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domingo, 19 de junio de 2016

Camino Lebaniego, Patrimonio de la Humanidad


La UNESCO ha declarado los Caminos de Santiago del Norte, también llamados de la Costa, Patrimonio de la Humanidad. En esta declaración está incluido el ramal del Camino Lebaniego, uno de los itinerarios de peregrinación más antiguos del mundo, ya que se recorre desde el siglo XVI, cuando el Papa Julio II concedió la bula al monasterio de Santo Toribio de Líebana, donde se guarda la reliquia del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo.

Esta ruta enlaza con el Camino del Norte, utilizado por los peregrinos que iban Santiago de Compostela en sus primeros años. Existían cuatro itinerarios, pero el más utilizado era el que partía de San Vicente de la Barquera, localidad ubicada en la costa occidental de Cantabria, y atravesaba los municipios de Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana y, finalmente, el de Camaleño, donde se ubica el monasterio de Santo Toribio, antiguamente de San Martín de Tours.

La ruta lebaniega parte de San Vicente de la Barquera, para llegar a la localidad de Serdio, en el municipio de Val de San Vicente. Esta primera parada nos lleva hasta este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes donde se ubica un albergue de peregrinos.


La siguiente parada del camino es Cades, en el municipio de Herrerías. En esta localidad se conserva una antigua Ferrería que data del siglo XVIII, y que fue rehabilitada hace algunos años para mostrar cómo eran estas primitivas fábricas de hierro. Cades está en la vega del curso medio del Nansa, muy cerca de la Cueva de El Soplao, uno de los grandes referentes turísticos de Cantabria.

Lafuente es otro de los hitos del camino, en el municipio de Lamasón, en este pequeña localidad de menos de 50 habitantes hay que visitar su iglesia de Santa Juliana, templo románico declarado Bien de Interés Cultural; así como sus casas tradicionales con solana.

Cicera es otra parada del camino, a 500 metros de altitud y en el municipio de Peñarrubia. En este punto ya estamos en la frontera con la comarca de Liébana. Hay que ver su iglesia parroquial del siglo XVII y sus casonas de piedra.

Dejamos atrás los municipios de Lamasón y Peñarrubia, mientras transitamos por los últimos kilómetros del espectacular Desfiladero de La Hermida, ya en Liébana en el municipio de Castro Cillorigo, camino hacia el siguiente hito: Potes. Capital administrativa de la comarca de Liébana, acoge entre sus calles algunas de las construcciones y edificios más singulares de Cantabria como su Torre del Infantado, o las iglesias de San Vicente o el antiguo convento de San Raimundo. Un paseo por Potes es trasladarse a otra época, a un lugar estratégico para el mercado y las comunicaciones de la comarca.

Desde Potes parten las carreteras para los cuatro valles lebaniegos, desde aquí se toma el camino hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se guarda la reliquia del ‘Lignum Crucis’, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, que llegó a tierras lebaniegas en el siglo VIII, huyendo de la invasión musulmana.
En el Monasterio está la Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el jubileo. Se celebra Año Santo Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 23 de abril, coincide en domingo. En 1967, el papa Pablo VI amplió el período jubilar a un año entero y desde entonces la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer. Las últimas ediciones del jubileo registraron del orden del millón de peregrinos. El próximo Año Jubilar Lebaniego se celebrará en 2017.



El Monasterio de Santo Toribio de Liébana -llamado en en un principio San Martín de Turieno- está situado en las faldas del monte de La Viorna, en el centro geográfico del valle de Liébana. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto ininterrumpidamente, desde que fue fundado en el siglo VI por Toribio, el obispo de Paciencia, que llegó a Liébana con la misión de convertir su población al cristianismo. Durante siglos, Santo Toribio fue uno de los centros monacales más importantes de la región.

En la larga historia del monasterio destaca la figura del Beato de Liébana, pensador del siglo VIII que tuvo gran influencia en la Europa de Carlomagno y cuyos “Comentarios al Apocalipsis de San Juan” bellamente ilustrados fueron copiados en multitud de monasterios y son conocidos como “Beatos”.

martes, 14 de junio de 2016

Las siete Santa María de los caminos Xacobeo y Lebaniego


La advocación a Santa María está muy presente en las iglesias de Cantabria, y entre ellas destacan las cuatro grandes iglesias góticas de Castro Urdiales, Laredo, Santoña y San Vicente de la Barquera, la pequeña iglesia románica de Santa María de Bareyo y las dos iglesias lebaniegas de Lebeña y Piasca.

La Iglesia de Santa María de Castro Urdiales es el edificio religioso más típicamente gótico de Cantabria, ya que sigue al pie de la letra todas las características constructivas del gótico clásico. Se trata de un templo de grandes dimensiones, esbeltos y de un gótico muy uniforme porque se levanta íntegramente en el siglo XIII y prácticamente no tiene añadidos. En su interior se conservan magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII y una gran colección de obras de orfebrería del último gótico. Entre las pinturas que alberga destaca un cuadro de Cristo crucificado en Zurbarán.

En pleno arrabal y puebla vieja de Laredo se encuentra la magnífica iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Se trata del templo más importante de Laredo y una de las más importantes del gótico cántabro. En su interior en el ábside de la nave de Belén, la iglesia acoge un retablo cuyas imágenes constituyen una de las mejores muestras de escultura policromada gótica que se conservan en Cantabria.

La villa de Santoña surgió en torno a Santa María de Puerto, poderoso monasterio que llegó a controlar buena parte de las instituciones religiosas de la zona, del cual ha sobrevivido su hermosa iglesia, un tesoro que liga elementos románicos, tardogóticos y clasicistas. Declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. La obra principal transcurre desde el siglo IX hasta el XII. Su estilo no está muy definido, siendo lo más acertado enclavarla durante la transición del románico al gótico pues posee elementos de ambos estilos. Destaca por encima de todo la pila bautismal románica de una sola pieza, sus capiteles decorados y la puerta sur. El crucero es una de las obras más bellas del gótico en Cantabria. Así mismo, son importantes sus retablos (uno de ellos en policromía), la talla gótica de la Virgen y el órgano neumático del coro.

Santa María de Bareyo, se ubica en la localidad del mismo nombre, se trata de una joya en piedra y uno de los mejores exponentes del románico costero de Cantabria. Construida en el siglo XII, consta de una sola nave y conserva de su primitiva construcción el ábside, presbítero, crucero y la linterna. Uno de sus elementos más destacados de esta iglesia es su original pila bautismal, que está colocada sobre dos leones, y decorada con palmas y entrelazos. Su realización también data de finales del siglo XII o principios del XIII.

En San Vicente de la Barquera encontramos la iglesia de Santa María de los Ángeles que fue mandada construir por el rey Alfonso VIII, siguiendo el estilo gótico borgoñón. Las obras se prolongaron a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, y sufrió una notable ampliación a principios del XVI. En 1521 se construyó la capilla de San Antonio, propiedad de la familia Corro, en la que se hallan enterrados varios miembros de este linaje, destacando el sepulcro del Inquisidor Antonio Corro, canónigo de la catedral de Sevilla, uno de los mejores ejemplos de escultura renacentista española.
La iglesia de Santa María de Lebeña, ubicada en Liébana en la salida de la gran garganta del Deva, el Desfiladero de la Hermida, es un pequeño edificio preromáico, de estilo mozárabe. Su construcción data de principios del siglo X. Es un templo rectangular, con tres naves, algo más ancha la central. Los pilares soportan arcos de herradura de estilo mozárabe, que se apoyan sobre capiteles corintios.

En el pueblo de Piasca, en pleno valle de Liébana en el municipio de Cabezón de Liébana, se encuentra Santa María de Piasca. La actual iglesia de tres naves es lo único que queda del viejo monasterio que funcionaba a principios del siglo X, en la época de la repoblación cristiana en estas tierras. De estilo románico, destaca el arco sobre la puerta principal, donde están talladas las imágenes de San Pedro y San Pablo, ejemplos de la escultura románica montañesa.