, vaciando el calor de la olla, se llegaría a las carnes totalmente frías).

martes, 17 de mayo de 2016

España, La Rioja

Fiestas de San Bernabé. Logroño recuerda la victoria en el asedio francés


San Bernabé se celebra el 11 de junio con la recreación de la época del Sitio de Logroño en la que participan cerca de 200 voluntarios y a la que contribuirán todos aquellos ciudadanos que salgan a la calle ataviados con trajes de la época renacentista.
Las fiestas comienzan con la apertura de un mercado renacentista en el Casco Histórico de la ciudad y con la recreación de la vida en los campamentos castrenses de franceses y logroñeses que con sus salvas harán los honores a la ciudad. Todos los días se podrán ver duelos, justas, luchas, maniobras, entrenamientos y desfiles de cada uno de los bandos.
Entre los actos organizados destacan aquellos en los que intervienen cerca de doscientos ciudadanos voluntarios: pasacalles, recreación del asedio a Logroño por las tropas del rey francés Francisco I en 1521, y el asado de una ternera en una plaza de la ciudad durante la noche previa a San Bernabé para servirla al día siguiente en una degustación popular y en la una comida renacentista.



El mercado, situado en pleno corazón del Casco Antiguo, ambientado en su arquitectura, como núcleo de la vida cotidiana reunirá en sus alrededores a vendedores y actores, danzas orientales, música renacentista en la calle, personajes itinerantes que interactuarán con los paseantes, malabares, pregoneros que informarán sobre los actos diarios, talleres para los más pequeños de tiro con arco, barro, calabazas y títeres.
Este año además el Ayuntamiento acuñará una moneda, el revellín, con la que se podrán adquirir, entre otras cosas, una baraja numerada para coleccionistas editada especialmente para la ocasión, y un diorama del Casco Histórico de la ciudad.
El 11 de junio, día de San Bernabé, la Cofradía del Pez repartirá entre los logroñeses, como manda la tradición, peces, pan y vino para rememorar la resistencia de los ciudadanos, en 1521, durante 17 días y la victoria frente a las tropas francesas del General Asparrot.
Las fiestas terminan con la III Concentración de Gigantes y Cabezudos de diferentes puntos de España, exposición de figuras y desfile de todas las comparsas.

En aquellos tiempos…

Los orígenes de la invasión francesa de 1521 hay que buscarlos en el descontento de la población navarra por su incorporación a la corona de Castilla, situación que no gusta tampoco a la corona francesa, disgusto que va en aumento con la llegada al trono de Carlos I.
La Revuelta Comunera en Castilla propicia una acción militar francesa para, una vez debilitado el poder real por la guerra civil, incrementar su influencia y apoyar nuevamente la independencia del reino de Navarra. Estos acontecimientos se rememoran anualmente en la festividad de San Bernabé (11 de junio) que, a través de una serie de rituales, siguen manteniendo vivo en la memoria un acontecimiento que se sitúa entre el mito y la realidad: como la particular procesión en la que el alcalde voltea la bandera en los lugares donde se encontraban las puertas de la ciudad, las salvas de los cañones o el reparto del pan, el vino y el pez en esta misma puerta del Revellín, construida en el siglo XVI para conmemorar la victoria.
La tradición sostiene que el vino guardado en las bodegas, el pan elaborado con el trigo de los graneros y los peces, que furtivamente se pescaban en el río a través de corredores subterráneos que horadaban la muralla, fueron los alimentos que permitieron la subsistencia de los logroñeses. Así, el vino es, a la vez, sostén y símbolo de defensa de la ciudad. Escenas de las Rutas Teatralizadas en las que se rememoran de forma divertida estos hechos.

Logroño, capital de La Rioja

El primer asentamiento urbano logroñés se levanta en la margen derecha del río Ebro, siendo su principal arteria el Camino, utilizado por los peregrinos en su viaje a Santiago. El tiempo fue trazando calles anexas que conformaron su casco antiguo. La eliminación del perímetro amurallado favoreció su expansión y modernización, dando lugar a una renovada ciudad que sigue acogiendo un buen número de visitantes para disfrutar en calma de su cultura, historia y su muy preciada oferta gastronómica.

Cómo llegar: La Rioja se encuentra en el Norte de España y limita con las provincias de Álava, Navarra, Burgos y Soria. Las comunicaciones tanto con estas provincias como con el resto son muy buenas. Un aeropuerto a tan sólo 14 km de Logroño, una red ferroviaria que acompaña el discurrir del río Ebro a lo largo de toda La Rioja, la autopista A-68 que comunica rápidamente con otras Comunidades y una extensa red de carreteras que facilitan la conexión tanto con los pueblos del interior como con los pueblos limítrofes.

Oficina de Turismo de Logroño.
Calle Portales, 50. (Edificio Escuelas Trevijano)
26071 Logroño (La Rioja)
Tel: 941 273 353