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miércoles, 22 de junio de 2016

Burdeos, Capital de la Ilustración

Burdeos, capital de la antigua región de Aquitania, es una de las ciudades más bellas de Francia. Famosa por sus vinos, la ciudad esconde un notable patrimonio histórico y arquitectónico, con joyas como la Place de la Bourse o el Gran Teatro, entre muchas otras. Todo ello sin olvidar su bellísima fachada portuaria y la imponente catedral de San Andrés. Una ciudad que no siempre aparece en las guías de viaje y que, sin duda, merece una visita.

Visitar Burdeos y, por extensión, toda la antigua región de Aquitania (desaparecida administrativamente en 2015) es sumergirse en una atmósfera elegante y delicada, que nos transporta directamente a la época de la Ilustración. Éstas son algunas de las cosas que no podemos perdernos:

 Puerto de la Luna: la fachada portuaria de la ciudad, es uno de los paisajes más fotografiados de Francia y no es para menos, ya que se trata de un conjunto monumental impresionante. No en vano, el centro histórico de Burdeos y el Puerto de la Luna fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2007. Esta zona debe su nombre a la forma de croissant que presenta el meandro del estuario marítimo formado por el río Garona a su paso por Burdeos. Una forma de semi-circulo (o de luna) que figura también en el escudo de la ciudad. Esta zona, creada en la época de la ilustración, destaca por su gran número de edificios catalogados, sólo superada en este sentido por París, por lo que resulta imprescindible descubrirla sin prisas si visitamos Burdeos.


 Catedral de San Andrés: aunque data del siglo XI, de la construcción románica original sólo se conservan los muros interiores de la nave central. Su imagen actual (de estilo gótico) es fruto de reformas posteriores, realizadas durante los siglos XII, XIII y XVI. Es el principal edificio religioso de la ciudad y uno de sus monumentos más destacados, reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1998.


 Gran Teatro: construido entre 1773 y 1780, este teatro (para muchos considerado el más importante de toda Francia) es obra del célebre arquitecto Víctor Louis (autor también del Palais Royal), quien lo proyectó por encargo del mariscal Richelieu. De estilo neoclásico y con un patio central con más de 1.000 butacas, destaca su pórtico con 12 columnas corintias y con 12 estatuas de divinidades mitológicas. Actualmente, es la sede de la Opera Nacional de Burdeos y del Ballet Nacional de Burdeos.
 Place des Quinconces ( en español plaza de los Quincunces): esta plaza de 126.000 metros cuadrados está considerada como una de las más grandes de Europa y debe su nombre a la forma en la que se colocaron los árboles (en grupos de cinco formando la misma figura que el número cinco en un dado). Se trata de una amplia zona que alberga diferentes monumentos (el más importante de los cuales es el dedicado a los girondinos) y dos columnas de 21 metros de altura frente al río Garona. Estas columnas, erigidas en 1829, son obra de Henri-Lous Duhamel du Monceau y representan al comercio y a la navegación. Unos años más tarde se les añadió sendas esculturas, que representan a Montesquieu y a Montaigne.

 Monumento a los Girondinos: este monumento se ubica en la Explanada de los Quincones y, como su nombre indica, está dedicado a los girondinos que cayeron durante la Revolución Francesa. Está formado por un gran pedestal enmarcado entre dos cuencos, decorado con caballos y tropas de bronce, y coronado con una gran columna con una estatua en su cima que representa el espíritu de la libertad.

 La Place Royale (o Place de la Bourse): es una de las plazas más bellas y visitadas de la ciudad, además de uno de los mejores ejemplos de la arquitectura clásica francesa. Se trata de una extensión en forma de herradura situada junto a los muelles. Es obra del arquitectos Ange-Jaques Gabriel (primer arquitecto de Luis XV) y data de 1775 (aunque las obras se iniciaron en 1730). Desde 2006, la plaza es famosa también por su Espejo de Agua, considerado el más grande del mundo. Se trata de una lámina de 2 cm de agua sobre una gigantesca placa de granito que refleja los espectaculares edificios de la plaza como si de un espejo se tratara. Además, entre sus efectos, destaca también la niebla.
 Basílica de Saint-Michel: construido entre XIV y XVI, este templo, de estilo gótico flamígero, es uno de los principales lugares de culto de Burdeos. Destaca su campanario en forma de flecha de 114 metros de altura (con un carillón de 22 campanas) y su órgano del siglo XVIII. El campanario forma una estructura aparte del santuario, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 Plaza del Parlamento: esta plaza (antigua plaza del Mercado Real) merece una visita por sus animados cafés, donde tomar un aperitivo o un vino a cualquier hora del día. Destaca también su fuente renacentista de 1865.

domingo, 19 de junio de 2016

Camino de Santiago por la Costa de Galicia

Es uno de los caminos jacobeos menos conocidas es el marítimo-fluvial que parte desde las puertas o desembocadura de la ría de Arousa, y remonta parte del río Ulla hasta las inmediaciones de la localidad de Padrón.

El Camino de Santiago por la Costa de Galicia es desde hace ya unos años, recorrido por peregrinos, creyentes, o simplemente curiosos que acuden ante la llamada del Apóstol Santiago, cuyos restos descansan bajo la imponente catedral de Compostela.

La travesía inevitablemente se tiene que hacer en barco, y durante el trayecto se recrea la llegada a Galicia de los restos del apóstol por mar desde Palestina en el lejano año 44 d.C. Nos remontamos a toda una aventura que se denominó “Translatio”, realizada por una barca que transportó los santos huesos surcando todo el Mediterráneo y parte del Atlántico hasta llegar a la Ría de Arousa, puerta de entrada para llegar hasta la entonces ciudad romana de Iria Flavia (Padrón). Dicho puerto era el punto navegable más cercano a Compostela.

Consideraciones históricas aparte, y conociendo parte de este episodio para entender su significado, en este recreación podemos disfrutar de una increíble experiencia para conocer de cerca desde la borda del barco inigualables parajes marítimos y fluviales, remontando el río Ulla aproximadamente unas 13 millas, realizando en total una travesía de 45 millas.

Actualmente, muy pocos barcos emprenden esta ruta por su larga duración, pues recorrerla íntegramente supone varias horas de navegación, pues para saborearla en su totalidad el Chasula se plantea una jornada de unas seis a ocho horas. También en este largo recorrido es necesario el manejo de un patrón experimentado, pues no son pocas las zonas fluviales donde el calado es bastante escaso. Por este motivo, que las expediciones se realizan obligatoriamente en días y franjas horarias de marea alta, pues cuando el mar se vacía es prácticamente imposible el navegar entre algunas áreas fluviales. La hora de partida de la expedición también la marca la marea, pues hay que realizar la travesía aprovechando la franja más alta del nivel del mar, cuyos cambios de desnivel o bajadas del agua afectan sobre todo a la parte fluvial.

En el puerto de Cambados nos espera el barco Chasula. El recorrido sin duda se hace más agradable navegando en un auténtico antiguo pesquero de 1958 rehabilitado para usos didácticos, turísticos y también de pesca deportiva. Es todo un placer montar en esta reliquia que su patrón Isidro Mariño recuperó de un seguro desguace, y que restauró con mimo y gusto para disfrute de un paseo en una auténtica embarcación tradicional que destila madera y barniz en su borda. Una oferta única en Galicia, la de disfrutar del mar a bordo de un clásico. Además de este barco, también hay alguna empresa más que ofrece esta ruta marítimo-fluvial jacobea, pero el pasajero sufre la estrechez en lanchas o semirrígidas, mientras en el Chasula el largo viaje se realiza en un barco de 14 metros de eslora que permite moverse con comodidad, y que tiene servicios a bordo como gran camarote interior, cocina para elaborar en el momento menús, o lavabos.

Muy cerca del punto de partida ya aparecen en el paisaje las bateas o criaderos de marisco, como ostras, vieiras, volanteiras, aunque los más abundantes son de mejillones. En estas plataformas flotantes de troncos se cuelgan las cuerdas para que estos moluscos engorden bajo el agua con su inigualable sabor. Es toda una curiosidad para cualquier foráneo ver de cerca estos viveros y percibir el trajín de barcos bateeiros trabajando por estos criaderos de mejillones, mientras el timón del Chasula esquiva hábilmente esta telaraña de bateas que abarrotan esta porción de la ría de Arousa.

Tras pasar Vilagarcía llegamos a la isla desde Cortegada. Desde tierra, y con la marea más baja se podía llegar a este islote a pie desde el pueblo de Carril, muy próximo a Vilagarcía teniendo en cuenta que la subida del nivel no deje al visitante allí retenido. Su superficie es de menos de tres kilómetros cuadrados y destaca por su buena extensión de exuberante vegetación y espesa arboleda de pinos, robles y el mayor bosque de laurel de Europa. El barco desembarca a los tripulantes durante un rato para conocer este espacio singular de pura naturaleza, y los restos de lo que fue un día una aldea y hospitalillo de peregrinos.

Un tentempié a medio camino ayuda a reponer fuerzas en esta larga senda marítima que se hace corta por la variedad de paisajes y curiosidades de esta naturaleza atlántica. Isidro, el patrón del Chasula ofrece a medio camino a los pasajeros productos típicos de la ría o Galicia, según mercado y lonja.

Tras pasar la isla de Cortegada, la ría empieza a estrecharse y el agua salobre se mezcla con el caudal dulce del río Ulla. El bravo cascarón de madera se adentra ya en el río, dando la bienvenida al pasajero la visión de tres cruceiros juntos -o cruces de piedra sobre un pedestal- que indican que ya estamos en las mismas aguas bendecidas en las que llegaron los restos del predicador Santiago, y den fe del sentido religioso de esta ruta.

El paraje cambia rápidamente según se remonta el río, las aguas se calman aún más que en la tranquila ría, y las orillas modifican sus formas de roca y arenal costero por increíbles tapices de flora fluvial donde nadan otras aves acuáticas como patos, gansos, garzas… Según se va subiendo por el río, en las esquinas aparecen más cruceiros por los costados de la ribera. Mientras avanza el barco se observan en las tranquilas aguas curiosidades como astilleros a pie de orilla, campos de cultivo, jóvenes con piraguas, caballos salvajes sueltos, y manadas de patos que inician el despegue al paso del Chasula y su gran silueta de 14 metros de eslora.

Hordas vikingas en Catoira
A medio curso de la ruta del río aparece uno de los lugares más emblemáticos de este tramo del caudaloso Ulla, la ciudad de Catoira. Junto al puente que sortea el caudal se alzan aún unos restos de lo que en el siglo IX fue una fortaleza y cuyas últimas piedras que quedan en pie se conocen como Torres del Oeste. Esta construcción defensiva se levantó para dar la alarma de la furia de invasiones normandas que en tiempos llegaban en sucesivas oleadas para saquear estos parajes. Junto a las torres y el puente que sirve para cruzar los coches se pueden ver atracadas unas naves vikingas que sirven para realizar una fiesta durante el primer fin de semana de agosto.

Durante estas jornadas veraniegas los lugareños recrean con toda espontaneidad la furia con la que llegaban las hordas salvajes del norte de Europa con sus estilizadas naves. Las réplicas son fidedignas, y en verano es todo un espectáculo ver cómo los gallegos del lugar representan con pasión la misma hostilidad que sus antepasados sufrieron por sus propios enemigos de hace siglos. Nos acompaña la suerte, y en nuestro día de navegación se nos cruza la barca vikinga que es llevada por escolares que reman como los normandos. No estamos en este día de fiesta, sino que contemplamos una actividad didáctica promovida para adolescentes.

Llegada a Iria Flavia
Y tras unas millas de navegación y contemplar estos preciosos paisajes fluviales, el Chasula llega al pequeño puerto deportivo de Pontecesures, final de esta ruta. El barco no se detiene, se limita a dar giro a su popa para volver de nuevo camino hacia la ría.

En nuestro viaje realizado en marzo tuvimos la gran suerte de coincidir con pescadores de lampreas en esta villa de Pontecesures, un pez de los más primarios y menos evolucionados del mundo animal con la nada despreciable antigüedad de 500 millones de años. Este pescado con forma de serpiente es un plato típico de Galicia que pese a su aspecto desagradable es un manjar muy requerido que se cocina con su propia sangre y tiene un alto precio tanto en mercado como en restaurante.
Los pescadores, sorprendidos ante la silueta del Chasula, nos ofrecen sus presas con orgullo para que sean apuntadas por el objetivo de nuestra cámara, esta actividad pesquera de la lamprea únicamente se realiza de enero a abril.

Desde Pontecesures volvemos hasta el puerto de Cambados pasando por los mismos escenarios. El viajero vuelve a disfrutar de un recorrido de unas tres horas que dan para recapitular esta bella ruta y fijarse en más detalles que pudieron pasar por alto durante la ida. En nuestro viaje empieza ya a aparecer el atardecer por el oeste y tanto los parajes fluviales como el mar cambian de tonalidad, evocando con sus colores rojizos y azulados la Galicia mágica y misteriosa que tantas leyendas ha generado.

A bordo, mientras se disfruta de este periplo, quedan muchos sabores. Seguro que para algunos impregna de sentido religioso, en otros la contemplación de naturaleza gallega, pero sin duda para la mayoría una experiencia inolvidable en un barco antiguo de madera contemplando unos parajes de ensueño.

Contratar el barco
Debido a la larga duración de la ruta, sobre seis-siete horas, así como las aproximadamente 45 millas que se realizan desde Cambados, el Chasula zarpa en caso de contratación de grupos, hasta un máximo de 12 pasajeros. Tel.: 690843488 (Isidro Mariño)

Es factible que en determinadas fechas y convocatorias durante este año haya días en los que se pueda apuntar de manera individual, siempre que se cubra el cupo mínimo de pasajeros.

Quién quiera informarse tanto de esta ruta Xacobea, como otras opciones turísticas como la visita a islas del Parque Nacional de Illas Atlánticas y viajes a Sálvora, Cortegada, Cíes u Ons, así como paseos por la ría, el Chasula tiene su propio blog o web en la que se pueden ver fotos de salidas, y sobre todo vídeos. Se ha añadido un montaje de esta ruta grabado en marzo montado por el mismo autor de este reportaje, en el que se verá mejor el barco y los parajes por lo que discurre esta singular ruta. www.chasulapesca.blogspot.com

Vistas guiadas al Parque Nacional de las Islas Atlánticas
– Allcaravan – Especialistas en Turismo Alternativo en Parques Nacionales te ofrece una nueva manera de disfrutar una única y auténtica experiencia conociendo la naturaleza, entorno y gastronomía de estos Espacios Naturales privilegiados haciendo de ello su único objetivo. En Allcaravan tenemos el mayor Respeto por Su Tiempo Libre y nuestro concepto de Vacaciones Lentas (actividad y descanso compartidos) hacen de nuestros programas una gratificante terapia de descanso. Te ofrecemos la oportunidad de descubrir lo mejor de los Parques Nacionales españoles. Su increíble paisaje, cultura, y gastronomía unidos a gran variedad de excitantes itinerarios y actividades (senderismo, observación de fauna, snorkle, etc…) que harán que tu viaje sea una nueva forma memorable de hacer turismo. Tel.: (+34) 918 693 007

Comer y Dormir
Por todo el litoral pontevedrés es posible encontrar un alojamiento que se adapte a nuestros gustos. Desde hoteles y hostales de todas la categorías en la principales localidades, campings o alojamientos rurales. Entre otras, Villagarcía de Arosa, Marín, O Grove, en la misma ciudad de Vigo, en Portonovo, Carril y en localidades de interior disponen de una completa oferta hotelera, en la que poder elegir para realizar las excursiones propuestas al Parque Nacional.

Asimismo, la oferta gastronómica es bien extensa, se encuentran establecimientos de excelente relación calidad-precio en los que poder degustar los preparados más solicitados en las mesas y en los fogones. No faltan en estas propuestas culinarias los pescados y mariscos que han dado fama a la cocina gallega del litoral: mejillones, ostras, percebes, bogavantes, centollas, almejas, berberechos y el mismo pulpo a feira o en guiso.

Como acompañamiento, un caldo propio de la tierra: el Albariño. Rias Bajas es, además de una zona geográfica, el nombre de la denominación de origen que engloba los vinos de calidad que se producen en la provincia de Pontevedra con base en la excelente uva Albariña, inmejorable para las propuestas gastronómicas de los productos del mar.

Camino Lebaniego, Patrimonio de la Humanidad


La UNESCO ha declarado los Caminos de Santiago del Norte, también llamados de la Costa, Patrimonio de la Humanidad. En esta declaración está incluido el ramal del Camino Lebaniego, uno de los itinerarios de peregrinación más antiguos del mundo, ya que se recorre desde el siglo XVI, cuando el Papa Julio II concedió la bula al monasterio de Santo Toribio de Líebana, donde se guarda la reliquia del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo.

Esta ruta enlaza con el Camino del Norte, utilizado por los peregrinos que iban Santiago de Compostela en sus primeros años. Existían cuatro itinerarios, pero el más utilizado era el que partía de San Vicente de la Barquera, localidad ubicada en la costa occidental de Cantabria, y atravesaba los municipios de Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillorigo de Liébana y, finalmente, el de Camaleño, donde se ubica el monasterio de Santo Toribio, antiguamente de San Martín de Tours.

La ruta lebaniega parte de San Vicente de la Barquera, para llegar a la localidad de Serdio, en el municipio de Val de San Vicente. Esta primera parada nos lleva hasta este pequeño pueblo de poco más de 150 habitantes donde se ubica un albergue de peregrinos.


La siguiente parada del camino es Cades, en el municipio de Herrerías. En esta localidad se conserva una antigua Ferrería que data del siglo XVIII, y que fue rehabilitada hace algunos años para mostrar cómo eran estas primitivas fábricas de hierro. Cades está en la vega del curso medio del Nansa, muy cerca de la Cueva de El Soplao, uno de los grandes referentes turísticos de Cantabria.

Lafuente es otro de los hitos del camino, en el municipio de Lamasón, en este pequeña localidad de menos de 50 habitantes hay que visitar su iglesia de Santa Juliana, templo románico declarado Bien de Interés Cultural; así como sus casas tradicionales con solana.

Cicera es otra parada del camino, a 500 metros de altitud y en el municipio de Peñarrubia. En este punto ya estamos en la frontera con la comarca de Liébana. Hay que ver su iglesia parroquial del siglo XVII y sus casonas de piedra.

Dejamos atrás los municipios de Lamasón y Peñarrubia, mientras transitamos por los últimos kilómetros del espectacular Desfiladero de La Hermida, ya en Liébana en el municipio de Castro Cillorigo, camino hacia el siguiente hito: Potes. Capital administrativa de la comarca de Liébana, acoge entre sus calles algunas de las construcciones y edificios más singulares de Cantabria como su Torre del Infantado, o las iglesias de San Vicente o el antiguo convento de San Raimundo. Un paseo por Potes es trasladarse a otra época, a un lugar estratégico para el mercado y las comunicaciones de la comarca.

Desde Potes parten las carreteras para los cuatro valles lebaniegos, desde aquí se toma el camino hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se guarda la reliquia del ‘Lignum Crucis’, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, que llegó a tierras lebaniegas en el siglo VIII, huyendo de la invasión musulmana.
En el Monasterio está la Puerta del Perdón, que da acceso a la iglesia del monasterio, solamente se abre en el Año Santo y es por la que entran los peregrinos que ganan el jubileo. Se celebra Año Santo Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 23 de abril, coincide en domingo. En 1967, el papa Pablo VI amplió el período jubilar a un año entero y desde entonces la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer. Las últimas ediciones del jubileo registraron del orden del millón de peregrinos. El próximo Año Jubilar Lebaniego se celebrará en 2017.



El Monasterio de Santo Toribio de Liébana -llamado en en un principio San Martín de Turieno- está situado en las faldas del monte de La Viorna, en el centro geográfico del valle de Liébana. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto ininterrumpidamente, desde que fue fundado en el siglo VI por Toribio, el obispo de Paciencia, que llegó a Liébana con la misión de convertir su población al cristianismo. Durante siglos, Santo Toribio fue uno de los centros monacales más importantes de la región.

En la larga historia del monasterio destaca la figura del Beato de Liébana, pensador del siglo VIII que tuvo gran influencia en la Europa de Carlomagno y cuyos “Comentarios al Apocalipsis de San Juan” bellamente ilustrados fueron copiados en multitud de monasterios y son conocidos como “Beatos”.

jueves, 16 de junio de 2016

Jardines del Vaticano

Un patrimonio de belleza incalculable con mucha historia

Conoce los rincones más bellos


Los Jardines Vaticanos en la actualidad están dispersos a lo largo de casi 23 hectáreas, y contienen varias fortificaciones medievales, edificios y monumentos del Renacimiento y Barroco, con jardines, parques, huerto y hasta un área boscosa de 3 hectáreas.

Existen numerosas fuentes, esculturas y grutas artificiales, generalmente dedicados a la Virgen María u otros santos, y un olivo donado por el gobierno de Israel.




Su historia se remonta a los tiempos de Agripina, que hizo construir una villa en la zona y su hijo Calígula añade un circo, ampliado y enriquecido por Nerón, que viene usado del 64 al 67 d.C. como lugar de martirio de numerosos cristianos entre los cuales el apóstol san Pedro.
La tradición dice que en el sitio fue esparcida tierra procedente del Golgota por santa Helena para simbólicamente unir la sangre de Cristo con la vertida por miles de los primeros cristianos, que murieron en las persecuciones de Nerón.
La zona cambió decididamente de aspecto con el emperador Constantino, quien después de haber concedido a los cristianos la libertad de culto ordena construir la Basílica San Pedro.
En el 894 hizo construir una gran muralla alrededor para defensa contra saqueos de los sarracenos, llamada hasta ahora mure leonine.



El papa Nicolás III (1277-1280) trasladó la residencia papal del Laterano al Vaticano. En el interior de las murallas que mandó levantar para defender su residencia, el Papa mandó plantar árboles frutales (pomerium), un prado (pratellum) y un verdadero jardín (viridarium).
Este primer núcleo surgió cerca de la colina de San Egidio, donde actualmente se encuentra el Palacete del Belvedere y el Patio de los Museos Vaticanos.
El sitio sufrió un gran remodelado del paisaje en los comienzos del siglo XVI, durante el papado del papa Julio II.
El diseño original del Bramante fue entonces dividido en tres nuevos patios, el Cortil del Belvedere, la Biblioteca y de la Piña en el estilo del diseño del paisaje del Renacimiento.



Son innumerables las especies de flora que constituyen este oasis de paz y serenidad. Entre aquella típicamente mediterránea conviven otras provenientes de todo el mundo perfectamente ambientadas, incluso auténticas rarezas botánicas donadas a los papas durante siglos.

También es habitada por una rica fauna, diferentes aves, como la ruidosa comunidad de loritos monjes, ranas, sapos, serpientes, y en la zona boscosa hasta se pueden encontrar erizos, ardillas y zorros. En un tiempo hasta se podían ver gacelas y ciervos.



Jardines y monumentos

Paseando por los diferentes tranquilos senderos, podemos constatar los diferentes jardines al estilo italiano, inglés y francés, con sus respectivas características.

El jardín a la italiana tiene una característica muy formal y geométrica, y con particularidades muy propias del renacimiento.



El francés lo distingue su gran expresión en el arte clásico barroco, enriquecida con estatuas y juegos de agua.



El jardín inglés al contrario de los otros dos, que tienen grandes características geométricas, tiene más elementos naturales y artificiales, incluyendo, cuevas, arroyos, árboles, arbustos, pagodas, pérgolas, templos y ruinas.



Las fuentes dan una belleza inusitada a todo este maravilloso complejo de naturaleza, como la del Laghetto, de la Vela, de la Cruz griega, del Candelabro, de la Cabaña China, de las Ranas, de los Cinco caños y muchas otras (97 en todo el Vaticano) hasta llegar a la gran fuente del Aquilone (Águila) querida por el papa Pablo V (la caída de gran cantidad de agua en cascada proviene del Lago de Bracciano que se encuentra a 39 km de la zona.




La fuente de la Galera construida en el 1620 por Vasanzio, donde en el espejo de agua aparece como una espléndida Galera de plomo con cañones que disparan agua.
El papa Urbano VIII la celebró con un distico latino: Bellica Pontificem non fundit machina flammas / Sed dulcem belli qua perit ignis aquam (la máquina de guerra de los papas no dispara llamas, más bien agua dulce que apaga el fuego de la guerra).



Entre los monumentos importantes podemos encontrar:

El monumento a San Pedro, destinado en un principio a conmemorar el Concilio Vaticano I sobre la colina del Gianicolo y después colocado en el Vaticano, primero en el patio de los Museos, actualmente detrás de la Basílica Vaticana.


La Gruta de Lourdes, corazón espiritual del parque, copia fiel de la de Massabielle, donada por los franceses al Papa León XIII en 1902.

En ella sobre el altar original de Lourdes, donación al pontífice Juan XXIII, se ve la estatua de la Virgen, ante la cual, el Papa suele bendecir a los fieles tras una sugestiva procesión de antorchas por los Jardines Vaticanos al concluirse el mes de mayo.



La campana-recuerdo del Gran Jubileo del dos mil, colocada aquí después del Año Santo.



El templete de la Señora de la Guardia, regalada por los genoveses a su conciudadano, el papa Benedicto XV .



La Casina de Pío IV, un palacete mandado construir por el Papa Pablo IV y terminado por Pío IV en 1558, debía servir para el descanso estival del Pontífice además de albergue de caza en medio de una naturaleza, en aquel tiempo, rica de animales.

En el lejano 1288, los jardines de la Casina de Pío IV dieron lugar en Italia a las primeras reflexiones sobre botánica sistemática, cuando el médico del papa Nicolás IV Simón de Génova plantó un huerto de hierbas para las curas del Pontífice y comenzó a clasificar de modo más sintético y sistemático los nombres de las diversas esencias medicinales que cultivaba.



La Academia Pontificia de las Ciencias: hoy en lugar de este jardín crecen cedros seculares y grandes secuoyas americanas que se desarrollan rápidamente gracias a la buena adaptación y a la protección del lugar, y en lugar de la caza, en la Casina de Pio IV, se celebran las reuniones de las Academias Pontificias de Ciencias y de Ciencias Sociales.
Junto al Jardín Italiano, se encuentra el centro de transmisiones “Marconi”(Radio Vaticano), desde donde el célebre científico transmitió por primera vez un mensaje de radio en presencia del papa Pío XI, el primero que creyó en el valor del revolucionario descubrimiento.
El Helipuerto mandado realizar por el papa Pablo VI. Desde aquí los Papas dejan habitualmente el Vaticano para asistir a las numerosas visitas pastorales, protegidos por la imagen en bronce de la Virgen Negra de Czestochowa.

Los papas en el jardín

Los papas de nuestro tiempo han demostrado siempre una especial atención a los jardines del Vaticano y eran muchos los que asistieron a ellas por sus paseos diarios buscando soledad y meditación.
León XIII había llenado de animales los huertos del Vaticano. Un día paseando por el huerto casi es atropellado por una gacela provocando el terror de los presentes. El papa para tranquilizar a todos, expresó: “Jamás se vio que un León tenga miedo de una gacela”.
Pío XII tenía una relación especial con las aves, que revoloteaban a su alrededor y hasta a veces las tórtolas se le posaban en su hombro acompañándolo a lo largo de los senderos del parque.
Juan XXIII por lo general, daba largos paseos, solo o en alguna empresa como obispo, y se convirtió en una experiencia memorable el viaje que hizo el tren partiendo desde los jardines del Vaticano hasta Loreto con ocasión de la celebración del Santuario de la Virgen.

Pablo VI quiso recrear la atmósfera de los jardines también en las terrazas de los palacios apostólicos haciendo colocar jardines colgantes para refugiarse durante las pausas de sus muchos compromisos pastorales.
Juan Pablo II amó mucho los jardines aunque no los frecuentó asiduamente a causa de los múltiples desplazamientos tanto en Italia como al exterior y dio instrucciones para que ellos se mantuvieran con extremo cuidado a fin de mantener alrededor de la Basílica de San Pedro un oasis de paz y serenidad.

Benedicto XVI es habitual que rece el rosario por los senderos del jardín, generalmente lo hace acompañado por su secretario a las 17.00 horas.
Papa Francisco debido a su agenda diaria tan apretada no es asiduo a los paseos en los jardines, pero al poco tiempo de su ingreso al pontificado hizo inaugurar un monumento a san Miguel arcángel, designándolo junto a Benedicto XVI patrono del Estado de la Ciudad del Vaticano.

martes, 14 de junio de 2016

El Camino de Santiago recibe cada vez más visitantes

El recorrido que conduce a la tumba del apóstol continúa batiendo récords de afluencia de peregrinos


El camino que, según la tradición, recorrió el apóstol Santiago a través de la Península Ibérica no pasa de moda. Por el contrario, es cada vez más popular. Los números lo confirman: a excepción del año jubilar Xacobeo 2010, el año 2015 ha sido el año en el que la Oficina del Peregrino de la Arquidiócesis de Compostela selló más credenciales: 262.379 en total, registrando un aumento de más de 10% con respecto a 2014.

De estos visitantes, la mayoría decidió visitar el Camino en los meses del verano, haciendo de la Ruta Jacobea un destino vacacional excepcionalmente popular en agosto (55.000 visitantes), en comparación con los meses de julio (45.000) y septiembre (38.000).

La temporada baja, además, comienza a mostrar números significativos de peregrinos en comparación con años anteriores, en los que su presencia era apenas simbólica, aunque estos meses continúan siendo especialmente atractivos para peregrinos que quieren emprender la ruta con algo más de soledad. La pregunta obligada es, sin embargo, la misma de siempre: ¿qué hace del Camino de Santiago un destino tan popular, incluso más allá de las fronteras del denominado turismo religioso?

Varias leyendas, una sola tradición


Los orígenes de la veneración de Santiago (una contracción de “Sanctus Iacobus”, en el latín original) en el norte de la Península Ibérica se hunden en el temprano siglo IX. En el año 813 comienza a correr en Galizia la leyenda de que el apóstol, habiendo evangelizado España, había sido enterrado en esas mismas tierras, después de haber sido condenado a muerte y decapitado en Jerusalén durante el reinado de Herodes Agripa I, cerca del año 44, de acuerdo al libro de los Hechos de los Apóstoles.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas –o unos resplandores en el cielo, o a ras de tierra, según otras versiones- sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”. Algunas otras tradiciones, un tanto más escépticas, señalan que el nombre de Compostela procede más bien del latín “compositum”, cementerio, debido a que el lugar era ya un antiguo cementerio romano.

Un ermitaño –de nombre Pelayo- dijo haber visto una lluvia de estrellas  sobre el bosque de Libredón, dando a Compostela su nombre: “campus stellae”, “el campo de las estrellas”.

En este bosque, continúa la leyenda, se hallaron tres sepulcros de piedra, correspondientes a los de Santiago (que contenía un cadáver con la cabeza bajo el brazo, en consonancia con lo narrado en el libro de los Hechos) y a sus dos discípulos más cercanos. Tras reconocer el hecho como milagroso, el obispo Teodomiro envió una comunicación al rey Alfonso II de Asturias y Galizia, quien mandó edificar una capilla en el lugar que inmediatamente se convertiría en un importante centro de peregrinaje.

Durante el reinado de Alfonso III, en 899, esta capilla fue convertida en un templo románico, pero no sería sino hasta 1075, durante el reinado de Alfonso VI, cuando la catedral de Santiago de Compostela  que conocemos hoy comenzaría definitivamente a edificarse. Pero si Santiago murió decapitado en Jerusalén ¿cómo llegó su cadáver de vuelta a Galizia? La leyenda  señala que sus discípulos le llevaron de vuelta cruzando el Mediterráneo y bordeando el Atlántico en una barca de piedra.

Tres parroquias de Andorra con encanto

Los parajes más tranquilos y preservados de Andorra se esconden en los diferentes valles que forman el norte del país, lejos del centro urbano.


En este conjunto de pueblos y paisajes es donde se encuentra gran parte de la riqueza histórica y natural de Andorra. Las parroquias de Canillo, Ordino y la Massana ofrecen infinitas actividades al aire libre para disfrutar de la belleza del entorno. Al mismo tiempo, es una buena oportunidad para descubrir los atractivos culturales del País de los Pirineos.


De ruta por Canilla
Es la parroquia más extensa de Andorra, situada al noreste del país. Es un lugar perfecto para esquiar en invierno, relajarse o conocer la Andorra más virgen y natural.

Las excursiones con raquetas son muy recomendables para descubrir sus bosques y deleitarse con su silencio. Se pueden hacer rutas en el sector de Canillo en la estación de Grandvalira, o bien por los senderos de fácil acceso como el de Bordes de Envalira, en Soldeu. Otra manera de conocer el paisaje y disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes es recorrer en coche la carretera de El Forn, que va desde Canillo a Prats y sigue hasta los 1.965 metros. La ruta, de unos 4,5 km, permite contemplar el Pico del Casamanya o el Roc del Quer.

El pueblo de Canillo tiene emplazamientos únicos como El Palau de Gel, con una pista olímpica para que patine toda la familia. En el ámbito cultural, destaca el gran valor patrimonial, artístico y arquitectónico de la parroquia, gracias al Museo Itinerante de Canillo. Se trata de un recorrido por 12 monumentos que empieza por la iglesia románica de Sant Joan de Caselles y acaba en el Santuario de Meritxell, pasando por monumentos como la Creu dels Set Braços, de estilo gótico. El itinerario dura unas tres horas a pie, partiendo de Canillo y recorriendo pequeños pueblos como Prats, Meritxell o Molleres.

Donde alojarse: Sport Hotel Hermitage &Spa
Donde comer: Origen. En invierno con el chef Nandu Jubany y en verano con el chef Carles Gaig
Donde esquiar: Grandvalira, sector Soldeu, El Tarter y Canillo

Escapada a Ordino

En la parroquia de Ordino, situada al noroeste del Principado, las tradiciones y la vida rural conviven con una oferta turística de calidad. Gracias a su proximidad con el sector de Ordino- Arcalís, la estación de Vallnord, propone diferentes rutes de esquí de montaña que atraviesan estanques y circos de origen glacial.

Para descubrir el paisaje de una manera muy original hay las excursiones nocturnas con Gicafer. El Gicafer es un vehículo oruga con capacidad para unas 15 personas. Se adentra por los rincones más inaccesibles de la montaña, por ejemplo, el Puerto del Rat, donde quedan los restos de un proyecto de túnel inacabado que pretendía conectar Andorra con Francia.

Más allá de la nieve, Ordino posee museos tan genuinos como el de la Miniatura, gracias a la colección del mejor micro-miniaturista del mundo, Nicolai Siadristy. Por otro lado, en el pueblo de La Cortinada, se puede visitar el obrador de la primera cerveza artesanal propia de Andorra, la cerveza Alpha, degustando sus diferentes variedades con las amables explicaciones de su responsable, Toni Medina. El pueblo de Ordino, mantiene el encanto de los pueblos típicos de montaña, lleno de casas con tejados de pizarra y ventanas de madera. Se puede visitar la Casa-Museo de Areny-Plandolit, el único ejemplo de casa señorial que se mantiene intacto y nos devuelve al siglo XIX. La parroquia también tiene un peso importante en la ruta del románico de Andorra, con emblemas como la iglesia de Sant Serni de Llorts o el Puente de Ordino.
Donde alojarse: Hotel Mu
Donde comer: L’Era d’en Jaume. Chef: Pep Ramos (Llorts)
Donde esquiar: Vallnord, sector Ordino-Arcalís


Conocer la Massana
La Massana es la parroquia con las cimas más altas del país y, por tanto, una buena idea es contemplarla desde algún mirador, como la Roca de la Sabina, en la carretera CS- 520 de Arinsal. Desde este punto, se puede apreciar el pico más alto de Andorra, el Comapedrosa, con 2.942 m.

La Massana está situada en el noroeste, justo debajo de Ordino y próxima a Andorra la Vella. El espectacular teleférico rojo que vincula la Massana con las pistas de Pal ofrece una perspectiva impresionante del paisaje, así como el pueblo de Sispony que tiene como telón de fondo una gran extensión del valle. Para disfrutar de la nieve, el sector Pal-Arinsal de Vallnord ofrece actividades destacadas para realizar en familia como la excursión con mushing, o bien de tipo más motorizado, como los buggies o las motos de nieve.

Respecto a la cultura y la historia, la Massana es el lugar idóneo, junto con Ordino, para descubrir cómo vivió Andorra la industria del hierro gracias a la Farga Rossell, construida en 1842 y que ahora muestra todo el proceso de fabricación en su museo. La visita se puede completar con la Ruta del Hierro en Ordino e iniciar la excursión a la mina de Llorts, de donde se extraían la materia prima.

La Massana también es testimonio del románico, con iglesias situadas en el medio de la naturaleza, por ejemplo, la de San Cristòfol d’ Anyós, del siglo XII, perfecto para dar un paseo por sus alrededores. Para comprender didácticamente la huella románica de Andorra es imprescindible visitar el Centro de Interpretación del Románico situado en Pal.

Donde alojarse: Hotel Palomé (Arinsal)
Donde Comer: Borda Raubert Chef : Josep Maria Troguet (La Massana)
Donde esquiar: Vallnord, sector Pal-Arinsal

Liubliana capital de Eslovenia, sorpresas y secretos

“Una ciudad a escala humana” así queda bien definida Liubliana. 

Disfruta de los mejores atributos como con gran capital de Eslovenia a la vez que conserva con mimo su apariencia, amabilidad y el ambiente más propio de pequeño pueblo.

Liubliana capital de Eslovenia, una ciudad dinámica, lugar de inesperados encuentros, admirable y sorprendente. Punto de partida y lugar de encuentro habitual es la Plaza de France Preseren, donde se construyeron los famosos Tres Puentes, una de señas de identidad de la ciudad. Las márgenes del río Liublianica, en este tramo canalizado, invitan al paseo, es inevitable. En su recorrido se distribuyen amenas terrazas y restaurantes, es también el itinerario más concurrido de la ciudad. Un descanso en alguno de estos cafés permite disfrutar de las sensaciones que se desprenden del trajín medianamente ordenado de la ciudad.

Desde primera hora de la mañana, ambos lados del canal van siendo invadidos por bicicletas, patinadores, y anónimos paseantes deambulando ordenadamente en una u otra dirección. Empieza a desperezarse una ciudad moderna, inquieta, una joven capital repleta de sorpresas. Entre uno de tantos inesperados encuentros: los tradicionales mercados al aire libre, una imagen muy pintoresca donde se ofrecen al público los ingredientes que se utilizan para los exquisitos preparados que se presentan en las tabernas y restaurantes de la ciudad. Pero también, otros días de la semana se instalan puestos de antigüedades, artesanía, arte y otras curiosidades.

En busca de otros rincones, por calles y avenidas de menor transito, Liublianica nos deslumbra con su otra versión, la que aún conserva el carácter amable de los pequeños pueblos y la que nos contagia con su serenidad. Esta afabilidad se manifiesta también en el monumento a Napoleón, el único dedicado al emperador que se encuentra fuera de Francia. En las inmediaciones de la Plaza de la Revolución Francesa se encuentran la Biblioteca Nacional y Universitaria, la Universidad, la Academia Eslovena de Arte y Ciencias, el Museo de la Ciudad o el Teatro Nacional; centros en los que se guarda parte de su historia, y fiel reflejo de la rica vida cultural de Liubliana.

En la margen contraria del Liublianica, la parte más antigua de la ciudad, con el Ayuntamiento, la Plaza de la Ciudad, la Plaza Antigua y la Plaza Superior. En definitiva una sorprendente exposición de edificios, mezcla de arte barroco, art noveau y nuevos estilos arquitectónicos. Alternándose con edificaciones más contemporáneas nos encontramos también con la iglesia de Santiago, el mercado y la Catedral, antes de llegar al puente de los Dragones, uno de los monumentos más característicos de la ciudad.
 "Para poder contemplar una buena panorámica de este maravilloso entramado, nada mejor que ascender a lo alto de la Torre del Castillo, una de las visitas obligadas de Liubliana. Un funicular panorámico conecta el casco antiguo de la ciudad con la colina del Castillo. La estación de salida se encuentra en la plaza Krekov".

Mas, también por sorprendente, cuando a altas horas y hasta bien avanzada la madrugada la ciudad cambia de ritmo para satisfacer a quienes salen al encuentro de la diversión nocturna. La escena alternativa que presenta el recinto de Metelkova no deja a nadie indiferente. Este singular espacio, que se ha venido a denominar como Zona Autónoma de la Cultura, ocupa el antiguo cuartel militar del “Cuatro de Julio”. Es otra ciudad en la misma ciudad, que comprende una antigua prisión, ahora Celica Hostel, clubes, salas de música en vivo, galerías de arte y estudios de artistas. Se organizan todo tipo de actividades culturales de vanguardia. Metelkova tiene un calendario repleto de convocatorias y es posiblemente el mejor punto de encuentro en las noches de Liubliana, en definitiva: una experiencia única e impredecible. Ultima o primera gran sorpresa de la ciudad, según se mire.

Las siete Santa María de los caminos Xacobeo y Lebaniego


La advocación a Santa María está muy presente en las iglesias de Cantabria, y entre ellas destacan las cuatro grandes iglesias góticas de Castro Urdiales, Laredo, Santoña y San Vicente de la Barquera, la pequeña iglesia románica de Santa María de Bareyo y las dos iglesias lebaniegas de Lebeña y Piasca.

La Iglesia de Santa María de Castro Urdiales es el edificio religioso más típicamente gótico de Cantabria, ya que sigue al pie de la letra todas las características constructivas del gótico clásico. Se trata de un templo de grandes dimensiones, esbeltos y de un gótico muy uniforme porque se levanta íntegramente en el siglo XIII y prácticamente no tiene añadidos. En su interior se conservan magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII y una gran colección de obras de orfebrería del último gótico. Entre las pinturas que alberga destaca un cuadro de Cristo crucificado en Zurbarán.

En pleno arrabal y puebla vieja de Laredo se encuentra la magnífica iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Se trata del templo más importante de Laredo y una de las más importantes del gótico cántabro. En su interior en el ábside de la nave de Belén, la iglesia acoge un retablo cuyas imágenes constituyen una de las mejores muestras de escultura policromada gótica que se conservan en Cantabria.

La villa de Santoña surgió en torno a Santa María de Puerto, poderoso monasterio que llegó a controlar buena parte de las instituciones religiosas de la zona, del cual ha sobrevivido su hermosa iglesia, un tesoro que liga elementos románicos, tardogóticos y clasicistas. Declarado Monumento Nacional de Interés Histórico-Artístico. La obra principal transcurre desde el siglo IX hasta el XII. Su estilo no está muy definido, siendo lo más acertado enclavarla durante la transición del románico al gótico pues posee elementos de ambos estilos. Destaca por encima de todo la pila bautismal románica de una sola pieza, sus capiteles decorados y la puerta sur. El crucero es una de las obras más bellas del gótico en Cantabria. Así mismo, son importantes sus retablos (uno de ellos en policromía), la talla gótica de la Virgen y el órgano neumático del coro.

Santa María de Bareyo, se ubica en la localidad del mismo nombre, se trata de una joya en piedra y uno de los mejores exponentes del románico costero de Cantabria. Construida en el siglo XII, consta de una sola nave y conserva de su primitiva construcción el ábside, presbítero, crucero y la linterna. Uno de sus elementos más destacados de esta iglesia es su original pila bautismal, que está colocada sobre dos leones, y decorada con palmas y entrelazos. Su realización también data de finales del siglo XII o principios del XIII.

En San Vicente de la Barquera encontramos la iglesia de Santa María de los Ángeles que fue mandada construir por el rey Alfonso VIII, siguiendo el estilo gótico borgoñón. Las obras se prolongaron a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, y sufrió una notable ampliación a principios del XVI. En 1521 se construyó la capilla de San Antonio, propiedad de la familia Corro, en la que se hallan enterrados varios miembros de este linaje, destacando el sepulcro del Inquisidor Antonio Corro, canónigo de la catedral de Sevilla, uno de los mejores ejemplos de escultura renacentista española.
La iglesia de Santa María de Lebeña, ubicada en Liébana en la salida de la gran garganta del Deva, el Desfiladero de la Hermida, es un pequeño edificio preromáico, de estilo mozárabe. Su construcción data de principios del siglo X. Es un templo rectangular, con tres naves, algo más ancha la central. Los pilares soportan arcos de herradura de estilo mozárabe, que se apoyan sobre capiteles corintios.

En el pueblo de Piasca, en pleno valle de Liébana en el municipio de Cabezón de Liébana, se encuentra Santa María de Piasca. La actual iglesia de tres naves es lo único que queda del viejo monasterio que funcionaba a principios del siglo X, en la época de la repoblación cristiana en estas tierras. De estilo románico, destaca el arco sobre la puerta principal, donde están talladas las imágenes de San Pedro y San Pablo, ejemplos de la escultura románica montañesa.

domingo, 12 de junio de 2016

Los Dolomitas, la corona de los Alpes

Los valles y prados de la región atraen a esquiadores y amantes de la naturaleza por igual


Los pueblos italianos de Canazei, Cadore y Cortina D’Ampezzo comparten no sólo la lengua ladina sino, además, su ubicación privilegiada en los valles que se extienden al pie de una cadena montañosa única en el mundo: las Dolomitas, en los Alpes Orientales.

Desde el Val Sulgana al Val Pusteria, y del Valle del Adige al Valle del Piave, se pueden apreciar imponentes macizos rocosos de piedra caliza, casi verticales, que se alzan desde los prados y bosques de la región. Son los inconfundibles ghiaioni, una formación geológica única en el mundo, y que distingue a las Dolomitas del resto de los Alpes.


En el área hay cerca de 1200 kilómetros de pistas de esquí sobre nieve que atraen a miles de fanáticos de los deportes de invierno cada año.

La mayoría de los pueblos de la región viven, principalmente, del turismo, la mayoría de ellos escaladores y alpinistas que buscan coronar la montaña Marmolada, que se eleva a 3.342 metros de altura, o hikers que recorren los bosques para llegar a los lagos cercanos. Pero, además, en el área hay cerca de 1200 kilómetros de pistas de esquí sobre nieve que atraen a miles de fanáticos de los deportes de invierno cada año, por lo que es recomendable hacer planes con tiempo.

Cinco maravillas naturales que debes conocer en Estados Unidos

Porque no todo es Times Square o Miami Beach

Gran Cañon

El Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos (NPS, por sus siglas en inglés) ha publicado una guía completa online para turistas que tengan intenciones de conocer las bellezas naturales del país. Aquí, les ofrecemos cinco de estos lugares, desde los más secos y desérticos a los más ricos en biodiversidad y verdor.
El Valle de la Muerte, entre California y Nevada
El Valle de la Muerte, entre California y Nevada
Valle de la Muerte, California-Nevada – Situado por debajo del nivel del mar, es el lugar más seco y caliente de toda América del Norte. Una constante sequía y los récords de calor durante el verano hacen del Valle de la Muerte una tierra de extremos, pero lo realmente interesante de este sitio está en sus increíbles contrastes: los picos de las montañas que rodean al valle tienen nieves perpetuas, y las tormentas ocasionales hacen florecer el valle cubriéndolo de una alfombra prácticamente infinita de flores.
A pesar de su nombre, el Valle de la Muerte es, sin embargo, una reserva de biodiversidad insospechada: en sus numerosos oasis, por ejemplo, se puede pescar.
La costa Atlántica de Maine
La costa Atlántica de Maine
Acadia, Maine – Muy poco ha cambiado el paisaje de la costa de Maine desde que el explorador francés Samuel De Champlain la recorrió en 1604. Quienes la visitan, lo hacen atraídos por la belleza de sus bosques, ríos y costas, para caminar por sus montañas de granito, o para cubrir en bicicleta las rutas históricas que anteriormente se recorrían en carretas. Las islas de la costa de Maine, además, fueron el primer parque nacional declarado en el siglo XX al este del río Mississippi.

Del centro de Kentucky al centro de la tierra
Las Cuevas del Mamut, Kentucky 
Declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1981, este parque nacional subterráneo es un conjunto de más de 600 kilómetros de cavernas, túneles y galerías que han sido visitadas por seres humanos desde hace al menos seis mil años. Es, con  mucho, el sistema de cuevas más grande del mundo.

Algunos árboles del Redwood forest tienen más de 500 años
Bosque Redwood, California 
 Muchos conocen el bosque de Redwood de California por ser el hogar de los árboles más altos del planeta. Y es cierto. Pero, además, el parque también alberga vastas praderas, bosques de robles, ríos y riachuelos naturales, no embaulados y más de cuarenta millas de costa Pacífica. Es, queda sobreentendido, un mosaico de vida natural en el que las estrellas son, desde luego, los árboles de más de 100 metros de alto y casi 600 años de edad.

No todo es nieve y hielo en Alaska
Denali, Alaska 
En una frase, Denali es una extensión de seis millones de acres de tierra salvaje, virgen, en el corazón de Alaska central, cruzados de largo a largo por un camino que lleva a los visitantes al parque nacional. En las laderas del camino, los visitantes pueden ver cómo el bosque de taiga se convierte paulatinamente en tundra hasta llegar al pico más alto de toda América del Norte: el monte McKinley, de más de seis mil metros de altura.