Translate

Mostrando entradas con la etiqueta camino de santiago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta camino de santiago. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2016

Logroño, capital de La Rioja

El primer asentamiento urbano logroñés se levanta en la margen derecha del río Ebro, siendo su principal arteria el Camino, utilizado por los peregrinos en su viaje a Santiago. El tiempo fue trazando calles anexas que conformaron su casco antiguo.

La eliminación del perímetro amurallado favoreció su expansión y modernización, dando lugar a una renovada ciudad que sigue acogiendo un buen número de visitantes para disfrutar en calma de su cultura, historia y su muy preciada oferta gastronómica.

La capital de la Rioja es hoy una ciudad admirable y rejuvenecida de amplios bulevares y comercios de vanguardia, es el referente comercial del fértil llano que nutre los viñedos y en donde se cultivan verduras de envidiada calidad. El bello entramado de su casco antiguo, se encuentra la catedral, con dos torres gemelas de trazas góticas, la iglesia de Santiago y, junto a ésta, una estatua ecuestre barroca de Santiago Matamoros.


Qué visitar

Casco Antiguo. Durante siglos, la calle Portales ha sido la vía más importante de la ciudad. Casi toda ella está porticada, siendo muy concurrida en invierno. Es el centro comercial y de ocio emblemático de Logroño.

Concatedral de Santa María de la Redonda. Es así considerada desde 1959. Su construcción es de estilo gótico y renacentista, seguramente fue levantada sobre un anterior templo románico. En su interior se guardan interesantes obras como la capilla Ponce de León, Virgen de los ajusticiados, la Crucifixión de Miguel Ángel Buonarroti, las reliquias de San Prudencio, pinturas de José Bejes, entre otras joyas de valor igualmente destacable.

Plaza del Mercado. Durante siglos ha sido la plaza principal de la ciudad, tiene los característicos soportales y en ella confluyen las populares calles de Caballerías, Carnicerías, Mercaderes y Herrerías, nombres que hacen referencia a los antiguos gremios de artesanos y comerciantes.

Iglesia de Santa María de Palacio. En su interior alberga el Retablo Mayor, obra de 1561, en el que se representa la última cena. El edificio sustenta una impresionante aguja gótica que fue linterna y nunca tuvo campanario. También es destacable la estancia de la sacristía y el claustro, hoy convertido en museo.



Iglesia de San Bartolomé. La cabecera del templo es de estilo románico con bóveda de horno, y continúa el edificio en estilo gótico, sin la luminosidad propia del arte ojival. La portada es un excepcional trabajo del siglo XIV, las imágenes representadas van contando la vida de San Bartolomé.

Iglesia de Santiago el Real. Fue construida sobre un templo gótico del que se conserva la cripta; de una sola nave con capillas entre contrafuertes, posee una interesante bóveda y un Retablo Mayor de mediados del XVII, en el que se narran episodios de la vida de Santiago.

Puerta del Camino y cubo del Revillín. Son de los escasos restos que se conservan de la antigua muralla de Logroño

Alrededores, rutas y espacios naturales

La Ruta del Vino. La Rioja Alta aglutina el mayor número y las más afamadas bodegas de vino los alrededores. Siguiendo el curso del Ebro, entre Haro y Logroño, la presencia del vino es una constante, una rica vega en la que se miman las cepas de “tempranillo”. El buen caldo riojano y su excelente gastronomía se complementan con otras alternativas como son las visitas a las localidades de Haro – Cenicero – Fuenmayor – Briones – Navarrete – San Vicente de Sonsierra o Elciego.

La Ruta de la Verdura. Los extensos campos de viña, normalmente cultivada en espaldera (parrales verticales), rivalizan en extensión con los cultivos de alcachofas, espárragos, cardos y puerros, dando al paisaje mil tonos de verde en los que perderse. Esta particular gira por tierras riojanas comienza y finaliza en Calahorra, la segunda ciudad en importancia de la región y que es ciudad bimilenaria.

Camino de Santiago. Logroño – Nájera – Santo Domingo de la Calzada – Grañón. El tramo riojano del Camino de Santiago transcurre entre Logroño y Grañón, cerca ya de tierras de Burgos. A unos 50 km se encuentran alguno de los puntos emblemáticos de la Ruta Jacobea: Nájera y Santo Domingo de la Calzada.

Ruta de los Monasterios. Poniendo como punto de partida a Nájera, se dispersan pequeños y grandes monasterios, todos ellos repletos de historia. Yuso, Suso, Santa María la Real de Nájera, Cañas y Valvanera guardan en sus muros antiguos secretos de una vida llena de avatares y de historia. Viejos legados, fundamentales para comprender la identidad propia y la ajena. Otras rutas por el río Oja y el Tirón nos aproximan a los monasterios de Casalarreina y el monasterio de la Piedad

Valle de Ezcaray. El itinerario discurre por el valle del río Oja hasta las cumbres de la Sierra de la Demanda. La ruta visita interesantes pueblos y aldeas que conservan su arquitectura serrana hasta las inmediaciones de la estación de esquí de Valdezcaray. Santurce – Santurdejo – Tondeluna – Ojacastro – Ezcaray – Zorraquín – Valgañón – Azarrulla.

Por el río Iregua. El valle del Iregua todavía conserva huellas de esta trascendental vía de comunicación, con algunos espacios empedrados y restos de puentes. La primitiva travesía romana del valle del Iregua comunicaba el río Ebro, desde la Vareira romana (actual barrio de Varea) hasta el puerto de Piqueras, con el camino de Numancia, en Soria: Lardero – Alberite – Villamediana de Iregua – Albelda de Iregua – Nalda – Sorzano – Medrano – Daroca – Entrena – Islallana – Viguera – Panzares – Nestares – Torrecilla de Cameros – Almarza de Cameros – Pinillos – Nieva de Cameros – El Rasillo – Ortigosa de Cameros – Villanueva de Cameros – Villoscada de Cameros – Lumbreras – San Andrés de Cameros.

Ruta de los Dinosaurios. Enciso – Arnedillo – Arnedo – Autol – Calahorra. Las cuencas de los ríos Cidacos y Alhama fueron, hace millones de años, un delta fluvial pantanoso habitado por grandes dinosaurios. Las huellas de aquellos gigantes quedaron fosilizadas sobre el barro y hoy se puede seguir su rastro en los yacimientos próximos a Enciso, Cornago o Munilla.

Sierra Cebollera. Es el primer espacio natural protegido de La Rioja, se encuentra en la Comarca de Cameros, a unos 50 km al sur de Logroño. Sobresale por la diversidad botánica y faunística; de grandes masas forestales y con las mayores representaciones de relieve glaciar del Sistema Ibérico.

Gastronomía


Tierra de buen comer y buen beber, los restaurantes de Logroño y La Rioja, en general, ofrecen selecciones que son escaparates de una huerta extraordinaria, donde se alternan los pimientos asados, espárragos, ajos tiernos, cogollitos acompañados con queso y anchoas, revueltos de setas y embutidos. Tampoco faltan los pescados y las carnes de las sierras cameras. Los excelentes caldos riojanos hacen buena compañía a las chuletas al sarmiento, al cabritillo asado, a las patatas con chorizo, al cabrito o a las manitas de cerdo.

Fiestas

Fiestas de la vendimia riojana y San Mateo (21 de septiembre). Las fiestas de San Mateo son el resultado del extraño mestizaje entre la época medieval y la cosecha del vino. Tiene sus orígenes en la celebración que se hacía en honor a la villa de Logroño en el siglo XII. La ciudad en su categoría de villa tenía el privilegio de celebrar aquí una feria anual. De este modo se convirtió en una sede importante de comercio. Dichas ferias fueron adquiriendo mayor relevancia y aumentaron en frecuencia. Durante la celebración de estas ferias iba ganando importancia el carácter festivo y divertido de ellas. Es así como el vino, fruto de la tierra riojana se introduce en los mercados medievales de la villa logroñesa. La Feria más importante tenía lugar el día de Acción de Gracias, en septiembre. Los riojanos agradecían la cosecha recogida. La feria fue fijada para la tercera semana de septiembre coincidiendo con el día 21, San Mateo, santo que había sido recaudador de impuestos y convertido en patrón de los mercaderes. Estas fiestas representan también el punto de partida de la vendimia. Hoy en día, las fiestas de San Mateo y de la Vendimia son las más multitudinarias de La Rioja. En estos días los riojanos ofrecen los frutos de la cosecha y el primer mosto a su patrona, la Virgen de Valvanera y celebran el inicio de la vendimia pidiendo a la Virgen que el resultado de ésta sea excelente.

San Bernabé (11 de junio). Los orígenes de la invasión francesa de 1521 hay que buscarlos en el descontento de la población navarra por su incorporación a la corona de Castilla, situación que no gusta tampoco a la corona francesa, disgusto que va en aumento con la llegada al trono de Carlos I. La Revuelta Comunera en Castilla propicia una acción militar francesa para, una vez debilitado el poder real por la guerra civil, incrementar su influencia y apoyar nuevamente la independencia del reino de Navarra. Estos acontecimientos se rememoran anualmente en la festividad de San Bernabé (11 de junio) que, a través de una serie de rituales, siguen manteniendo vivo en la memoria un acontecimiento que se sitúa entre el mito y la realidad: como la particular procesión en la que el alcalde voltea la bandera en los lugares donde se encontraban las puertas de la ciudad, las salvas de los cañones o el reparto del pan, el vino y el pez en esta misma puerta del Revellín, construida en el siglo XVI para conmemorar la victoria. La tradición sostiene que el vino guardado en las bodegas, el pan elaborado con el trigo de los graneros y los peces, que furtivamente se pescaban en el río a través de corredores subterráneos que horadaban la muralla, fueron los alimentos que permitieron la subsistencia de los logroñeses. Así, el vino es, a la vez, sostén y símbolo de defensa de la ciudad. Escenas de las Rutas Teatralizadas en las que se rememoran de forma divertida estos hechos.

Cómo llegar
La Rioja se encuentra en el Norte de España y limita con las provincias de Álava, Navarra, Burgos y Soria. Las comunicaciones tanto con estas provincias como con el resto son muy buenas. Un aeropuerto a tan sólo 14 km de Logroño, una red ferroviaria que acompaña el discurrir del río Ebro a lo largo de toda La Rioja, la autopista A-68 que comunica rápidamente con otras Comunidades y una extensa red de carreteras que facilitan la conexión tanto con los pueblos del interior como con los pueblos limítrofes.

Oficina de Turismo de Logroño
Calle Portales, 50. (Edificio Escuelas Trevijano)
26071 Logroño (La Rioja)
Tel: 941 273 353

Ruta por los monasterios de La Rioja

Un manto verde cubre a La Rioja, salpicada por cientos de viñedos que proporcionan excelentes caldos. Aquí, poniendo como punto de partida a Nájera, se dispersan pequeños y grandes monasterios, todos ellos repletos de historia.

Los monasterios de la Rioja, Yuso, Suso, Santa María la Real de Nájera, Cañas y Valvanera guardan en sus muros antiguos secretos de una vida llena de avatares y de historia. Viejos legados, fundamentales para comprender la identidad propia y la ajena.

Camino de Santiago, primeras décadas del año 1.000. Sancho III El Mayor, el rey más grande de los soberanos navarro-najerenses, hace que la ruta hacia Santiago pase por Nájera, en lugar de por Alava, como se hacía hasta el momento. Y es que esta localidad por cuyas venas corre el rumor del río Najerilla es capital histórica de La Rioja. Del año 918 al 1076 fue Corte para convertirse más tarde en panteón de los Reyes de Navarra-Nájera, antes de su incorporación a Castilla. Pero si las aguas del Najerilla guardan secretos, también los muros de Santa María la Real han visto pasar el tiempo y, a cada paso, en cada mirada, sus dependencias regalan alguna que otra confidencia.


Cuentan los ecos de estos muros que García el de Nájera fundó aquí un monasterio para consagrar la ciudad como capital del reino de Navarra, en lugar de Pamplona. Yendo un día de caza, su halcón se introdujo en una cueva persiguiendo a una paloma. Allí, descubrió la imagen de la Virgen con una terraza de lirios a sus pies, iluminada con una lámpara. A su lado, acurrucada, la paloma. La aparición le incitó a construir una iglesia y a fundar la orden de Caballería de la Terraza, la más antigua de España.
Monasterio de San Millán de la Cogolla
Aunque en principio el monasterio fue ocupado por los clérigos de la regla de San Isidoro, cuando Alfonso VI incorpora Nájera a Castilla, se lo entrega a los benedictinos de Cluny. Su esplendor arquitectónico se deja admirar en el claustro de los Caballeros una verdadera delicia y una de las instantáneas más típicas de La Rioja. Y, de igual modo, hay que detenerse en el sepulcro romántico de Doña Blanca de Navarra, del siglo XIII. Igual que en gran parte de los monasterios españoles, la Desamortización provocó el expolio y la decadencia del cenobio, hasta 1895 que es habitado por franciscanos. Desde entonces, diversas restauraciones han permitido recuperar una gran parte de lo quemado, pero no de lo robado.
Monaterio de Yuso

La magia de las palabras envuelve tanto a Suso o de Arriba como al monasterio de Yuso o de Abajo
Nájera, a 27 kilómetros de Logroño, es el punto de partida de una ruta cargada de tesoros recogidos en sí mismos al calor de pequeños y grandes monasterios. Una vez admirado el monasterio najerense y sus calles, el camino conduce hasta Cañas. Antes se encuentra Azofra, donde muy cerca se halla el Campo de Valtierra, punto de encuentro entre Fernán González y Sancho de Navarra, como cuenta el Poema de Fernán González. Desde aquí la visita conduce al pueblo de Cañas, que acoge El Real Monasterio de Santa María del Salvador de Cañas. Una construcción cisterciense conocida también como el Claraval de La Rioja. En un hermoso paisaje, Cañas también se enorgullece de ser cuna de Santo Domingo de Sios y de haber tenido como abadesa a doña Urraca. La sala capitular acoge actualmente un museo. Destaca en la iglesia sus catorce ventanales, en doble piso, unidos por pequeñas columnas que bien se asemejan a unas cañas, tal vez para evocar el nombre del lugar.
Monasterio de Valvanera

Pero si hay una localidad monástica por excelencia, esa es San Millán de la Cogolla. Allí, cierto día del año 977, en el monasterio de Suso, un monje anónimo se atrevió a interpretar un texto latino y pasarlo a la lengua que él y sus vecinos usaban, “osando” a escribir esas palabras por primera vez. En las glosas también aparecen las primeras palabras en vasco. La magia de las palabras envuelve tanto a Suso o de Arriba como al monasterio de Yuso o de Abajo. El primero fue un antiguo cenobio visigótico y se cree que es el más antiguo de España. Sencillo y austero, es un verdadero reencuentro con nuestra identidad. Igual que visitar Yuso, considerado como El Escorial de La Rioja, que cuenta con uno de los archivos más importantes de España en lo que a historia medieval se refiere. Ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Olleros
La última de las piezas-clave de este itinerario se sitúa a 14 kilómetros de Anguiano, lugar conocido por sus espectaculares danzantes. El Monasterio de Valvanera, en las estribaciones de la sierra de San Lorenzo, es punto de peregrinación obligada para los riojanos, pues en él se alberga su patrona. Aún se desconoce el origen de la imagen, de la que cuentan es una de las más antiguas de España. Diferentes estudiosos la sitúan en torno al siglo XI.
Si se quiere completar la ruta Casalarreina, San Asensio, Arnedo, Calahorra y Santo Domingo de la Calzada, deberán ser paradas obligadas en el recorrido.

Riqueza histórica y cultural acompañada en todo momento por ríos, montañas y valles repletos de verdes mantos, salpicados de cientos de viñedos que proporcionan excelentes y deliciosos caldos

viernes, 15 de julio de 2016

El Camino de Santiago por el túnel de San Adrián

Además del conocido Camino de Santiago Francés, otros itinerarios igualmente concluían en el pórtico de La Gloria. Entre ellos el Camino de la Costa que atravesaba las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya.

Las constantes luchas que se sucedían en la cornisa cantábrica, provocaron que los peregrinos exploraran otras rutas alternativas más seguras, optando así, por la conocida como ruta alavesa.

Ya, anteriormente, otros caminantes habían elegido este itinerario utilizando la ruta comercial romana que, a través del túnel de San Adrián unía las plazas de Burdeos y Astorga.

¿Qué mejor para el peregrino que tener información de otras rutas igualmente atractivas y menos pisoteadas que el Camino Francés o el Camino de la Costa? Un aliciente más lo constituye el hecho de que este camino atraviesa la ciudad de Vitoria-Gasteiz, que reúne un buen número de manifestaciones jacobeas, por lo que el camino ofrece también, por un tramo, un no menos interesante paseo urbano.

Sin duda, la curiosidad y el espíritu aventurero del peregrino, trazarán algunas modificaciones y variantes a esta ruta principal.

Hasta el túnel (7 km.) 

La ruta se adentra en España por Irún, atravesando la provincia de Guipúzcoa hasta llegar al conocido Túnel de San Adrián, punto de partida de nuestro recorrido jacobeo por terreno alavés. En Guipúzcoa se pasa por las localidades de Oiartzun, Astigarraga, Hernani, Andoain, Villabona, Tolosa, Alegia, Ordizia, Besain, Segura y Zegama. Todavía en Guipúzcoa, partimos de Zegama hasta la ermita del Santo Espíritu, antiguo hospital templario. Se continúa por una calzada de piedra que asciende hasta el túnel de San Adrián. Se accede por un arco de piedra y en su interior puede contemplarse una antigua ermita. Los cincuenta metros de oquedad era comparado por algunos peregrinos como la boca del infierno, debido a su oscuridad. Este tramo tiene un fuerte desnivel y la mayor parte del camino se avanza por pistas y sendas. La entrada al túnel se encuentra a una altura de 1.000 metros, entre los montes de Aitzgorri y Aratz.


Salvatierra.San Adrián-Salvatierra (15 km.)

Al salir del túnel, continuando por la calzada, ya se divisan las primeras indicaciones del camino. Son postes metálicos que nos acompañarán por todo el recorrido jacobeo alavés. En sentido descendente, siguiendo la calzada nos adentramos en el término de Zumarraundi, donde se toma la carretera que no llevará hasta Zalduondo. Antes, por una pista que sale por la izquierda se encuentra la ermita de San Julián y Santa Basilia, de factura prerrománica. Interesantes visitas en Zalduondo: Iglesia de San Saturnino de Toulouse (siglo XVI), Palacio de los Lazarraga (siglo XVI), Palacio de Andoin-Luziriaga (siglo XVII).

Tras el paseo por esta localidad, el camino sigue sigue su marcha pasando ante la ermita de San Millán y llegando a Ordoñana y, desde aquí, ya por carretera se alcanza la localidad de Salvatierra-Agurain.

 El Burgo. Alegría-Dulantzi (15 kilómetros)

Nada más llegar a Salvatierra-Agurain nos encontramos con el antiguo Hospital de San Lázaro y la Magdalena. Algunos peregrinos evitaban entrar en esta localidad, por lo que dirigían sus pasos por el exterior de la muralla, y tras pasar ante la Cruz de Ventaberri y la Cruz de Arricruz llegaban hasta Gaceo.

No obstante, en Salvatierra son de merecida mención la iglesia de Santa María, la de San Juan, así como la plazas de San Juan, el Ayuntamiento y las murallas.

Una pista, entre cultivos, acaba uniendo esta última localidad con Gaceo, en donde se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, con interesantes pinturas góticas.

 El siguiente punto de referencia será Ezquerecocha, recogida aldea que muestra su iglesia en honor a San Román, y en cuyo interior se encuentra un retablo renacentista con alusiones Santiaguistas.

A partir de aquí el camino asciende hasta el Alto de Txintxetru, luego sigue paralelo a la vía del tren. Este tramo se realiza por una calzada romana hasta el el paso de la carretera que conduce a Alegría-Dulantzi, y después al despoblado de Ayala, donde nos encontramos con el Santuario de Nuestra Señora de Ayala, edificio del siglo XIII.

En Alegría-Dulantzi se encuentran la iglesia de San Blas y el Convento de Santa Clara.

Dulanzti-Vitoria (15 km.)

Desde Nuestra Señora de Ayala, por la mencionada calzada, conocida como el Camino de los Romanos, cruzamos Arrarain, Elburgo/Burgelo, con su iglesia de San Pedro, hasta llegar a el Monasterio de Nuestra Señora de Estíbaliz, lugar religioso desde 1074, de indiscutible valor histórico y artístico, que muestra elementos románicos y posteriores complementos del gótico. Destaca, en su interior, la imagen de Nuestra Señora de Estíbaliz, del siglo XII.

 Dejando el monasterio, el itinerario desciende hasta Villafranca y luego toma rumbo a Argandoña, con su románica iglesia de Santa Columba, y antes de alcanzar la capital alavesa, nos saluda Venta de Ascarza y Arcaya, este último punto es puerta de entrada al recorrido urbano por las distintas manifestaciones jacobeas que aloja Vitoria-Gasteiz.
Esquematizando el recorrido, entramos en la ciudad por Arcaya, donde destacan sus ruinas romanas, para tomar la Avenida de Santiago, hasta la Plaza del Hospital. Continuamos por las calles de Francia, San Ildefonso, Cantón de Santa Ana, Fray Zacarías Martínez, Cantón de la Soledad y calle Diputación; este tramo es el más céntrico del recorrido. Dejando el casco antiguo de Vitoria-Gasteiz, buscamos la salida, para continuar rumbo a Santiago, por el Paseo de la Florida, el Paseo de la Senda y, finalmente, la calle Francisco de Vitoria.

Este recorrido urbano del Camino de Santiago Alavés, bien merece una visita de una jornada para poder visitar, cuanto menos, el Hospital de Santiago, la iglesia de del Cristo de San Ildefonso, la iglesia de Santiago, la Catedral de Santa María. El palacio de Montehermoso, la iglesia de San Pedro, la de San Miguel, el Palacio de Villasuso y la Catedral Nueva.

Vitoria-La Puebla de Argazón (18-19 km.)

Saliendo de Vitoria por el Paseo de la Senda se alcanza Armentía, donde se encuentra la Basílica de San Prudencio, que fuera sede episcopal en tiempos del dominio musulman y posteriormente centro espiritual de Alava durante la Edad Media. Desde Armentía, se vuelve al camino por el barrio de San Prudencio y, luego, tras recorrer algo menos de un kilómetro por la carretera N-I, se llega a Gomecha. Aquí, junto a su iglesia de la Transfiguración, se toma una pista que llega hasta la localidad de Subijana de Alava, donde destaca su iglesia en honor a San Esteban, del siglo XVI, y la casa señorial de los Anda-Salazar. Las marcas que nos van indicando el rumbo hacia Santiago vuelve a tomar la N-I, camino de La Puebla de Arganzón y Tuyo, final de de este tramo.

En La Puebla de Arganzón merece la pena hacer un alto para admirar la iglesia de la Asunción, de factura gótica de finales del siglo XV, el hospital de San Juan Bautista y la ermita de Nuestra Señora de la Antigua.

Salimos de La Puebla de Arganzón con destino a Burgueta, siguiendo las huellas de la calzada romana. Entrando en Burgueta por su Calle Mayor nos encontramos con la iglesia de San Martín, que luce una bella portada románica del XIII.

  Más adelante: El Mojón y, tras una fuerte pendiente: Estavillo, con su iglesia de San Martín, gótica del siglo XV.

En otro tiempo, desde aquí, los peregrinos tomaban rumbo a Santo Domingo de la Calzada, por lo que la siguiente localidad con la que se encontraran los peregrinos de hoy es Zambrana, atravesada por su Calle Mayor, continuación de la ruta que nos acercará a Salinillas de Buradón. El camino hace su incursión por la puerta norte de su centro amurallado hasta salir por la puerta sur. Entre tanto, nos vamos encontrando con el Hospital de Santa Ana, la Torre de los Sarmiento y Ayalas y la iglesia de la Concepción, obra del siglo XVI.

Salinillas de Buradón despide aquí a viajero, que continúa su periplo por tierras riojanas con la ilusión de postrarse, por fin, ante capilla del Santo. 

Corredor del río Besaya, en Cantabria


En Besaya, entre la meseta y el mar, donde su ubica la localidad de Los Corrales de Buelna, donde se celebran las Guerras Cántabras. Situado en el centro geográfico de Cantabria, este corredor se corresponde con la vega del río Besaya. Se extiende de este a oeste, entre los límites de los valles del Pas y los de Saja-Nansa, y de norte a sur, entre la costa central y los valles de Campoo y Valderredible.

Por el curso del río Besaya encontramos huellas de los pobladores más antiguos de la región, desde los vestigios prehistóricos hallados en la cueva de Hornos de la Peña en San Felices de Buelna o las estelas de los primeros cántabros, símbolo Cantabria, a la calzada romana de Bárcena de Pie de Concha. Esta zona fue también una de las rutas de los peregrinos en su paso hacia Santiago de Compostela, ya que unía el camino de Castilla con el Camino Francés que discurría por la costa.

Adentrarnos en el Corredor del Besaya es introducirnos en un túnel del tiempo que se remonta a la época romana. Desde Portus Blendium (Cartes) se iniciaba la vía principal para acceder a la meseta desde Cantabria que atravesaba este corredor. Esta calzada fue construida durante la época de las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 antes de Cristo) y hasta el siglo XVIII fue uno de los trazados más idóneos para atravesar la comunidad y llegar hasta la costa. La vía que atraviesa el Corredor traza un camino que atraviesa algunos de los parajes más magníficos del Valle del Besaya en los que el otoño les dota de una belleza especial. Los tonos ocres dominan esta ruta que cuenta con una exultante vegetación.

En este territorio encontramos dos núcleos urbanos muy poblados, en concreto, Los Corrales de Buelna y Torrelavega, este último es la segunda ciudad de la región en número de habitantes. Pero también en torno al río Besaya hay otros municipios y localidades de mucho menor tamaño, con gran interés histórico y arquitectónico, caso de Cartes, Polanco, Reocín, San Felices de Buelna, Cieza, Molledo, Bárcena de Pie de Concha…

Hornos de la Peña

En la localidad de Tarriba, en San Felices de Buelna, se encuentra la cueva de Hornos de la Peña que alberga manifestaciones artísticas parietales. Esta cavidad, por su inigualable paisaje y la amplitud del vestíbulo, ha abrigado de las inclemencias del tiempo a grupos de neandertales y los primeros homo sapiens que habitaron estas tierras.

La historia de la cavidad se remonta, también, a épocas más recientes. De hecho, se han encontrado evidencias de que fue habitada durante la Edad de Cobre e, incluso, en la Guerra Civil.

La cueva de Hornos de la Peña se puede visitar durante todo el año, siempre y cuando se haga la reserva de cita previa. Guías especializados conducirán a los visitantes por las oquedades de la cavidad en la que podrán observar figuras grabadas en piedra de animales como caballos, bisontes, uros, cabras y ciervos.

Parque de las estelas de Barros

En la localidad de Barros, en el municipio de Buelna, y junto a la ermita de la Virgen de la Rueda, se encuentra el Parque de las Estelas, que acoge la ‘Estela de Barros’, una de las pocas estelas gigantes del mundo, que actualmente es símbolo del escudo de Cantabria. Junto a ella, otra gran estela fragmentada. Ambas tienen cerca de dos metros de diámetro y más de 4.000 kg de peso. A estas grandes ruedas se les atribuye un simbolismo religioso de los antiguos cántabros.

Calzada Romana del Besaya
Por la cuenca del Besaya discurría una calzada romana que unía la costa y la meseta, desde Pisoraca en Palencia, hasta Suances. Esta calzada data de los años 29 y 19 a.C. para facilitar los desplazamientos de las legiones romanas, aunque después fue utilizada durante muchos siglos.
Actualmente, entre las localidades de Pie de Concha y Somaconcha, se encuentra en tramo mejor conservado de esta calzada, de alrededor de 5 kilómetros. El recorrido está empedrado en su mayor parte y discurre por parajes de gran belleza natural.

Cartes
La localidad de Cartes era el lugar de paso obligado para aquellos que venían desde Castilla hacia el mar, o regresaban a la meseta. Esta situación la convirtió en una de las villas más relevantes de las Asturias de Santillana, centralizando una importante administración señorial.

Esta villa medieval con sus torreones, balconadas, sus puertas en armadura y escudos labrados, conserva aún el ambiente noble y rural de las aldeas montañesas. Este ambiente, sirvió a Benito Pérez Galdós para situar la acción de su novela ‘Marianela’.

El edificio más emblemático de Cartes es el Torreón una singular fortaleza de carácter militar del s.XV. Su estructura es de planta cuadrada, formada por dos cuerpos rectangulares de dos plantas, enlazados por dos arcadas apuntadas y con enormes dovelas, que permiten el paso de la calzada por su interior. En la parte derecha tiene adosado un pasadizo que comunica con el edificio de enfrente, apoyado sobre un gran arco ojival.

El cuerpo meridional parece que fue el destinado a vivienda del gobernador y a la vez fielato, donde se percibía el derecho de portazgo. El septentrional tiene un marcado carácter militar, dedicándose a la vigilancia y al cuerpo de guardia. Actualmente de los dos cuerpos, el meridional está destinado a vivienda y su actual fisonomía es del siglo XIX. El otro ha sufrido una profunda restauración, convirtiéndose en sala de exposiciones.

Torre de Pero Niño
La Torre de Pero Niño, situada en la localidad de San Felices de Buelna, es una torre defensiva medieval que acoge una exposición permanente que representa una perfecta simbiosis entre la Historia y las últimas tecnologías empleadas para acercar al visitante al patrimonio del valle y, especialmente, a las formas de vida de la Edad Media y a la biografía del personaje más significativo de este época, el Conde de Buelna, Pero Niño. El libro de caballería El Victorial, que narra la vida y hazañas de Pero Niño, se ha utilizado como pretexto para realizar una presentación recreada y viva de la biografía del Conde de Buelna y, tomándolo como ejemplo, evocar la vida en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), la organización social de tipo estamental, las prácticas de la caballería, el armamento de la época y las gestas de Pero Niño.

El monasterio de Valdediós, en Asturias, recibe a su nueva comunidad

Las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús llegan a vivir a un monasterio del siglo XIII que tenía 4 años sin una comunidad estable viviendo en él.


Hace pocos días, la mañana del jueves 30 de junio, la nueva comunidad religiosa que vivirá en el Monasterio de Valdediós, en Asturias, a partir de este verano, fue presentada oficialmente a la prensa. El Monasterio, fundado el 27 de noviembre del año 1200 por Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla albergará ahora a las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús, una comunidad de 32 religiosas que hasta el momento se encontraban en Valladolid. A partir de ahora, la comunidad de las Carmelitas Samaritanas desarrollará su vida en ambos conventos, el de Valladolid y en el de Valdediós.


Se espera que, en este último, habiten continuamente doce o trece religiosas, aunque es probable que en los momentos de mayor afluencia de peregrinos, que cruzan por la locación para llegar a Santiago, siguiendo el Camino, más religiosas se sumen a la comunidad para poder cubrir la demanda de trabajo.
La Iglesia prerrománica de San Salvador de Valdediós se encuentra, también, en el mismo poblado, cerca de Villaviciosa.
El Arzobispo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz, realizó una breve presentación, recordando hacía cuatro años atrás, también un treinta de junio, se despedían los últimos moradores de Valdediós, los Hermanos de San Juan: “Al poco de llegar yo como Arzobispo de Oviedo, los hermanos de San Juan me dijeron que estaban encantados de haber llegado a Asturias, pero la índole de su vocación no se correspondía con un monasterio, y que el camino monástico no era el de ellos. Yo entendí sus razones, y Valdediós se quedó sin moradores, nuevamente”, declaró el prelado, de acuerdo a la información publicada por el portal de la Iglesia de Asturias.

Sin embargo, durante estos años Valdediós ha seguido recibiendo visita: el albergue de peregrinos del monasterio ha seguido funcionando.  Pero, como señaló Monseñor Sanz, “Valdediós tiene un bellísimo cuerpo, pero le faltaba el alma. Hoy, cuatro años más tarde, el alma vuelve a Valdediós. Éste es un lugar paradisíaco, pero lo cierto es que no es un museo. Por eso no hemos traído a gente que gestione un museo, sino a gente que ponga vida y alma en este lugar. Valdediós –manifestó el Arzobispo de Oviedo– tiene una importante historia de acogida a lo largo de los años. Las hermanas continuarán en esta misma línea, porque aquí se acerca mucha gente con preguntas, inquietudes, heridas, y en Valdediós pueden hallar un lugar de paz, donde encontrarse con el Señor

domingo, 19 de junio de 2016

Camino de Santiago por la Costa de Galicia

Es uno de los caminos jacobeos menos conocidas es el marítimo-fluvial que parte desde las puertas o desembocadura de la ría de Arousa, y remonta parte del río Ulla hasta las inmediaciones de la localidad de Padrón.

El Camino de Santiago por la Costa de Galicia es desde hace ya unos años, recorrido por peregrinos, creyentes, o simplemente curiosos que acuden ante la llamada del Apóstol Santiago, cuyos restos descansan bajo la imponente catedral de Compostela.

La travesía inevitablemente se tiene que hacer en barco, y durante el trayecto se recrea la llegada a Galicia de los restos del apóstol por mar desde Palestina en el lejano año 44 d.C. Nos remontamos a toda una aventura que se denominó “Translatio”, realizada por una barca que transportó los santos huesos surcando todo el Mediterráneo y parte del Atlántico hasta llegar a la Ría de Arousa, puerta de entrada para llegar hasta la entonces ciudad romana de Iria Flavia (Padrón). Dicho puerto era el punto navegable más cercano a Compostela.

Consideraciones históricas aparte, y conociendo parte de este episodio para entender su significado, en este recreación podemos disfrutar de una increíble experiencia para conocer de cerca desde la borda del barco inigualables parajes marítimos y fluviales, remontando el río Ulla aproximadamente unas 13 millas, realizando en total una travesía de 45 millas.

Actualmente, muy pocos barcos emprenden esta ruta por su larga duración, pues recorrerla íntegramente supone varias horas de navegación, pues para saborearla en su totalidad el Chasula se plantea una jornada de unas seis a ocho horas. También en este largo recorrido es necesario el manejo de un patrón experimentado, pues no son pocas las zonas fluviales donde el calado es bastante escaso. Por este motivo, que las expediciones se realizan obligatoriamente en días y franjas horarias de marea alta, pues cuando el mar se vacía es prácticamente imposible el navegar entre algunas áreas fluviales. La hora de partida de la expedición también la marca la marea, pues hay que realizar la travesía aprovechando la franja más alta del nivel del mar, cuyos cambios de desnivel o bajadas del agua afectan sobre todo a la parte fluvial.

En el puerto de Cambados nos espera el barco Chasula. El recorrido sin duda se hace más agradable navegando en un auténtico antiguo pesquero de 1958 rehabilitado para usos didácticos, turísticos y también de pesca deportiva. Es todo un placer montar en esta reliquia que su patrón Isidro Mariño recuperó de un seguro desguace, y que restauró con mimo y gusto para disfrute de un paseo en una auténtica embarcación tradicional que destila madera y barniz en su borda. Una oferta única en Galicia, la de disfrutar del mar a bordo de un clásico. Además de este barco, también hay alguna empresa más que ofrece esta ruta marítimo-fluvial jacobea, pero el pasajero sufre la estrechez en lanchas o semirrígidas, mientras en el Chasula el largo viaje se realiza en un barco de 14 metros de eslora que permite moverse con comodidad, y que tiene servicios a bordo como gran camarote interior, cocina para elaborar en el momento menús, o lavabos.

Muy cerca del punto de partida ya aparecen en el paisaje las bateas o criaderos de marisco, como ostras, vieiras, volanteiras, aunque los más abundantes son de mejillones. En estas plataformas flotantes de troncos se cuelgan las cuerdas para que estos moluscos engorden bajo el agua con su inigualable sabor. Es toda una curiosidad para cualquier foráneo ver de cerca estos viveros y percibir el trajín de barcos bateeiros trabajando por estos criaderos de mejillones, mientras el timón del Chasula esquiva hábilmente esta telaraña de bateas que abarrotan esta porción de la ría de Arousa.

Tras pasar Vilagarcía llegamos a la isla desde Cortegada. Desde tierra, y con la marea más baja se podía llegar a este islote a pie desde el pueblo de Carril, muy próximo a Vilagarcía teniendo en cuenta que la subida del nivel no deje al visitante allí retenido. Su superficie es de menos de tres kilómetros cuadrados y destaca por su buena extensión de exuberante vegetación y espesa arboleda de pinos, robles y el mayor bosque de laurel de Europa. El barco desembarca a los tripulantes durante un rato para conocer este espacio singular de pura naturaleza, y los restos de lo que fue un día una aldea y hospitalillo de peregrinos.

Un tentempié a medio camino ayuda a reponer fuerzas en esta larga senda marítima que se hace corta por la variedad de paisajes y curiosidades de esta naturaleza atlántica. Isidro, el patrón del Chasula ofrece a medio camino a los pasajeros productos típicos de la ría o Galicia, según mercado y lonja.

Tras pasar la isla de Cortegada, la ría empieza a estrecharse y el agua salobre se mezcla con el caudal dulce del río Ulla. El bravo cascarón de madera se adentra ya en el río, dando la bienvenida al pasajero la visión de tres cruceiros juntos -o cruces de piedra sobre un pedestal- que indican que ya estamos en las mismas aguas bendecidas en las que llegaron los restos del predicador Santiago, y den fe del sentido religioso de esta ruta.

El paraje cambia rápidamente según se remonta el río, las aguas se calman aún más que en la tranquila ría, y las orillas modifican sus formas de roca y arenal costero por increíbles tapices de flora fluvial donde nadan otras aves acuáticas como patos, gansos, garzas… Según se va subiendo por el río, en las esquinas aparecen más cruceiros por los costados de la ribera. Mientras avanza el barco se observan en las tranquilas aguas curiosidades como astilleros a pie de orilla, campos de cultivo, jóvenes con piraguas, caballos salvajes sueltos, y manadas de patos que inician el despegue al paso del Chasula y su gran silueta de 14 metros de eslora.

Hordas vikingas en Catoira
A medio curso de la ruta del río aparece uno de los lugares más emblemáticos de este tramo del caudaloso Ulla, la ciudad de Catoira. Junto al puente que sortea el caudal se alzan aún unos restos de lo que en el siglo IX fue una fortaleza y cuyas últimas piedras que quedan en pie se conocen como Torres del Oeste. Esta construcción defensiva se levantó para dar la alarma de la furia de invasiones normandas que en tiempos llegaban en sucesivas oleadas para saquear estos parajes. Junto a las torres y el puente que sirve para cruzar los coches se pueden ver atracadas unas naves vikingas que sirven para realizar una fiesta durante el primer fin de semana de agosto.

Durante estas jornadas veraniegas los lugareños recrean con toda espontaneidad la furia con la que llegaban las hordas salvajes del norte de Europa con sus estilizadas naves. Las réplicas son fidedignas, y en verano es todo un espectáculo ver cómo los gallegos del lugar representan con pasión la misma hostilidad que sus antepasados sufrieron por sus propios enemigos de hace siglos. Nos acompaña la suerte, y en nuestro día de navegación se nos cruza la barca vikinga que es llevada por escolares que reman como los normandos. No estamos en este día de fiesta, sino que contemplamos una actividad didáctica promovida para adolescentes.

Llegada a Iria Flavia
Y tras unas millas de navegación y contemplar estos preciosos paisajes fluviales, el Chasula llega al pequeño puerto deportivo de Pontecesures, final de esta ruta. El barco no se detiene, se limita a dar giro a su popa para volver de nuevo camino hacia la ría.

En nuestro viaje realizado en marzo tuvimos la gran suerte de coincidir con pescadores de lampreas en esta villa de Pontecesures, un pez de los más primarios y menos evolucionados del mundo animal con la nada despreciable antigüedad de 500 millones de años. Este pescado con forma de serpiente es un plato típico de Galicia que pese a su aspecto desagradable es un manjar muy requerido que se cocina con su propia sangre y tiene un alto precio tanto en mercado como en restaurante.
Los pescadores, sorprendidos ante la silueta del Chasula, nos ofrecen sus presas con orgullo para que sean apuntadas por el objetivo de nuestra cámara, esta actividad pesquera de la lamprea únicamente se realiza de enero a abril.

Desde Pontecesures volvemos hasta el puerto de Cambados pasando por los mismos escenarios. El viajero vuelve a disfrutar de un recorrido de unas tres horas que dan para recapitular esta bella ruta y fijarse en más detalles que pudieron pasar por alto durante la ida. En nuestro viaje empieza ya a aparecer el atardecer por el oeste y tanto los parajes fluviales como el mar cambian de tonalidad, evocando con sus colores rojizos y azulados la Galicia mágica y misteriosa que tantas leyendas ha generado.

A bordo, mientras se disfruta de este periplo, quedan muchos sabores. Seguro que para algunos impregna de sentido religioso, en otros la contemplación de naturaleza gallega, pero sin duda para la mayoría una experiencia inolvidable en un barco antiguo de madera contemplando unos parajes de ensueño.

Contratar el barco
Debido a la larga duración de la ruta, sobre seis-siete horas, así como las aproximadamente 45 millas que se realizan desde Cambados, el Chasula zarpa en caso de contratación de grupos, hasta un máximo de 12 pasajeros. Tel.: 690843488 (Isidro Mariño)

Es factible que en determinadas fechas y convocatorias durante este año haya días en los que se pueda apuntar de manera individual, siempre que se cubra el cupo mínimo de pasajeros.

Quién quiera informarse tanto de esta ruta Xacobea, como otras opciones turísticas como la visita a islas del Parque Nacional de Illas Atlánticas y viajes a Sálvora, Cortegada, Cíes u Ons, así como paseos por la ría, el Chasula tiene su propio blog o web en la que se pueden ver fotos de salidas, y sobre todo vídeos. Se ha añadido un montaje de esta ruta grabado en marzo montado por el mismo autor de este reportaje, en el que se verá mejor el barco y los parajes por lo que discurre esta singular ruta. www.chasulapesca.blogspot.com

Vistas guiadas al Parque Nacional de las Islas Atlánticas
– Allcaravan – Especialistas en Turismo Alternativo en Parques Nacionales te ofrece una nueva manera de disfrutar una única y auténtica experiencia conociendo la naturaleza, entorno y gastronomía de estos Espacios Naturales privilegiados haciendo de ello su único objetivo. En Allcaravan tenemos el mayor Respeto por Su Tiempo Libre y nuestro concepto de Vacaciones Lentas (actividad y descanso compartidos) hacen de nuestros programas una gratificante terapia de descanso. Te ofrecemos la oportunidad de descubrir lo mejor de los Parques Nacionales españoles. Su increíble paisaje, cultura, y gastronomía unidos a gran variedad de excitantes itinerarios y actividades (senderismo, observación de fauna, snorkle, etc…) que harán que tu viaje sea una nueva forma memorable de hacer turismo. Tel.: (+34) 918 693 007

Comer y Dormir
Por todo el litoral pontevedrés es posible encontrar un alojamiento que se adapte a nuestros gustos. Desde hoteles y hostales de todas la categorías en la principales localidades, campings o alojamientos rurales. Entre otras, Villagarcía de Arosa, Marín, O Grove, en la misma ciudad de Vigo, en Portonovo, Carril y en localidades de interior disponen de una completa oferta hotelera, en la que poder elegir para realizar las excursiones propuestas al Parque Nacional.

Asimismo, la oferta gastronómica es bien extensa, se encuentran establecimientos de excelente relación calidad-precio en los que poder degustar los preparados más solicitados en las mesas y en los fogones. No faltan en estas propuestas culinarias los pescados y mariscos que han dado fama a la cocina gallega del litoral: mejillones, ostras, percebes, bogavantes, centollas, almejas, berberechos y el mismo pulpo a feira o en guiso.

Como acompañamiento, un caldo propio de la tierra: el Albariño. Rias Bajas es, además de una zona geográfica, el nombre de la denominación de origen que engloba los vinos de calidad que se producen en la provincia de Pontevedra con base en la excelente uva Albariña, inmejorable para las propuestas gastronómicas de los productos del mar.

Camino Lebaniego, Patrimonio de la Humanidad


La UNESCO ha declarado los Caminos de Santiago del Norte, también llamados de la Costa, Patrimonio de la Humanidad. En esta declaración está incluido el ramal del Camino Lebaniego, uno de los itinerarios de peregrinación más antiguos del mundo, ya que se recorre desde el siglo XVI, cuando el Papa Julio II concedió la bula al monasterio de Santo Toribio de Líebana, donde se guarda la reliquia del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo.

Esta ruta enlaza con el Camino del Norte, utilizado por los peregrinos que iban Santiago de Compostela en sus primeros años. Existían cuatro itinerarios, pero el más utilizado era el que partía de San Vicente de la Barquera, localidad ubicada en la costa occidental de Cantabria, y atravesaba los municipios de Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana y, finalmente, el de Camaleño, donde se ubica el monasterio de Santo Toribio, antiguamente de San Martín de Tours.

La ruta lebaniega parte de San Vicente de la Barquera, para llegar a la localidad de Serdio, en el municipio de Val de San Vicente. Esta primera parada nos lleva hasta este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes donde se ubica un albergue de peregrinos.


La siguiente parada del camino es Cades, en el municipio de Herrerías. En esta localidad se conserva una antigua Ferrería que data del siglo XVIII, y que fue rehabilitada hace algunos años para mostrar cómo eran estas primitivas fábricas de hierro. Cades está en la vega del curso medio del Nansa, muy cerca de la Cueva de El Soplao, uno de los grandes referentes turísticos de Cantabria.

Lafuente es otro de los hitos del camino, en el municipio de Lamasón, en este pequeña localidad de menos de 50 habitantes hay que visitar su iglesia de Santa Juliana, templo románico declarado Bien de Interés Cultural; así como sus casas tradicionales con solana.

Cicera es otra parada del camino, a 500 metros de altitud y en el municipio de Peñarrubia. En este punto ya estamos en la frontera con la comarca de Liébana. Hay que ver su iglesia parroquial del siglo XVII y sus casonas de piedra.

Dejamos atrás los municipios de Lamasón y Peñarrubia, mientras transitamos por los últimos kilómetros del espectacular Desfiladero de La Hermida, ya en Liébana en el municipio de Castro Cillorigo, camino hacia el siguiente hito: Potes. Capital administrativa de la comarca de Liébana, acoge entre sus calles algunas de las construcciones y edificios más singulares de Cantabria como su Torre del Infantado, o las iglesias de San Vicente o el antiguo convento de San Raimundo. Un paseo por Potes es trasladarse a otra época, a un lugar estratégico para el mercado y las comunicaciones de la comarca.

Desde Potes parten las carreteras para los cuatro valles lebaniegos, desde aquí se toma el camino hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se guarda la reliquia del ‘Lignum Crucis’, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, que llegó a tierras lebaniegas en el siglo VIII, huyendo de la invasión musulmana.
En el Monasterio está la Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el jubileo. Se celebra Año Santo Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 23 de abril, coincide en domingo. En 1967, el papa Pablo VI amplió el período jubilar a un año entero y desde entonces la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer. Las últimas ediciones del jubileo registraron del orden del millón de peregrinos. El próximo Año Jubilar Lebaniego se celebrará en 2017.



El Monasterio de Santo Toribio de Liébana -llamado en en un principio San Martín de Turieno- está situado en las faldas del monte de La Viorna, en el centro geográfico del valle de Liébana. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto ininterrumpidamente, desde que fue fundado en el siglo VI por Toribio, el obispo de Paciencia, que llegó a Liébana con la misión de convertir su población al cristianismo. Durante siglos, Santo Toribio fue uno de los centros monacales más importantes de la región.

En la larga historia del monasterio destaca la figura del Beato de Liébana, pensador del siglo VIII que tuvo gran influencia en la Europa de Carlomagno y cuyos “Comentarios al Apocalipsis de San Juan” bellamente ilustrados fueron copiados en multitud de monasterios y son conocidos como “Beatos”.

martes, 14 de junio de 2016

El Camino de Santiago recibe cada vez más visitantes

El recorrido que conduce a la tumba del apóstol continúa batiendo récords de afluencia de peregrinos


El camino que, según la tradición, recorrió el apóstol Santiago a través de la Península Ibérica no pasa de moda. Por el contrario, es cada vez más popular. Los números lo confirman: a excepción del año jubilar Xacobeo 2010, el año 2015 ha sido el año en el que la Oficina del Peregrino de la Arquidiócesis de Compostela selló más credenciales: 262.379 en total, registrando un aumento de más de 10% con respecto a 2014.

De estos visitantes, la mayoría decidió visitar el Camino en los meses del verano, haciendo de la Ruta Jacobea un destino vacacional excepcionalmente popular en agosto (55.000 visitantes), en comparación con los meses de julio (45.000) y septiembre (38.000).

La temporada baja, además, comienza a mostrar números significativos de peregrinos en comparación con años anteriores, en los que su presencia era apenas simbólica, aunque estos meses continúan siendo especialmente atractivos para peregrinos que quieren emprender la ruta con algo más de soledad. La pregunta obligada es, sin embargo, la misma de siempre: ¿qué hace del Camino de Santiago un destino tan popular, incluso más allá de las fronteras del denominado turismo religioso?

Varias leyendas, una sola tradición


Los orígenes de la veneración de Santiago (una contracción de “Sanctus Iacobus”, en el latín original) en el norte de la Península Ibérica se hunden en el temprano siglo IX. En el año 813 comienza a correr en Galizia la leyenda de que el apóstol, habiendo evangelizado España, había sido enterrado en esas mismas tierras, después de haber sido condenado a muerte y decapitado en Jerusalén durante el reinado de Herodes Agripa I, cerca del año 44, de acuerdo al libro de los Hechos de los Apóstoles.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas –o unos resplandores en el cielo, o a ras de tierra, según otras versiones- sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”. Algunas otras tradiciones, un tanto más escépticas, señalan que el nombre de Compostela procede más bien del latín “compositum”, cementerio, debido a que el lugar era ya un antiguo cementerio romano.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas  sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”.

En este bosque, continúa la leyenda, se hallaron tres sepulcros de piedra, correspondientes a los de Santiago (que contenía un cadáver con la cabeza bajo el brazo, en consonancia con lo narrado en el libro de los Hechos) y a sus dos discípulos más cercanos. Tras reconocer el hecho como milagroso, el obispo Teodomiro envió una comunicación al rey Alfonso II de Asturias y Galizia, quien mandó edificar una capilla en el lugar que inmediatamente se convertiría en un importante centro de peregrinaje.

Durante el reinado de Alfonso III, en 899, esta capilla fue convertida en un templo románico, pero no sería sino hasta 1075, durante el reinado de Alfonso VI, cuando la catedral de Santiago de Compostela  que conocemos hoy comenzaría definitivamente a edificarse. Pero si Santiago murió decapitado en Jerusalén ¿cómo llegó su cadáver de vuelta a Galizia? La leyenda  señala que sus discípulos le llevaron de vuelta cruzando el Mediterráneo y bordeando el Atlántico en una barca de piedra.

Las siete Santa María de los caminos Xacobeo y Lebaniego


La advocación a Santa María está muy presente en las iglesias de Cantabria, y entre ellas destacan las cuatro grandes iglesias góticas de Castro Urdiales, Laredo, Santoña y San Vicente de la Barquera, la pequeña iglesia románica de Santa María de Bareyo y las dos iglesias lebaniegas de Lebeña y Piasca.

La Iglesia de Santa María de Castro Urdiales es el edificio religioso más típicamente gótico de Cantabria, ya que sigue al pie de la letra todas las características constructivas del gótico clásico. Se trata de un templo de grandes dimensiones, esbeltos y de un gótico muy uniforme porque se levanta íntegramente en el siglo XIII y prácticamente no tiene añadidos. En su interior se conservan magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII y una gran colección de obras de orfebrería del último gótico. Entre las pinturas que alberga destaca un cuadro de Cristo crucificado en Zurbarán.

En pleno arrabal y puebla vieja de Laredo se encuentra la magnífica iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Se trata del templo más importante de Laredo y una de las más importantes del gótico cántabro. En su interior en el ábside de la nave de Belén, la iglesia acoge un retablo cuyas imágenes constituyen una de las mejores muestras de escultura policromada gótica que se conservan en Cantabria.

La villa de Santoña surgió en torno a Santa María de Puerto, poderoso monasterio que llegó a controlar buena parte de las instituciones religiosas de la zona, del cual ha sobrevivido su hermosa iglesia, un tesoro que liga elementos románicos, tardogóticos y clasicistas. Declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. La obra principal transcurre desde el siglo IX hasta el XII. Su estilo no está muy definido, siendo lo más acertado enclavarla durante la transición del románico al gótico pues posee elementos de ambos estilos. Destaca por encima de todo la pila bautismal románica de una sola pieza, sus capiteles decorados y la puerta sur. El crucero es una de las obras más bellas del gótico en Cantabria. Así mismo, son importantes sus retablos (uno de ellos en policromía), la talla gótica de la Virgen y el órgano neumático del coro.

Santa María de Bareyo, se ubica en la localidad del mismo nombre, se trata de una joya en piedra y uno de los mejores exponentes del románico costero de Cantabria. Construida en el siglo XII, consta de una sola nave y conserva de su primitiva construcción el ábside, presbítero, crucero y la linterna. Uno de sus elementos más destacados de esta iglesia es su original pila bautismal, que está colocada sobre dos leones, y decorada con palmas y entrelazos. Su realización también data de finales del siglo XII o principios del XIII.

En San Vicente de la Barquera encontramos la iglesia de Santa María de los Ángeles que fue mandada construir por el rey Alfonso VIII, siguiendo el estilo gótico borgoñón. Las obras se prolongaron a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, y sufrió una notable ampliación a principios del XVI. En 1521 se construyó la capilla de San Antonio, propiedad de la familia Corro, en la que se hallan enterrados varios miembros de este linaje, destacando el sepulcro del Inquisidor Antonio Corro, canónigo de la catedral de Sevilla, uno de los mejores ejemplos de escultura renacentista española.
La iglesia de Santa María de Lebeña, ubicada en Liébana en la salida de la gran garganta del Deva, el Desfiladero de la Hermida, es un pequeño edificio preromáico, de estilo mozárabe. Su construcción data de principios del siglo X. Es un templo rectangular, con tres naves, algo más ancha la central. Los pilares soportan arcos de herradura de estilo mozárabe, que se apoyan sobre capiteles corintios.

En el pueblo de Piasca, en pleno valle de Liébana en el municipio de Cabezón de Liébana, se encuentra Santa María de Piasca. La actual iglesia de tres naves es lo único que queda del viejo monasterio que funcionaba a principios del siglo X, en la época de la repoblación cristiana en estas tierras. De estilo románico, destaca el arco sobre la puerta principal, donde están talladas las imágenes de San Pedro y San Pablo, ejemplos de la escultura románica montañesa.