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domingo, 12 de junio de 2016

Cinco maravillas naturales que debes conocer en Estados Unidos

Porque no todo es Times Square o Miami Beach

Gran Cañon

El Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos (NPS, por sus siglas en inglés) ha publicado una guía completa online para turistas que tengan intenciones de conocer las bellezas naturales del país. Aquí, les ofrecemos cinco de estos lugares, desde los más secos y desérticos a los más ricos en biodiversidad y verdor.
El Valle de la Muerte, entre California y Nevada
El Valle de la Muerte, entre California y Nevada
Valle de la Muerte, California-Nevada – Situado por debajo del nivel del mar, es el lugar más seco y caliente de toda América del Norte. Una constante sequía y los récords de calor durante el verano hacen del Valle de la Muerte una tierra de extremos, pero lo realmente interesante de este sitio está en sus increíbles contrastes: los picos de las montañas que rodean al valle tienen nieves perpetuas, y las tormentas ocasionales hacen florecer el valle cubriéndolo de una alfombra prácticamente infinita de flores.
A pesar de su nombre, el Valle de la Muerte es, sin embargo, una reserva de biodiversidad insospechada: en sus numerosos oasis, por ejemplo, se puede pescar.
La costa Atlántica de Maine
La costa Atlántica de Maine
Acadia, Maine – Muy poco ha cambiado el paisaje de la costa de Maine desde que el explorador francés Samuel De Champlain la recorrió en 1604. Quienes la visitan, lo hacen atraídos por la belleza de sus bosques, ríos y costas, para caminar por sus montañas de granito, o para cubrir en bicicleta las rutas históricas que anteriormente se recorrían en carretas. Las islas de la costa de Maine, además, fueron el primer parque nacional declarado en el siglo XX al este del río Mississippi.

Del centro de Kentucky al centro de la tierra
Las Cuevas del Mamut, Kentucky 
Declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1981, este parque nacional subterráneo es un conjunto de más de 600 kilómetros de cavernas, túneles y galerías que han sido visitadas por seres humanos desde hace al menos seis mil años. Es, con  mucho, el sistema de cuevas más grande del mundo.

Algunos árboles del Redwood forest tienen más de 500 años
Bosque Redwood, California 
 Muchos conocen el bosque de Redwood de California por ser el hogar de los árboles más altos del planeta. Y es cierto. Pero, además, el parque también alberga vastas praderas, bosques de robles, ríos y riachuelos naturales, no embaulados y más de cuarenta millas de costa Pacífica. Es, queda sobreentendido, un mosaico de vida natural en el que las estrellas son, desde luego, los árboles de más de 100 metros de alto y casi 600 años de edad.

No todo es nieve y hielo en Alaska
Denali, Alaska 
En una frase, Denali es una extensión de seis millones de acres de tierra salvaje, virgen, en el corazón de Alaska central, cruzados de largo a largo por un camino que lleva a los visitantes al parque nacional. En las laderas del camino, los visitantes pueden ver cómo el bosque de taiga se convierte paulatinamente en tundra hasta llegar al pico más alto de toda América del Norte: el monte McKinley, de más de seis mil metros de altura.

Conoce las “Islas de los Apóstoles”

Las más hermosas cuevas "marinas" de los Grandes Lagos, en Estados Unidos


No; no me refiero a las islas del mar Egeo, o del Mediterráneo. No se trata de Patmos, donde Juan habría escrito el Apocalipsis.
Estas islas, en las que se encuentran las más hermosas cuevas marinas –aunque se trata, realmente, de un lago- están en los Estados Unidos, al norte de Wisconsin, en Lake Superior, uno de los Grandes Lagos.
Durante el invierno, cuando el lago se congela, las cuevas se convierten en un espectáculo digno de contemplar, y los visitantes pueden caminar desde la orilla.
Durante el invierno, cuando el lago se congela, las cuevas se convierten en un espectáculo digno de contemplar, y los visitantes pueden caminar desde la orilla.
Las cuevas a los costados de las islas, podría uno pensar, inspiraron al historiador neo-francés Pierre Francois Xavier de Charlevoix para bautizar las islas como lo hizo, quizá evocando las cuevas en las que se retiraron los primeros anacoretas en el desierto sirio, en los primeros siglos del cristianismo. La verdad, sin embargo, es más sencilla, y quizá menos devota: si bien las islas son oficialmente 22, doce de ellas son lo suficientemente grandes como para considerarse, digamos, significativas. La más pequeña de estas islas, Gull Island, sólo mide una hectárea, por ejemplo.
Durante el invierno, cuando el lago se congela, las cuevas se convierten en un espectáculo digno de contemplar, y los visitantes pueden caminar desde la orilla.
Durante el verano, las cuevas y túneles de los costados de las islas son prácticamente inaccesibles, incluso en bote, e intentar entrar en ellas puede ser innecesariamente peligroso. Pero, como se lee en Atlas Obscura, durante el invierno, cuando el lago se congela, las cuevas se convierten en un espectáculo digno de contemplar, y los visitantes pueden caminar desde la orilla, cuando el hielo se endurece lo suficiente, para admirar la belleza de las cámaras naturales congeladas.