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viernes, 15 de julio de 2016

El Camino de Santiago por el túnel de San Adrián

Además del conocido Camino de Santiago Francés, otros itinerarios igualmente concluían en el pórtico de La Gloria. Entre ellos el Camino de la Costa que atravesaba las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya.

Las constantes luchas que se sucedían en la cornisa cantábrica, provocaron que los peregrinos exploraran otras rutas alternativas más seguras, optando así, por la conocida como ruta alavesa.

Ya, anteriormente, otros caminantes habían elegido este itinerario utilizando la ruta comercial romana que, a través del túnel de San Adrián unía las plazas de Burdeos y Astorga.

¿Qué mejor para el peregrino que tener información de otras rutas igualmente atractivas y menos pisoteadas que el Camino Francés o el Camino de la Costa? Un aliciente más lo constituye el hecho de que este camino atraviesa la ciudad de Vitoria-Gasteiz, que reúne un buen número de manifestaciones jacobeas, por lo que el camino ofrece también, por un tramo, un no menos interesante paseo urbano.

Sin duda, la curiosidad y el espíritu aventurero del peregrino, trazarán algunas modificaciones y variantes a esta ruta principal.

Hasta el túnel (7 km.) 

La ruta se adentra en España por Irún, atravesando la provincia de Guipúzcoa hasta llegar al conocido Túnel de San Adrián, punto de partida de nuestro recorrido jacobeo por terreno alavés. En Guipúzcoa se pasa por las localidades de Oiartzun, Astigarraga, Hernani, Andoain, Villabona, Tolosa, Alegia, Ordizia, Besain, Segura y Zegama. Todavía en Guipúzcoa, partimos de Zegama hasta la ermita del Santo Espíritu, antiguo hospital templario. Se continúa por una calzada de piedra que asciende hasta el túnel de San Adrián. Se accede por un arco de piedra y en su interior puede contemplarse una antigua ermita. Los cincuenta metros de oquedad era comparado por algunos peregrinos como la boca del infierno, debido a su oscuridad. Este tramo tiene un fuerte desnivel y la mayor parte del camino se avanza por pistas y sendas. La entrada al túnel se encuentra a una altura de 1.000 metros, entre los montes de Aitzgorri y Aratz.


Salvatierra.San Adrián-Salvatierra (15 km.)

Al salir del túnel, continuando por la calzada, ya se divisan las primeras indicaciones del camino. Son postes metálicos que nos acompañarán por todo el recorrido jacobeo alavés. En sentido descendente, siguiendo la calzada nos adentramos en el término de Zumarraundi, donde se toma la carretera que no llevará hasta Zalduondo. Antes, por una pista que sale por la izquierda se encuentra la ermita de San Julián y Santa Basilia, de factura prerrománica. Interesantes visitas en Zalduondo: Iglesia de San Saturnino de Toulouse (siglo XVI), Palacio de los Lazarraga (siglo XVI), Palacio de Andoin-Luziriaga (siglo XVII).

Tras el paseo por esta localidad, el camino sigue sigue su marcha pasando ante la ermita de San Millán y llegando a Ordoñana y, desde aquí, ya por carretera se alcanza la localidad de Salvatierra-Agurain.

 El Burgo. Alegría-Dulantzi (15 kilómetros)

Nada más llegar a Salvatierra-Agurain nos encontramos con el antiguo Hospital de San Lázaro y la Magdalena. Algunos peregrinos evitaban entrar en esta localidad, por lo que dirigían sus pasos por el exterior de la muralla, y tras pasar ante la Cruz de Ventaberri y la Cruz de Arricruz llegaban hasta Gaceo.

No obstante, en Salvatierra son de merecida mención la iglesia de Santa María, la de San Juan, así como la plazas de San Juan, el Ayuntamiento y las murallas.

Una pista, entre cultivos, acaba uniendo esta última localidad con Gaceo, en donde se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, con interesantes pinturas góticas.

 El siguiente punto de referencia será Ezquerecocha, recogida aldea que muestra su iglesia en honor a San Román, y en cuyo interior se encuentra un retablo renacentista con alusiones Santiaguistas.

A partir de aquí el camino asciende hasta el Alto de Txintxetru, luego sigue paralelo a la vía del tren. Este tramo se realiza por una calzada romana hasta el el paso de la carretera que conduce a Alegría-Dulantzi, y después al despoblado de Ayala, donde nos encontramos con el Santuario de Nuestra Señora de Ayala, edificio del siglo XIII.

En Alegría-Dulantzi se encuentran la iglesia de San Blas y el Convento de Santa Clara.

Dulanzti-Vitoria (15 km.)

Desde Nuestra Señora de Ayala, por la mencionada calzada, conocida como el Camino de los Romanos, cruzamos Arrarain, Elburgo/Burgelo, con su iglesia de San Pedro, hasta llegar a el Monasterio de Nuestra Señora de Estíbaliz, lugar religioso desde 1074, de indiscutible valor histórico y artístico, que muestra elementos románicos y posteriores complementos del gótico. Destaca, en su interior, la imagen de Nuestra Señora de Estíbaliz, del siglo XII.

 Dejando el monasterio, el itinerario desciende hasta Villafranca y luego toma rumbo a Argandoña, con su románica iglesia de Santa Columba, y antes de alcanzar la capital alavesa, nos saluda Venta de Ascarza y Arcaya, este último punto es puerta de entrada al recorrido urbano por las distintas manifestaciones jacobeas que aloja Vitoria-Gasteiz.
Esquematizando el recorrido, entramos en la ciudad por Arcaya, donde destacan sus ruinas romanas, para tomar la Avenida de Santiago, hasta la Plaza del Hospital. Continuamos por las calles de Francia, San Ildefonso, Cantón de Santa Ana, Fray Zacarías Martínez, Cantón de la Soledad y calle Diputación; este tramo es el más céntrico del recorrido. Dejando el casco antiguo de Vitoria-Gasteiz, buscamos la salida, para continuar rumbo a Santiago, por el Paseo de la Florida, el Paseo de la Senda y, finalmente, la calle Francisco de Vitoria.

Este recorrido urbano del Camino de Santiago Alavés, bien merece una visita de una jornada para poder visitar, cuanto menos, el Hospital de Santiago, la iglesia de del Cristo de San Ildefonso, la iglesia de Santiago, la Catedral de Santa María. El palacio de Montehermoso, la iglesia de San Pedro, la de San Miguel, el Palacio de Villasuso y la Catedral Nueva.

Vitoria-La Puebla de Argazón (18-19 km.)

Saliendo de Vitoria por el Paseo de la Senda se alcanza Armentía, donde se encuentra la Basílica de San Prudencio, que fuera sede episcopal en tiempos del dominio musulman y posteriormente centro espiritual de Alava durante la Edad Media. Desde Armentía, se vuelve al camino por el barrio de San Prudencio y, luego, tras recorrer algo menos de un kilómetro por la carretera N-I, se llega a Gomecha. Aquí, junto a su iglesia de la Transfiguración, se toma una pista que llega hasta la localidad de Subijana de Alava, donde destaca su iglesia en honor a San Esteban, del siglo XVI, y la casa señorial de los Anda-Salazar. Las marcas que nos van indicando el rumbo hacia Santiago vuelve a tomar la N-I, camino de La Puebla de Arganzón y Tuyo, final de de este tramo.

En La Puebla de Arganzón merece la pena hacer un alto para admirar la iglesia de la Asunción, de factura gótica de finales del siglo XV, el hospital de San Juan Bautista y la ermita de Nuestra Señora de la Antigua.

Salimos de La Puebla de Arganzón con destino a Burgueta, siguiendo las huellas de la calzada romana. Entrando en Burgueta por su Calle Mayor nos encontramos con la iglesia de San Martín, que luce una bella portada románica del XIII.

  Más adelante: El Mojón y, tras una fuerte pendiente: Estavillo, con su iglesia de San Martín, gótica del siglo XV.

En otro tiempo, desde aquí, los peregrinos tomaban rumbo a Santo Domingo de la Calzada, por lo que la siguiente localidad con la que se encontraran los peregrinos de hoy es Zambrana, atravesada por su Calle Mayor, continuación de la ruta que nos acercará a Salinillas de Buradón. El camino hace su incursión por la puerta norte de su centro amurallado hasta salir por la puerta sur. Entre tanto, nos vamos encontrando con el Hospital de Santa Ana, la Torre de los Sarmiento y Ayalas y la iglesia de la Concepción, obra del siglo XVI.

Salinillas de Buradón despide aquí a viajero, que continúa su periplo por tierras riojanas con la ilusión de postrarse, por fin, ante capilla del Santo. 

domingo, 19 de junio de 2016

Camino de Santiago por la Costa de Galicia

Es uno de los caminos jacobeos menos conocidas es el marítimo-fluvial que parte desde las puertas o desembocadura de la ría de Arousa, y remonta parte del río Ulla hasta las inmediaciones de la localidad de Padrón.

El Camino de Santiago por la Costa de Galicia es desde hace ya unos años, recorrido por peregrinos, creyentes, o simplemente curiosos que acuden ante la llamada del Apóstol Santiago, cuyos restos descansan bajo la imponente catedral de Compostela.

La travesía inevitablemente se tiene que hacer en barco, y durante el trayecto se recrea la llegada a Galicia de los restos del apóstol por mar desde Palestina en el lejano año 44 d.C. Nos remontamos a toda una aventura que se denominó “Translatio”, realizada por una barca que transportó los santos huesos surcando todo el Mediterráneo y parte del Atlántico hasta llegar a la Ría de Arousa, puerta de entrada para llegar hasta la entonces ciudad romana de Iria Flavia (Padrón). Dicho puerto era el punto navegable más cercano a Compostela.

Consideraciones históricas aparte, y conociendo parte de este episodio para entender su significado, en este recreación podemos disfrutar de una increíble experiencia para conocer de cerca desde la borda del barco inigualables parajes marítimos y fluviales, remontando el río Ulla aproximadamente unas 13 millas, realizando en total una travesía de 45 millas.

Actualmente, muy pocos barcos emprenden esta ruta por su larga duración, pues recorrerla íntegramente supone varias horas de navegación, pues para saborearla en su totalidad el Chasula se plantea una jornada de unas seis a ocho horas. También en este largo recorrido es necesario el manejo de un patrón experimentado, pues no son pocas las zonas fluviales donde el calado es bastante escaso. Por este motivo, que las expediciones se realizan obligatoriamente en días y franjas horarias de marea alta, pues cuando el mar se vacía es prácticamente imposible el navegar entre algunas áreas fluviales. La hora de partida de la expedición también la marca la marea, pues hay que realizar la travesía aprovechando la franja más alta del nivel del mar, cuyos cambios de desnivel o bajadas del agua afectan sobre todo a la parte fluvial.

En el puerto de Cambados nos espera el barco Chasula. El recorrido sin duda se hace más agradable navegando en un auténtico antiguo pesquero de 1958 rehabilitado para usos didácticos, turísticos y también de pesca deportiva. Es todo un placer montar en esta reliquia que su patrón Isidro Mariño recuperó de un seguro desguace, y que restauró con mimo y gusto para disfrute de un paseo en una auténtica embarcación tradicional que destila madera y barniz en su borda. Una oferta única en Galicia, la de disfrutar del mar a bordo de un clásico. Además de este barco, también hay alguna empresa más que ofrece esta ruta marítimo-fluvial jacobea, pero el pasajero sufre la estrechez en lanchas o semirrígidas, mientras en el Chasula el largo viaje se realiza en un barco de 14 metros de eslora que permite moverse con comodidad, y que tiene servicios a bordo como gran camarote interior, cocina para elaborar en el momento menús, o lavabos.

Muy cerca del punto de partida ya aparecen en el paisaje las bateas o criaderos de marisco, como ostras, vieiras, volanteiras, aunque los más abundantes son de mejillones. En estas plataformas flotantes de troncos se cuelgan las cuerdas para que estos moluscos engorden bajo el agua con su inigualable sabor. Es toda una curiosidad para cualquier foráneo ver de cerca estos viveros y percibir el trajín de barcos bateeiros trabajando por estos criaderos de mejillones, mientras el timón del Chasula esquiva hábilmente esta telaraña de bateas que abarrotan esta porción de la ría de Arousa.

Tras pasar Vilagarcía llegamos a la isla desde Cortegada. Desde tierra, y con la marea más baja se podía llegar a este islote a pie desde el pueblo de Carril, muy próximo a Vilagarcía teniendo en cuenta que la subida del nivel no deje al visitante allí retenido. Su superficie es de menos de tres kilómetros cuadrados y destaca por su buena extensión de exuberante vegetación y espesa arboleda de pinos, robles y el mayor bosque de laurel de Europa. El barco desembarca a los tripulantes durante un rato para conocer este espacio singular de pura naturaleza, y los restos de lo que fue un día una aldea y hospitalillo de peregrinos.

Un tentempié a medio camino ayuda a reponer fuerzas en esta larga senda marítima que se hace corta por la variedad de paisajes y curiosidades de esta naturaleza atlántica. Isidro, el patrón del Chasula ofrece a medio camino a los pasajeros productos típicos de la ría o Galicia, según mercado y lonja.

Tras pasar la isla de Cortegada, la ría empieza a estrecharse y el agua salobre se mezcla con el caudal dulce del río Ulla. El bravo cascarón de madera se adentra ya en el río, dando la bienvenida al pasajero la visión de tres cruceiros juntos -o cruces de piedra sobre un pedestal- que indican que ya estamos en las mismas aguas bendecidas en las que llegaron los restos del predicador Santiago, y den fe del sentido religioso de esta ruta.

El paraje cambia rápidamente según se remonta el río, las aguas se calman aún más que en la tranquila ría, y las orillas modifican sus formas de roca y arenal costero por increíbles tapices de flora fluvial donde nadan otras aves acuáticas como patos, gansos, garzas… Según se va subiendo por el río, en las esquinas aparecen más cruceiros por los costados de la ribera. Mientras avanza el barco se observan en las tranquilas aguas curiosidades como astilleros a pie de orilla, campos de cultivo, jóvenes con piraguas, caballos salvajes sueltos, y manadas de patos que inician el despegue al paso del Chasula y su gran silueta de 14 metros de eslora.

Hordas vikingas en Catoira
A medio curso de la ruta del río aparece uno de los lugares más emblemáticos de este tramo del caudaloso Ulla, la ciudad de Catoira. Junto al puente que sortea el caudal se alzan aún unos restos de lo que en el siglo IX fue una fortaleza y cuyas últimas piedras que quedan en pie se conocen como Torres del Oeste. Esta construcción defensiva se levantó para dar la alarma de la furia de invasiones normandas que en tiempos llegaban en sucesivas oleadas para saquear estos parajes. Junto a las torres y el puente que sirve para cruzar los coches se pueden ver atracadas unas naves vikingas que sirven para realizar una fiesta durante el primer fin de semana de agosto.

Durante estas jornadas veraniegas los lugareños recrean con toda espontaneidad la furia con la que llegaban las hordas salvajes del norte de Europa con sus estilizadas naves. Las réplicas son fidedignas, y en verano es todo un espectáculo ver cómo los gallegos del lugar representan con pasión la misma hostilidad que sus antepasados sufrieron por sus propios enemigos de hace siglos. Nos acompaña la suerte, y en nuestro día de navegación se nos cruza la barca vikinga que es llevada por escolares que reman como los normandos. No estamos en este día de fiesta, sino que contemplamos una actividad didáctica promovida para adolescentes.

Llegada a Iria Flavia
Y tras unas millas de navegación y contemplar estos preciosos paisajes fluviales, el Chasula llega al pequeño puerto deportivo de Pontecesures, final de esta ruta. El barco no se detiene, se limita a dar giro a su popa para volver de nuevo camino hacia la ría.

En nuestro viaje realizado en marzo tuvimos la gran suerte de coincidir con pescadores de lampreas en esta villa de Pontecesures, un pez de los más primarios y menos evolucionados del mundo animal con la nada despreciable antigüedad de 500 millones de años. Este pescado con forma de serpiente es un plato típico de Galicia que pese a su aspecto desagradable es un manjar muy requerido que se cocina con su propia sangre y tiene un alto precio tanto en mercado como en restaurante.
Los pescadores, sorprendidos ante la silueta del Chasula, nos ofrecen sus presas con orgullo para que sean apuntadas por el objetivo de nuestra cámara, esta actividad pesquera de la lamprea únicamente se realiza de enero a abril.

Desde Pontecesures volvemos hasta el puerto de Cambados pasando por los mismos escenarios. El viajero vuelve a disfrutar de un recorrido de unas tres horas que dan para recapitular esta bella ruta y fijarse en más detalles que pudieron pasar por alto durante la ida. En nuestro viaje empieza ya a aparecer el atardecer por el oeste y tanto los parajes fluviales como el mar cambian de tonalidad, evocando con sus colores rojizos y azulados la Galicia mágica y misteriosa que tantas leyendas ha generado.

A bordo, mientras se disfruta de este periplo, quedan muchos sabores. Seguro que para algunos impregna de sentido religioso, en otros la contemplación de naturaleza gallega, pero sin duda para la mayoría una experiencia inolvidable en un barco antiguo de madera contemplando unos parajes de ensueño.

Contratar el barco
Debido a la larga duración de la ruta, sobre seis-siete horas, así como las aproximadamente 45 millas que se realizan desde Cambados, el Chasula zarpa en caso de contratación de grupos, hasta un máximo de 12 pasajeros. Tel.: 690843488 (Isidro Mariño)

Es factible que en determinadas fechas y convocatorias durante este año haya días en los que se pueda apuntar de manera individual, siempre que se cubra el cupo mínimo de pasajeros.

Quién quiera informarse tanto de esta ruta Xacobea, como otras opciones turísticas como la visita a islas del Parque Nacional de Illas Atlánticas y viajes a Sálvora, Cortegada, Cíes u Ons, así como paseos por la ría, el Chasula tiene su propio blog o web en la que se pueden ver fotos de salidas, y sobre todo vídeos. Se ha añadido un montaje de esta ruta grabado en marzo montado por el mismo autor de este reportaje, en el que se verá mejor el barco y los parajes por lo que discurre esta singular ruta. www.chasulapesca.blogspot.com

Vistas guiadas al Parque Nacional de las Islas Atlánticas
– Allcaravan – Especialistas en Turismo Alternativo en Parques Nacionales te ofrece una nueva manera de disfrutar una única y auténtica experiencia conociendo la naturaleza, entorno y gastronomía de estos Espacios Naturales privilegiados haciendo de ello su único objetivo. En Allcaravan tenemos el mayor Respeto por Su Tiempo Libre y nuestro concepto de Vacaciones Lentas (actividad y descanso compartidos) hacen de nuestros programas una gratificante terapia de descanso. Te ofrecemos la oportunidad de descubrir lo mejor de los Parques Nacionales españoles. Su increíble paisaje, cultura, y gastronomía unidos a gran variedad de excitantes itinerarios y actividades (senderismo, observación de fauna, snorkle, etc…) que harán que tu viaje sea una nueva forma memorable de hacer turismo. Tel.: (+34) 918 693 007

Comer y Dormir
Por todo el litoral pontevedrés es posible encontrar un alojamiento que se adapte a nuestros gustos. Desde hoteles y hostales de todas la categorías en la principales localidades, campings o alojamientos rurales. Entre otras, Villagarcía de Arosa, Marín, O Grove, en la misma ciudad de Vigo, en Portonovo, Carril y en localidades de interior disponen de una completa oferta hotelera, en la que poder elegir para realizar las excursiones propuestas al Parque Nacional.

Asimismo, la oferta gastronómica es bien extensa, se encuentran establecimientos de excelente relación calidad-precio en los que poder degustar los preparados más solicitados en las mesas y en los fogones. No faltan en estas propuestas culinarias los pescados y mariscos que han dado fama a la cocina gallega del litoral: mejillones, ostras, percebes, bogavantes, centollas, almejas, berberechos y el mismo pulpo a feira o en guiso.

Como acompañamiento, un caldo propio de la tierra: el Albariño. Rias Bajas es, además de una zona geográfica, el nombre de la denominación de origen que engloba los vinos de calidad que se producen en la provincia de Pontevedra con base en la excelente uva Albariña, inmejorable para las propuestas gastronómicas de los productos del mar.

Camino Lebaniego, Patrimonio de la Humanidad


La UNESCO ha declarado los Caminos de Santiago del Norte, también llamados de la Costa, Patrimonio de la Humanidad. En esta declaración está incluido el ramal del Camino Lebaniego, uno de los itinerarios de peregrinación más antiguos del mundo, ya que se recorre desde el siglo XVI, cuando el Papa Julio II concedió la bula al monasterio de Santo Toribio de Líebana, donde se guarda la reliquia del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo.

Esta ruta enlaza con el Camino del Norte, utilizado por los peregrinos que iban Santiago de Compostela en sus primeros años. Existían cuatro itinerarios, pero el más utilizado era el que partía de San Vicente de la Barquera, localidad ubicada en la costa occidental de Cantabria, y atravesaba los municipios de Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana y, finalmente, el de Camaleño, donde se ubica el monasterio de Santo Toribio, antiguamente de San Martín de Tours.

La ruta lebaniega parte de San Vicente de la Barquera, para llegar a la localidad de Serdio, en el municipio de Val de San Vicente. Esta primera parada nos lleva hasta este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes donde se ubica un albergue de peregrinos.


La siguiente parada del camino es Cades, en el municipio de Herrerías. En esta localidad se conserva una antigua Ferrería que data del siglo XVIII, y que fue rehabilitada hace algunos años para mostrar cómo eran estas primitivas fábricas de hierro. Cades está en la vega del curso medio del Nansa, muy cerca de la Cueva de El Soplao, uno de los grandes referentes turísticos de Cantabria.

Lafuente es otro de los hitos del camino, en el municipio de Lamasón, en este pequeña localidad de menos de 50 habitantes hay que visitar su iglesia de Santa Juliana, templo románico declarado Bien de Interés Cultural; así como sus casas tradicionales con solana.

Cicera es otra parada del camino, a 500 metros de altitud y en el municipio de Peñarrubia. En este punto ya estamos en la frontera con la comarca de Liébana. Hay que ver su iglesia parroquial del siglo XVII y sus casonas de piedra.

Dejamos atrás los municipios de Lamasón y Peñarrubia, mientras transitamos por los últimos kilómetros del espectacular Desfiladero de La Hermida, ya en Liébana en el municipio de Castro Cillorigo, camino hacia el siguiente hito: Potes. Capital administrativa de la comarca de Liébana, acoge entre sus calles algunas de las construcciones y edificios más singulares de Cantabria como su Torre del Infantado, o las iglesias de San Vicente o el antiguo convento de San Raimundo. Un paseo por Potes es trasladarse a otra época, a un lugar estratégico para el mercado y las comunicaciones de la comarca.

Desde Potes parten las carreteras para los cuatro valles lebaniegos, desde aquí se toma el camino hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se guarda la reliquia del ‘Lignum Crucis’, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, que llegó a tierras lebaniegas en el siglo VIII, huyendo de la invasión musulmana.
En el Monasterio está la Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el jubileo. Se celebra Año Santo Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 23 de abril, coincide en domingo. En 1967, el papa Pablo VI amplió el período jubilar a un año entero y desde entonces la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer. Las últimas ediciones del jubileo registraron del orden del millón de peregrinos. El próximo Año Jubilar Lebaniego se celebrará en 2017.



El Monasterio de Santo Toribio de Liébana -llamado en en un principio San Martín de Turieno- está situado en las faldas del monte de La Viorna, en el centro geográfico del valle de Liébana. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto ininterrumpidamente, desde que fue fundado en el siglo VI por Toribio, el obispo de Paciencia, que llegó a Liébana con la misión de convertir su población al cristianismo. Durante siglos, Santo Toribio fue uno de los centros monacales más importantes de la región.

En la larga historia del monasterio destaca la figura del Beato de Liébana, pensador del siglo VIII que tuvo gran influencia en la Europa de Carlomagno y cuyos “Comentarios al Apocalipsis de San Juan” bellamente ilustrados fueron copiados en multitud de monasterios y son conocidos como “Beatos”.

martes, 14 de junio de 2016

El Camino de Santiago recibe cada vez más visitantes

El recorrido que conduce a la tumba del apóstol continúa batiendo récords de afluencia de peregrinos


El camino que, según la tradición, recorrió el apóstol Santiago a través de la Península Ibérica no pasa de moda. Por el contrario, es cada vez más popular. Los números lo confirman: a excepción del año jubilar Xacobeo 2010, el año 2015 ha sido el año en el que la Oficina del Peregrino de la Arquidiócesis de Compostela selló más credenciales: 262.379 en total, registrando un aumento de más de 10% con respecto a 2014.

De estos visitantes, la mayoría decidió visitar el Camino en los meses del verano, haciendo de la Ruta Jacobea un destino vacacional excepcionalmente popular en agosto (55.000 visitantes), en comparación con los meses de julio (45.000) y septiembre (38.000).

La temporada baja, además, comienza a mostrar números significativos de peregrinos en comparación con años anteriores, en los que su presencia era apenas simbólica, aunque estos meses continúan siendo especialmente atractivos para peregrinos que quieren emprender la ruta con algo más de soledad. La pregunta obligada es, sin embargo, la misma de siempre: ¿qué hace del Camino de Santiago un destino tan popular, incluso más allá de las fronteras del denominado turismo religioso?

Varias leyendas, una sola tradición


Los orígenes de la veneración de Santiago (una contracción de “Sanctus Iacobus”, en el latín original) en el norte de la Península Ibérica se hunden en el temprano siglo IX. En el año 813 comienza a correr en Galizia la leyenda de que el apóstol, habiendo evangelizado España, había sido enterrado en esas mismas tierras, después de haber sido condenado a muerte y decapitado en Jerusalén durante el reinado de Herodes Agripa I, cerca del año 44, de acuerdo al libro de los Hechos de los Apóstoles.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas –o unos resplandores en el cielo, o a ras de tierra, según otras versiones- sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”. Algunas otras tradiciones, un tanto más escépticas, señalan que el nombre de Compostela procede más bien del latín “compositum”, cementerio, debido a que el lugar era ya un antiguo cementerio romano.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas  sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”.

En este bosque, continúa la leyenda, se hallaron tres sepulcros de piedra, correspondientes a los de Santiago (que contenía un cadáver con la cabeza bajo el brazo, en consonancia con lo narrado en el libro de los Hechos) y a sus dos discípulos más cercanos. Tras reconocer el hecho como milagroso, el obispo Teodomiro envió una comunicación al rey Alfonso II de Asturias y Galizia, quien mandó edificar una capilla en el lugar que inmediatamente se convertiría en un importante centro de peregrinaje.

Durante el reinado de Alfonso III, en 899, esta capilla fue convertida en un templo románico, pero no sería sino hasta 1075, durante el reinado de Alfonso VI, cuando la catedral de Santiago de Compostela  que conocemos hoy comenzaría definitivamente a edificarse. Pero si Santiago murió decapitado en Jerusalén ¿cómo llegó su cadáver de vuelta a Galizia? La leyenda  señala que sus discípulos le llevaron de vuelta cruzando el Mediterráneo y bordeando el Atlántico en una barca de piedra.

Las siete Santa María de los caminos Xacobeo y Lebaniego


La advocación a Santa María está muy presente en las iglesias de Cantabria, y entre ellas destacan las cuatro grandes iglesias góticas de Castro Urdiales, Laredo, Santoña y San Vicente de la Barquera, la pequeña iglesia románica de Santa María de Bareyo y las dos iglesias lebaniegas de Lebeña y Piasca.

La Iglesia de Santa María de Castro Urdiales es el edificio religioso más típicamente gótico de Cantabria, ya que sigue al pie de la letra todas las características constructivas del gótico clásico. Se trata de un templo de grandes dimensiones, esbeltos y de un gótico muy uniforme porque se levanta íntegramente en el siglo XIII y prácticamente no tiene añadidos. En su interior se conservan magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII y una gran colección de obras de orfebrería del último gótico. Entre las pinturas que alberga destaca un cuadro de Cristo crucificado en Zurbarán.

En pleno arrabal y puebla vieja de Laredo se encuentra la magnífica iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Se trata del templo más importante de Laredo y una de las más importantes del gótico cántabro. En su interior en el ábside de la nave de Belén, la iglesia acoge un retablo cuyas imágenes constituyen una de las mejores muestras de escultura policromada gótica que se conservan en Cantabria.

La villa de Santoña surgió en torno a Santa María de Puerto, poderoso monasterio que llegó a controlar buena parte de las instituciones religiosas de la zona, del cual ha sobrevivido su hermosa iglesia, un tesoro que liga elementos románicos, tardogóticos y clasicistas. Declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. La obra principal transcurre desde el siglo IX hasta el XII. Su estilo no está muy definido, siendo lo más acertado enclavarla durante la transición del románico al gótico pues posee elementos de ambos estilos. Destaca por encima de todo la pila bautismal románica de una sola pieza, sus capiteles decorados y la puerta sur. El crucero es una de las obras más bellas del gótico en Cantabria. Así mismo, son importantes sus retablos (uno de ellos en policromía), la talla gótica de la Virgen y el órgano neumático del coro.

Santa María de Bareyo, se ubica en la localidad del mismo nombre, se trata de una joya en piedra y uno de los mejores exponentes del románico costero de Cantabria. Construida en el siglo XII, consta de una sola nave y conserva de su primitiva construcción el ábside, presbítero, crucero y la linterna. Uno de sus elementos más destacados de esta iglesia es su original pila bautismal, que está colocada sobre dos leones, y decorada con palmas y entrelazos. Su realización también data de finales del siglo XII o principios del XIII.

En San Vicente de la Barquera encontramos la iglesia de Santa María de los Ángeles que fue mandada construir por el rey Alfonso VIII, siguiendo el estilo gótico borgoñón. Las obras se prolongaron a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, y sufrió una notable ampliación a principios del XVI. En 1521 se construyó la capilla de San Antonio, propiedad de la familia Corro, en la que se hallan enterrados varios miembros de este linaje, destacando el sepulcro del Inquisidor Antonio Corro, canónigo de la catedral de Sevilla, uno de los mejores ejemplos de escultura renacentista española.
La iglesia de Santa María de Lebeña, ubicada en Liébana en la salida de la gran garganta del Deva, el Desfiladero de la Hermida, es un pequeño edificio preromáico, de estilo mozárabe. Su construcción data de principios del siglo X. Es un templo rectangular, con tres naves, algo más ancha la central. Los pilares soportan arcos de herradura de estilo mozárabe, que se apoyan sobre capiteles corintios.

En el pueblo de Piasca, en pleno valle de Liébana en el municipio de Cabezón de Liébana, se encuentra Santa María de Piasca. La actual iglesia de tres naves es lo único que queda del viejo monasterio que funcionaba a principios del siglo X, en la época de la repoblación cristiana en estas tierras. De estilo románico, destaca el arco sobre la puerta principal, donde están talladas las imágenes de San Pedro y San Pablo, ejemplos de la escultura románica montañesa.

domingo, 12 de junio de 2016

Cruzando el Gran San Bernardo: el paso más antiguo de los Alpes, en la Vía Francígena

El collado de San Bernardo es una de las puertas que comunica el sur y el norte de Europa 

Los restos de un antiguo camino romano dan testimonio de que, quizá, fue precisamente por aquí por donde cruzaron los elefantes de Aníbal en la que quizá sería la más memorable de las incursiones contra la Ciudad Eterna. Evocando las glorias militares de Aníbal, tanto Alejandro Magno como Napoleón también utilizarían el mismo paso para llevar sus ejércitos a Italia, como queda claro en los inmortales óleos de Jacques-Louis David, Hippolyte Delaroche y Edouard Castres.


Sin embargo, el cruce del Paso de San Bernardo permanece prácticamente cerrado para los peregrinos que buscan cubrir la Vía Francígena desde octubre hasta mayo, debido a las inclemencias del largo invierno alpino, que pueden cobrarse la vida de más de un viajero.


Fue esta precisamente la razón que impulsó a San Bernardo de Menthon –que no al de Claraval- a construir, en 1035, un hospicio en el que no sólo se pudiese brindar cobijo a los viajeros sino, además, que sirviese de sirviese de centro de rescate de peregrinos perdidos o atrapados entre la nieve.

¿Has cruzado el Paso de San Bernardo? ¡Comparte tus fotos e historias con nosotros!

jueves, 19 de mayo de 2016

LEÓN - CAMINO DE SANTIAGO

Ponferrada, la ciudad de los templarios

Ponferrada, cuyo nombre proviene del puente de madera y hierro que en el siglo XI atravesara el río Sil, es la puerta de Castilla y León hacia Galicia y la salida de Galicia hacia la meseta. En la Edad Media sus aduanas proporcionaban las rentas más altas del reino.

Fue villa repoblada en la Reconquista por Fernando II y entregada a la orden del Temple en el año 1185. Los templarios fueron expulsados en 1312 y su castillo acabaría siendo el símbolo de la ciudad. Fue posesión de la poderosa familia de los Núñez de Castro y posteriormente de los Reyes Católicos. Se alza en un castro sobre la ciudad, y su imponente imagen recuerda, si embargo, los palacios de los cuentos.


También, desde el punto de vista artístico destaca la basílica de la Encina, gótico – renacentista, donde se custodia un gran retablo de la escuela de Gregorio Fernández y un buen conjunto de cuadros y piezas de platería. También en el casco antiguo se conservan otras huellas de su historia.

En el entramado de callejuelas tejido en la parte alta de la ciudad y presidido por la silueta majestuosa del Castillo del Temple, el viajero irá descubriendo La Calle del Reloj y su torre -levantada sobre una de las puertas de la antigua muralla-, que da paso a la Plaza del Ayuntamiento, presidida por la fachada de la Casa Consistorial, la Real Cárcel, hoy museo del Bierzo, ofrece un paseo por la historia, desde la más remota a la más cercana.
El municipio de Ponferrada se extiende hacia el sur hasta los Montes Aquilanos y las tierras de Valdueza a través de un paisaje espectacular que nos muestra además, una historia habitada por monjes y santos (Fructuoso, Valerio, Genadio), que fundaban monasterios: Peñalba de Santiago y su iglesia mozárabe del siglo X, Montes de Valdueza y su Monasterio, Compludo y su herreria… Y muy próximas a la ciudad, la iglesia mozárabe de Santo Tomás de las Ollas y la románica de Santa María de Vizbayo en Otero.
Qué visitar
Castillo del Temple. Fortaleza con cenobio y palacio que fue levantado por los romanos y modificado por la Orden del Temple a finales del siglo XII. El interior es de estilo románico y el resto gótico. Abarca una extensión de 8.000 metros cuadrados.

Basílica de La Encina. Obra renacentista del siglo XVI, con planta de cruz latina y torre del siglo XVII. En su interior se encuentra el retablo Mayor y la imagen gótica de la Virgen, patrona del Bierzo.
Real Cárcel. Las obras de este edificio, comenzaron hacia 1565, bajo la dirección del maestro Francisco Samper. El edificio, hoy sede del Museo del Bierzo, fue en otro tiempo, casa del corregidor, cárcel y lugar de reuniones para el Consistorio. Su fachada presenta portada con arco de medio punto, flanqueada por el escudo de armas de la ciudad y el del conde de Toreno.
Casa Consistorial.
Es un edificio Barroco construido por el maestro Pedro de Arén entre 1692 y 1705.
Torre del Reloj.
Única puerta que se conserva de la antigua muralla, es obra de estilo renacentista.
Casa de los Escudos.
 Edificio del siglo XVIII, fue mandado construir por D. Manuel Francisco García de las Llanas, regidor perpetuo de la Villa y capitán del Regimiento de Milicias de León. A principios del siglo XIX la casa se convierte en propiedad de la familia Quiñones y más tarde, en 1870, es adquirida por la familia de Adelino Pérez Gómez. En la actualidad es propiedad del Ayuntamiento de Ponferrada.

Casa de los Macías.

 Edificio barroco del siglo XVIII con excelente fachada de fábrica combinada de canto rodado y cantería en cuyo centro destaca un soberbio escudo en forma de armadura y dividido en cuatro cuarteles. Destaca el trabajo de cantería en las molduras de las ventanas y balcones así como en los aleros y vierteaguas. Esta casa es un modelo acabado del barroco berciano.
Las Cuadras.
Edificio anexo a la muralla del Castillo de línea neoclásica construído en 1848 por el Ayuntamiento, utilizando como materiales aquellos que provenían del Castillo, tales como jambas de puertas y ventanas góticas. Su misión consistía en servir de cuadras para el mercado de la ciudad, instalado allí mismo. La obra está dividida en dos partes simétricas, posee muros de mampostería, reforzados con obra de sillería. Es curiosa su entrada, fechada en 1848 que da acceso a un patio empedrado con diminuto canto de río. Encima de la portada se encuentra el escudo de la ciudad y la fecha de su construcción.
Otros monumentos religiosos
 Capilla de Nuestra Señora del Carmen, la Iglesia San Antonio y la de San Andrés.

Museos
 Ponferrada cuenta en la actualidad con tres museos de titularidad municipal: el Museo del Bierzo, el Museo del Ferrocarril y el Museo de la Radio Luis del Olmo y uno más de titularidad compartida con las Hermandades de Semana Santa: el Museo de las Cofradías.

Alrededores, rutas y espacios naturales
Peñalba de Santiago y el Valle del Silencio. La Peña Alba, en el valle del Silencio, sirve como referencia natural para la localización del bello caserío de Peñalba de Santiago. Sus amontonadas casas, cubiertas de pizarra y piedra, escalonadas hacia el valle, forman un modelo inigualable de arquitectura popular bien conservada. Balconadas de madera en forma de corredor y el ambiente medieval que se percibe parece ser obra también de la misma naturaleza y no construcción del hombre.
Las Médulas
 Las Médulas, paraje increíble, obra gigantesca de la ingeniería romana, para extraer el preciado oro. Aquí los romanos removieron millones de toneladas de tierra mediante el procedimiento conocido como “ruina montium”. Montañas enteras quedaron reducidas a barro y oro que fue a engrosar las arcas del Imperio, según cuenta Plinio el Viejo.
Bembibre
 Restos del Castillo del Duque de Frías, iglesia de San Pedro del siglo XV. Interesantes colecciones en el Museo Etnográfico del Bierzo Alto.
Camino de Santiago por León.
La ruta jacobea atraviesa la provincia, entre los páramos de Tierra de Campos hasta adentrarse en Galicia, visitando las históricas localidades de Sahagún, Calzada de Coto, Bercianos del Real Camino, Mansilla de las Mulas, León, Astorga, Rabanal del Camino, Foncedabón, Ponferrada, Villafranca del Bierzo y Piedrafita do Cebreiro.

Cueva de Valporquero
Una impresionante formación natural en el subsuelo de origen cárstico. Un recorrido de más de unos cuatro kilómetros por sendas subterráneas permite la observación de estas espectaculares obras de la naturaleza.

Gastronomía
El clima en el Bierzo ha dado una tierra especial, de la que nacen productos como la manzana reineta, la pera conferencia, el pimiento del Bierzo, cerezas y guindas, y vinos con D.O. Bierzo. El entorno natural proporciona una riquísima miel, castañas y nueces. La cocina berciana cuenta con productos de primerísimo calidad, carnes de caza, carnes de cerdo y de ternera. Rollito de queso de cabra artesanal de ambasmestas, orujos y aguardientes, la tradicional limonada, especias como el pimentón, o las truchas de sus ríos.
Pero el más famoso de todos ellos, es sin duda, el Botillo del Bierzo, un embutido único, de sabor inconfundible. La influencia de la cocina gallega hace que, además de la autóctona, especialidades como el pulpo o el bacalao sean algunos de los platos típicos de nuestra tierra. En Ponferrada, y en el Bierzo en general, se disfruta de una cocina tradicional pero también innovadora, enriquecida con productos de zonas cercanas, como la cecina de León, la morcilla, el queso de Valdeón.
Fiestas
Fiestas de la Encina. De carácter popular y costumbrista, Ponferrada celebra sus fiestas más tradicionales en los primeros días del mes de Septiembre. El día 8, día de la Encina, patrona del Bierzo, son miles los bercianos que desde todas las poblaciones se acercan a la Basílica de La Encina a presentar su ofrenda a la Virgen. Las celebraciones que acostumbran a durar 10 días, inundan la ciudad de música popular, exposiciones de artesanía, muestras gastronómicas, conciertos, teatro de calle y fuegos artificiales.
Noche Templaria.
La Noche Templaria es la recreación de un acontecimiento medieval fantástico. Bajo la luz de la primera luna llena del verano, Frey Guido de Garda, Maestre de la Orden de los Caballeros Templarios, vuelve a la ciudad del Puente de Hierro para sellar con ella un pacto de eterna amistad y entregarle la custodia de los símbolos hallados en la tierra sagrada de Jerusalén: el sagrado Arca de la Alianza y el Santo Grial. La comitiva Templaria es recibida en la Glorieta del Temple por miles de ponferradinos ataviados con ropajes medievales que, en desfile y custodiando el Arca de la Alianza y el Santo Grial, se dirigen hacia el Castillo. Allí se realiza un Juicio a la Orden Templaria.
Semana de la Radio.
Durante una semana, en el mes de abril, la ciudad se inunda de actividades relacionadas con la radio. Se convierte en la ciudad de la Radio a nivel Nacional. Tienen lugar conferencias, programas nacionales de las diversas cadenas en directo, en los que se dan cita las figuras más relevantes de este medio.

Son también interesantes las celebraciones de Semana Santa y Navidad.

Cómo llegar:
El acceso por carretera hasta Ponferrada a través de la A6, Autovía Madrid – A Coruña es:
Dirección Madrid – A Coruña, salida 382.
Dirección A Coruña – Madrid, salida 388

Oficinas de Turismo de Ponferrada.

Calle Gil y Carrasco, 4 (enfrente al Museo de la Radio)
Tel.: (+34) 987 424 236

Oficina de Información al peregrino
Calle del Paraisín, 1
Tel.: (+34) 987 427 258

Camino de Santiago

Camino de Santiago por La Maragatería, de Astorga a El Acebo


Cientos de peregrinos de camino hacia Santiago de Compostela transitan cada año por la Maragatería. Desde la leonesa Astorga hasta adentrarse en tierras gallegas el andante o el viajero circunstancial se encuentran con otras localidades maragatas de tan bella traza como Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza, El Ganso o Rabanal del Camino. Una comarca histórica donde sigue latiendo con fuerza el espíritu y las tradiciones de los arrieros.
Entre el páramo leonés y el Bierzo se extiende la Maragatería, una comarca singular por sus tradiciones, herencia de los arrieros y comerciantes, casi nómadas, que utilizaban este paso para unir Galicia con Castilla para hacer sus intercambios. De Astorga a Ponferrada, pasando por la Cruz del Ferro, sobrevive su folklore de fuerte personalidad y sus originales vestimentas. Los maragatos transportaban al interior salazones de pescado traídos de la costa gallega, y al volver a su tierra cargaban con embutidos y productos de secano. La decadencia de esta casta comenzó con la llegada del ferrocarril a Astorga en 1866.



Así es la maragatería, bella también por su austeridad. Un espacio de tiempo interrumpido, donde los lugareños, sus ancestrales rutinas y el viento la hacen apacible y misteriosa. Son pueblos alineados a ambos lados del Camino hacia Santiago, testimonios vivos de tantas peregrinaciones. Las viviendas de estos caseríos, perfectamente ordenadas, están construidas en piedra de pizarra. Y Coincidiendo señoriales mansiones de arrieros con otras más modestas que recuerdan a las construcciones celtas.
Este singular carácter con el que se identifican los maragatos se materializa en ritos como La Covada, La Boda o la fiesta del arado, viejas costumbres que le han otorgado ese halo misterioso que a tantos estudiosos ha convocado. También su gastronomía, bien representada por el contundente y seductor Cocido Maragato, forma parte de su idiosincrasia, siendo uno de los principales atractivos de la zona.
No en vano, Julio Caro Baroja acertó publicando: “difícilmente se podrá encontrar en toda Europa una región en la que los elementos de las cultura moderna se encuentren en tal armonía con los datos de un pasado remoto”.

Astorga

La capital de la maragatería es Astorga, cruce de dos de los principales itinerarios de peregrinos, el Camino Francés y la vía de la Plata, cuya calzada romana se proyectó para facilitar las comunicaciones con Mérida. Por este motivo es la ciudad del Camino que ha tenido más hospitales.
De su patrimonio monumental destacan la Catedral y el Palacio Episcopal, además de su bella Plaza Mayor y su Ayuntamiento. La Catedral muestra una esbelta fachada barroca con dos torres unidas, todo el conjunto del edificio armado con piedras de un característico color rojizo. En su interior, su museo guarda una interesante colección de joyas típicamente maragatas. Y junto a ella se levanta otro edificio de construcción más actual pero no por ello menos llamativo. Es el mencionado Palacio Episcopal obra del genial Antonio Gaudí, en cuyo interior también se exhiben piezas de interés y colecciones de talla románica, escultura medieval, orfebrería y joyería popular, formando parte del inventario del museo del Camino.
De su pasado romano conserva la antigua cárcel de esclavos, formando parte del Museo Romano, donde también se exponen objetos, de diferente naturaleza, que nos hablan del modo de vida y de las gentes que habitaban la ciudad, así como su significado dentro del mundo romano. Una visita pausada a la Plaza Mayor de Astorga nos permitirá también contemplar el famoso el reloj de los maragatos, nombre dado por las dos figuras de hombres y de mujer que martillean las campanas al dar la hora.

Rumbo a Santiago

Castrillo de los Polvazares. Siguiendo el Camino de Santiago, a escasos kilómetros de Astorga, se encuentra la ermita del Ecce Homo, antes de llegar a Castrillo de los Polvazares, emblemática localidad maragata, declarada bien de interés cultural. Un pueblo de los que escasean, sorprendente, de empinadas calles perfectamente empedradas. Deambular por Castrillo permite saborear ese encanto buscado de lo añejo. Sin duda el mejor ejemplo que se conserva de la arquitectura maragata. Las casas muestran con fidelidad el estilo arriero de sus antepasados, que se remontan a finales del siglo XVI, aunque fue en el XVIII cuando alcanzó su mayor esplendor.



Santa Catalina de Somoza y El Ganso. Por ubicación, ambas tuvieron hospitales de peregrinos. Santa Catalina se atraviesa por la calle Mayor, dejando la iglesia de Santa María a la derecha. Un busto de Aquilino Pascual recuerda uno de los mejores tamborileros maragatos, que amenizó romerías y fiestas de la Maragatería. El Ganso, a cuatro kilómetros de Santa Catalina, sufre o disfruta, según se mire, del silencio que dejó la emigración. Tuvo en tiempos un monasterio de religiosas premonstratenses, levantado en el siglo XII, del que no quedan vestigios. En la Iglesia del pueblo se encuentra el Cristo de los Peregrinos.
Rabanal Viejo. Es otro de los pueblos tranquilos de La Maragatería. Merece una visita para percibir la sensación de calma que de él mana, y por su arquitectura tradicional, como ocurre en casi todos los pueblos de la comarca. El interés principal para hacer un alto aquí está en la visita a la Fucarona.



Rabanal del Camino. Es final y comienzo de etapa según marca el Códice Calixtino y, al igual que Castrillo de los Polvazares, uno de los principales asentamientos de arrieros. En sus calles aún se respira un hondo sentir santiaguista acrecentado hoy por la presencia de tres monjes benedictinos, que desde el 2 de febrero de 2001 estan ayudando espiritualmente a todo peregrino que se acerca a las puertas de su monasterio de San Salvador. En la calle Real se levanta la ermita de San José, actualmente restaurada, esta considerada uno de los mejores ejemplos del bárroco astorgano. Frente al monasterio de San Salvador se encuentra la iglesia parroquial de la Asunción edificada a finales del siglo XII de estilo románico.
Como colofón de paso por La Maragatería, la emblemática cruz de los caminantes, la Cruz de Ferro, y la aldea de El Acebo que despiden la comarca maragata para adentrarse en tierras bercianas.





Cómo llegar:


Astorga se encuentra en la provincia de Léon, en la misma carretera N-VI (A-6) Madrid – La Coruña. Aproximadamente a la altura del kilómetro 327.

El Cocido Maragato

Plato tradicional de arrieros y trabajadores del campo. De las peculiaridades de este cocido destaca que se come al revés, primero las carnes del cocido, luego las verduras, para acabar con la sopa.

Debe contener un mínimo de nueve tipos de carne diferentes: de vaca, lacón, patas y oreja de cerdo, cecina, cordero, cabra y tocino, añadiéndose además el “relleno” (hecho de pan, huevo, ajo y perejil), el chorizo y la morcilla.
Se discute sobre el origen de esta invertida costumbre y hay quien dice que lo pusieron de moda los arrieros que habían de comer en tránsito en olla de barro, aunque parece más que nada fórmula lógica de comida labriega hecha en campo de faena (si se iniciara por lo sopa, vaciando el calor de la olla, se llegaría a las carnes totalmente frías).