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jueves, 19 de mayo de 2016

Camino de Santiago

Camino de Santiago por La Maragatería, de Astorga a El Acebo


Cientos de peregrinos de camino hacia Santiago de Compostela transitan cada año por la Maragatería. Desde la leonesa Astorga hasta adentrarse en tierras gallegas el andante o el viajero circunstancial se encuentran con otras localidades maragatas de tan bella traza como Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza, El Ganso o Rabanal del Camino. Una comarca histórica donde sigue latiendo con fuerza el espíritu y las tradiciones de los arrieros.
Entre el páramo leonés y el Bierzo se extiende la Maragatería, una comarca singular por sus tradiciones, herencia de los arrieros y comerciantes, casi nómadas, que utilizaban este paso para unir Galicia con Castilla para hacer sus intercambios. De Astorga a Ponferrada, pasando por la Cruz del Ferro, sobrevive su folklore de fuerte personalidad y sus originales vestimentas. Los maragatos transportaban al interior salazones de pescado traídos de la costa gallega, y al volver a su tierra cargaban con embutidos y productos de secano. La decadencia de esta casta comenzó con la llegada del ferrocarril a Astorga en 1866.



Así es la maragatería, bella también por su austeridad. Un espacio de tiempo interrumpido, donde los lugareños, sus ancestrales rutinas y el viento la hacen apacible y misteriosa. Son pueblos alineados a ambos lados del Camino hacia Santiago, testimonios vivos de tantas peregrinaciones. Las viviendas de estos caseríos, perfectamente ordenadas, están construidas en piedra de pizarra. Y Coincidiendo señoriales mansiones de arrieros con otras más modestas que recuerdan a las construcciones celtas.
Este singular carácter con el que se identifican los maragatos se materializa en ritos como La Covada, La Boda o la fiesta del arado, viejas costumbres que le han otorgado ese halo misterioso que a tantos estudiosos ha convocado. También su gastronomía, bien representada por el contundente y seductor Cocido Maragato, forma parte de su idiosincrasia, siendo uno de los principales atractivos de la zona.
No en vano, Julio Caro Baroja acertó publicando: “difícilmente se podrá encontrar en toda Europa una región en la que los elementos de las cultura moderna se encuentren en tal armonía con los datos de un pasado remoto”.

Astorga

La capital de la maragatería es Astorga, cruce de dos de los principales itinerarios de peregrinos, el Camino Francés y la vía de la Plata, cuya calzada romana se proyectó para facilitar las comunicaciones con Mérida. Por este motivo es la ciudad del Camino que ha tenido más hospitales.
De su patrimonio monumental destacan la Catedral y el Palacio Episcopal, además de su bella Plaza Mayor y su Ayuntamiento. La Catedral muestra una esbelta fachada barroca con dos torres unidas, todo el conjunto del edificio armado con piedras de un característico color rojizo. En su interior, su museo guarda una interesante colección de joyas típicamente maragatas. Y junto a ella se levanta otro edificio de construcción más actual pero no por ello menos llamativo. Es el mencionado Palacio Episcopal obra del genial Antonio Gaudí, en cuyo interior también se exhiben piezas de interés y colecciones de talla románica, escultura medieval, orfebrería y joyería popular, formando parte del inventario del museo del Camino.
De su pasado romano conserva la antigua cárcel de esclavos, formando parte del Museo Romano, donde también se exponen objetos, de diferente naturaleza, que nos hablan del modo de vida y de las gentes que habitaban la ciudad, así como su significado dentro del mundo romano. Una visita pausada a la Plaza Mayor de Astorga nos permitirá también contemplar el famoso el reloj de los maragatos, nombre dado por las dos figuras de hombres y de mujer que martillean las campanas al dar la hora.

Rumbo a Santiago

Castrillo de los Polvazares. Siguiendo el Camino de Santiago, a escasos kilómetros de Astorga, se encuentra la ermita del Ecce Homo, antes de llegar a Castrillo de los Polvazares, emblemática localidad maragata, declarada bien de interés cultural. Un pueblo de los que escasean, sorprendente, de empinadas calles perfectamente empedradas. Deambular por Castrillo permite saborear ese encanto buscado de lo añejo. Sin duda el mejor ejemplo que se conserva de la arquitectura maragata. Las casas muestran con fidelidad el estilo arriero de sus antepasados, que se remontan a finales del siglo XVI, aunque fue en el XVIII cuando alcanzó su mayor esplendor.



Santa Catalina de Somoza y El Ganso. Por ubicación, ambas tuvieron hospitales de peregrinos. Santa Catalina se atraviesa por la calle Mayor, dejando la iglesia de Santa María a la derecha. Un busto de Aquilino Pascual recuerda uno de los mejores tamborileros maragatos, que amenizó romerías y fiestas de la Maragatería. El Ganso, a cuatro kilómetros de Santa Catalina, sufre o disfruta, según se mire, del silencio que dejó la emigración. Tuvo en tiempos un monasterio de religiosas premonstratenses, levantado en el siglo XII, del que no quedan vestigios. En la Iglesia del pueblo se encuentra el Cristo de los Peregrinos.
Rabanal Viejo. Es otro de los pueblos tranquilos de La Maragatería. Merece una visita para percibir la sensación de calma que de él mana, y por su arquitectura tradicional, como ocurre en casi todos los pueblos de la comarca. El interés principal para hacer un alto aquí está en la visita a la Fucarona.



Rabanal del Camino. Es final y comienzo de etapa según marca el Códice Calixtino y, al igual que Castrillo de los Polvazares, uno de los principales asentamientos de arrieros. En sus calles aún se respira un hondo sentir santiaguista acrecentado hoy por la presencia de tres monjes benedictinos, que desde el 2 de febrero de 2001 estan ayudando espiritualmente a todo peregrino que se acerca a las puertas de su monasterio de San Salvador. En la calle Real se levanta la ermita de San José, actualmente restaurada, esta considerada uno de los mejores ejemplos del bárroco astorgano. Frente al monasterio de San Salvador se encuentra la iglesia parroquial de la Asunción edificada a finales del siglo XII de estilo románico.
Como colofón de paso por La Maragatería, la emblemática cruz de los caminantes, la Cruz de Ferro, y la aldea de El Acebo que despiden la comarca maragata para adentrarse en tierras bercianas.





Cómo llegar:


Astorga se encuentra en la provincia de Léon, en la misma carretera N-VI (A-6) Madrid – La Coruña. Aproximadamente a la altura del kilómetro 327.

El Cocido Maragato

Plato tradicional de arrieros y trabajadores del campo. De las peculiaridades de este cocido destaca que se come al revés, primero las carnes del cocido, luego las verduras, para acabar con la sopa.

Debe contener un mínimo de nueve tipos de carne diferentes: de vaca, lacón, patas y oreja de cerdo, cecina, cordero, cabra y tocino, añadiéndose además el “relleno” (hecho de pan, huevo, ajo y perejil), el chorizo y la morcilla.
Se discute sobre el origen de esta invertida costumbre y hay quien dice que lo pusieron de moda los arrieros que habían de comer en tránsito en olla de barro, aunque parece más que nada fórmula lógica de comida labriega hecha en campo de faena (si se iniciara por lo sopa, vaciando el calor de la olla, se llegaría a las carnes totalmente frías).

martes, 17 de mayo de 2016

España, La Rioja

Fiestas de San Bernabé. Logroño recuerda la victoria en el asedio francés


San Bernabé se celebra el 11 de junio con la recreación de la época del Sitio de Logroño en la que participan cerca de 200 voluntarios y a la que contribuirán todos aquellos ciudadanos que salgan a la calle ataviados con trajes de la época renacentista.
Las fiestas comienzan con la apertura de un mercado renacentista en el Casco Histórico de la ciudad y con la recreación de la vida en los campamentos castrenses de franceses y logroñeses que con sus salvas harán los honores a la ciudad. Todos los días se podrán ver duelos, justas, luchas, maniobras, entrenamientos y desfiles de cada uno de los bandos.
Entre los actos organizados destacan aquellos en los que intervienen cerca de doscientos ciudadanos voluntarios: pasacalles, recreación del asedio a Logroño por las tropas del rey francés Francisco I en 1521, y el asado de una ternera en una plaza de la ciudad durante la noche previa a San Bernabé para servirla al día siguiente en una degustación popular y en la una comida renacentista.



El mercado, situado en pleno corazón del Casco Antiguo, ambientado en su arquitectura, como núcleo de la vida cotidiana reunirá en sus alrededores a vendedores y actores, danzas orientales, música renacentista en la calle, personajes itinerantes que interactuarán con los paseantes, malabares, pregoneros que informarán sobre los actos diarios, talleres para los más pequeños de tiro con arco, barro, calabazas y títeres.
Este año además el Ayuntamiento acuñará una moneda, el revellín, con la que se podrán adquirir, entre otras cosas, una baraja numerada para coleccionistas editada especialmente para la ocasión, y un diorama del Casco Histórico de la ciudad.
El 11 de junio, día de San Bernabé, la Cofradía del Pez repartirá entre los logroñeses, como manda la tradición, peces, pan y vino para rememorar la resistencia de los ciudadanos, en 1521, durante 17 días y la victoria frente a las tropas francesas del General Asparrot.
Las fiestas terminan con la III Concentración de Gigantes y Cabezudos de diferentes puntos de España, exposición de figuras y desfile de todas las comparsas.

En aquellos tiempos…

Los orígenes de la invasión francesa de 1521 hay que buscarlos en el descontento de la población navarra por su incorporación a la corona de Castilla, situación que no gusta tampoco a la corona francesa, disgusto que va en aumento con la llegada al trono de Carlos I.
La Revuelta Comunera en Castilla propicia una acción militar francesa para, una vez debilitado el poder real por la guerra civil, incrementar su influencia y apoyar nuevamente la independencia del reino de Navarra. Estos acontecimientos se rememoran anualmente en la festividad de San Bernabé (11 de junio) que, a través de una serie de rituales, siguen manteniendo vivo en la memoria un acontecimiento que se sitúa entre el mito y la realidad: como la particular procesión en la que el alcalde voltea la bandera en los lugares donde se encontraban las puertas de la ciudad, las salvas de los cañones o el reparto del pan, el vino y el pez en esta misma puerta del Revellín, construida en el siglo XVI para conmemorar la victoria.
La tradición sostiene que el vino guardado en las bodegas, el pan elaborado con el trigo de los graneros y los peces, que furtivamente se pescaban en el río a través de corredores subterráneos que horadaban la muralla, fueron los alimentos que permitieron la subsistencia de los logroñeses. Así, el vino es, a la vez, sostén y símbolo de defensa de la ciudad. Escenas de las Rutas Teatralizadas en las que se rememoran de forma divertida estos hechos.

Logroño, capital de La Rioja

El primer asentamiento urbano logroñés se levanta en la margen derecha del río Ebro, siendo su principal arteria el Camino, utilizado por los peregrinos en su viaje a Santiago. El tiempo fue trazando calles anexas que conformaron su casco antiguo. La eliminación del perímetro amurallado favoreció su expansión y modernización, dando lugar a una renovada ciudad que sigue acogiendo un buen número de visitantes para disfrutar en calma de su cultura, historia y su muy preciada oferta gastronómica.

Cómo llegar: La Rioja se encuentra en el Norte de España y limita con las provincias de Álava, Navarra, Burgos y Soria. Las comunicaciones tanto con estas provincias como con el resto son muy buenas. Un aeropuerto a tan sólo 14 km de Logroño, una red ferroviaria que acompaña el discurrir del río Ebro a lo largo de toda La Rioja, la autopista A-68 que comunica rápidamente con otras Comunidades y una extensa red de carreteras que facilitan la conexión tanto con los pueblos del interior como con los pueblos limítrofes.

Oficina de Turismo de Logroño.
Calle Portales, 50. (Edificio Escuelas Trevijano)
26071 Logroño (La Rioja)
Tel: 941 273 353

España,Cantabria

Escalada en la vía ferrata del desfiladero de la Hermida


La vía ferrata ubicada en La Hermida es la primera instalada en toda la Cordillera Cantábrica. Esta vía, que recupera una antigua senda de pastores, salva 700 metros de desnivel entre La Hermida y la cueva Ciloña, con un trazado que ofrece tres posibilidades de recorridos con duraciones de entre dos y seis horas.
La utilización de la vía es gratuita, pero se deben respetar unas normas como el uso de arnés y casco. También existe un servicio de guía.
La vía ferrata de la Hermida se ubica sobre un lugar privilegiado desde el punto de vista paisajístico y medio ambiental, con flora, fauna y formaciones rocosas endógenas de la zona. El recorrido de la vía es el que utilizaban tradicionalmente los pastores de la zona, que se fue perdiendo con el paso de los años.
A pesar de que el equipamiento del recorrido está organizado mediante sistemas artificiales, con peldaños metálicos en las paredes de roca para poder trepar y un cable que discurre paralelo y que permite ir seguro en todo momento, se ha procurado en todo el trazado que ello no represente un riesgo medioambiental. Para ello, el proyecto ha planteado un trazado ajustado al sendero original que evita variantes y aumento de rutas, con uso de materiales que no dejan huella en su instalación y con un descenso señalizado, que evita la apertura de veredas y senderos.

Otros caminos verticales en los que se puede disfrutar de la escalada y el senderismo

Camino del Urdón: También en el desfiladero de La Hermida, a mitad de camino entre Unquera y Potes está el camino del Urdón, que va desde la orilla del río Deva hasta el pueblo de Tresviso, en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa. Con un recorrido de 5,8 kilómetros el camino salva un desnivel de 830 metros entre un paisaje de media y alta montaña con vistas espectaculares. En el pueblo de Tresviso, con alrededor de 60 habitantes, se elabora uno de los quesos más tradicionales de Cantabria, el queso picón Bejes-Tresviso, que se cura en cuevas cercanas al pueblo.
Camino de Cofria: El mirador de Cofria está situado en el Valle del Nansa, en el pueblo de Camijanes, en el municipio de Herrerías, muy cerca de la Cueva de El Soplao. La pared está entre el mirador de Cofría y la orilla del río Nansa. Acondicionada con vías, en la parte baja hay una tablilla tallada con los grados de cada una de estas vías.
Camino de Casar de Periedo: Situado cerca de la estación del ferrocarril, se trata de unas peñas de piedra con una pared de gran verticalidad y una altura de 25 metros, y en él se sitúan 9 vías de grado medio-bajo.
Camino de Escobedo: Situado en una antigua cantera en la localidad de Escobedo, en el municipio de Camargo, cuenta con 16 vías con una altitud máxima de 8 metros, y desniveles de entre el 70 y el 30 por ciento. Es ideal para aprender técnicas de escalada.

España, Cantabria

Barranquismo en Cantabria


Cantabria es un paraíso para el deporte de aventura. Su especial orografía con picos de gran altitud, estrechos valles, pequeños ríos rápidos y caudalosos, y un litoral con zonas de acantilados abruptos, hacen de toda la región un magnífico campo para el deporte de aventura.
Barranquismo en Cantabria y las rutas por sus ríos nos llevará por tierras de Soba y el Asón, los valles pasiegos, y las cuencas del Nansa y el Besaya, así como por las vegas lebaniegas.
Comenzamos el camino de los barrancos en la zona más oriental de Cantabria, en la comarca del Asón y Soba, donde encontramos un buen número de barrancos de diferentes extensiones y características.
Así, con nombres como Huerto del Rey, Argumedo, Anderal, Pico Canales, Resentíos o el Cantón de la Muela, entre otros, se asoman estos barrancos. En ellos encontramos grandes rápeles que pueden llegar hasta los 60 metros como en el Pico Canales o el Cantón de la Muela, y descensos cuya duración varía desde poco más de hora y media a cinco horas. Toboganes, cascadas y todo ello en terrenos cársticos y entre un paisaje de gran belleza.
Algunos son barrancos muy abiertos, mientras que otros discurren por cursos estrechos de los ríos. Asimismo el nivel de dificultad varía de unos a otros.
Pero no es solo el descenso, las aproximaciones al inicio del descenso de barrancos se convierten también en aventuras en sí mismas. Algunas son inmediatas, pero otras pueden suponer caminatas de algo más de una hora desde lcalidades como Soba, Gándara o el entornod el puerto de Los Tornos.
En la zona de los valles pasiegos nos encontramos con tres barrancos: Aján, Yera I y Yera II. Al de Aján se accede desde Vega de Pas, y el descenso viene a durar unas 3 horas con 45 minutos de aproximación. Cuenta con magníficos saltos y rápeles no excesivamente largos. Yera I y Yera II tienen el acceso a pocos kilómetros de Vega de Pas, y mientras que el I es bastante más largo, con más de tres horas de recorrido, el segundo se puede completar en poco más de 1 hora. Zona de bonitas cascadas y con rápeles intermedios.
En el valle del Nansa vamos a encontrarnos con los barrancos de San Sebastián de Garabandal, Tudanca, Celis y el embalse del Alsa.
El de Garabandal se inicia tomando una pista forestal que lleva hacia Peña Sagra y tiene una aproximación caminando de escasos minutos. Se trata de un recorrido repleto de cascadas y pozos, y su duración ronda la hora y media.
Cerca de San Sebastián de Garabandal, en Tudanca hay otro pequeño barranco, en la parte alta del curso del río Nansa, con diversos rápeles, algunos con más de 20 metros.
Ya en la parte media del curso del Nansa está el barranco de Celis, también de pequeña extensión y con varios rápeles.
En la cuenca del río Saja, en el valle de Cabuérniga, está el barranco de Vaiaña, que se inicia en la localidad del mismo nombre y que cuenta con toboganes y cascadas de gran belleza. Este barranco tiene una aproximación a pie un poco larga, y la bajada es de algo más de una hora.
En la cuenca del Besaya está el cañón del río Torina, junto a la presa del Alsa, en la localidad de Bárcena de Pie de Concha. Parte desde la gran presa del Alsa y cuenta con varios rápeles, el mayor de ellos de 25 metros.
La zona de Liébana, una de las comarcas donde más se practican deportes de aventura, también econtramos un buen número de recorridos por los barrancos de los ríos. En el desfiladero de La Hermida encontramos algunos de ellos como el de Cicera o el de Navedo. Todos están rodeados de una exuberante vegetación y en sus recorridos se disfruta de toboganes y cascadas. La duración del recorrido está en torno a las dos horas

España,Huesca

Sectores de escalada en Rodellar


Rodellar es una escuela de escalada en constante desarrollo, con nuevos sectores, nuevas vías y propuestas. Las posibilidades son infinitas y para todos los gustos y niveles. Estos son algunos de los más preciados rincones para disfrutar a tope de la roca.

Cueva de los cazadores:
de reciente creación, es un sector de desplomes, con grandes agujeros, mocos, tacos, y chorreras. Ideal para escalar en invierno y en época de lluvias. Unas 32 vías de entre 6c+ y 8b+ (o más). Destaca Trae crime (8a), A media Asta (7c).


Bisagra: Tranquilo sector, con sombra por la mañana, con pocas vías pero de excepcional calidad. Chorreras y tacos. Entre 6c y 7b+, destacando Recuerdos de mi abuelo (6c) y El Fugitivo 7b+.

Café Solo: un clásico de la calidad, se satura pronto ya que tiene pocas vías y muy solicitadas. Rutas de hasta 20 metros, entre 7a+ y 8c, destacando Mónica 7b, Café con leche 7b y Welcome to Tijuana 8c.

Búlder de Jon: es un sector clásico, debido fundamentalmente a la existencia de vías de resistencia-continuidad, extraplomada y con longitudes de hasta 20 m y al muro de su base que nos permite calentar y hacer búlder. Destacan Chao bambino 7a+, Alpinismo de salón 7a+.

Egocentrismo: muy transitado por la calidad de sus vías, con grados de hsta 8a, largas, extraplomadas y con canto. Todo un lujo para nuestros antebrazos. Las vías están cada vez más lavadas. Sombra por la mañana. Destacan Pequeño Pablo 7b y Egocentrismo 7c.



Cueva de las escaleras: Junto al sendero que va al camino, sector anecdótico, de 10 metros, con 5 vías de hsta 7a.

Alí Baba y Familia Manson: dos cuevas aterradoras con vías extremas, medio vías medio boulders, con proyectos de hasta 9a+ (hulk, alí baba, alí-hulk, etc). Para mutantes tipo Sharma-Andrada-Graham.

L’Ecole: agradable sector con 10 vías fáciles y largas (hasta 25 m), de hasta 6b (también hay dos 7c en la cueva de su izquierda), con excelentes vistas.

Bikini: A pie de río, si bien sus vías no son excesivamente buenas, su proximidad al camino y su sugerente verticalidad hace que casi siempre estén ocupadas. Tiene varias vías fáciles en su extremo izquierdo y debido a su mal merecida popularidad, algunas se encuentran extraordinariamente lavadas. 11 vías de entre Vº y 7c+ de 20 metros máximo. Destacan Marlen extralujo 6c+, Acracia 7a y Berenice 7a+.

Gran Bóveda: El “no-va-más” de la continuidad. Más de 35 rutas extraplomadas , muy aéreas, que superan los 35 metros, casi exclusivamente sobre chorreras, de altísima calidad y espectacularidad, donde si no vas con 8a, lo único que puedes hacer es ganarte una lesión de cuello de mirar para arriba. Hay varias vías de 7º grado en su extremo izquierdo. No te lo pierdas si tienes el grado suficiente. A destacar Ambición cero 8a, Nanuk 7c, El sepes 8a, Coliseum 8a, Géminis 8c, por citar sólo algunas. Ojo con la longitud de las vías.

Nuit de temps: Agradable sector con doce vías de grado medio-bajo, destacan Fanthkes (38 metros de 7a, buenísima) y los dos 6b del sector. Sombra por la tarde, suele estar algo saturadillo.


Pince Sans Rire: Espectacular cueva con dos áreas diferenciadas: a la derecha, bovedón con largas rutas de chorreras y regletas, mantenidas, aéreas y de especial calidad, grados altos (7b+-8b+); izquierda, desplome entre 6a+ y 7a+, interesante. Destacan Afina con Cristina 7b+, Pince Sans Rire 7b+ y El enano de la chepa del Seta 8a+.

Rigole: sector de iniciación junto al camino y río, soleado, algo pulido. 10 vías de entre IV y 7b, predominando el Vº.

Eliminator: Bordillo de 15 metros con 7 vías de hasta 7b+, destacando A jaco por el morro 7a+ y Eliminator 7a. sombra por la tarde. Dos vías de hasta 6a.

Criminal tango: una de las pequeñas joyitas de la escuela. Aunque cuenta con sólo 8 vías, no superándose el 7b, la calidad de las mismas no nos dejará indiferentes. Todas las vías son recomendables. Sólo los 2 último metros de Roxy la Palmera (6b+) merece que vengamos hasta Rodellar.

Maldita Codicia: sólo dos vías (7c y 7c+), lo pintoresco del sitio y la posibilidad de darte un chapuzón si no encadenas (salen desde el agua en un meandro del río) hacen que merezca la pena probarlas.

Aquest Any Si o El meandro y El vaso: sector muy popular, ya muy lavado debido a lo solicitado de sus vías y a la calidad de las mismas, se encuentra junto al río, casi todo el día a la sombra. Muy interesante pasarte las horas muertas tumbado en la arena junto al agua viendo a la gente apretar. 13 vías entre 6c y 8b+, con longitudes de hasta 30 metros. A destacar Caco que te mato 7b, Los cocoteros 7c, Aquest Any Si 7b+ , Soldados de salamina 7b+, entre otros.

El Camino: curiosidad geológica altamente aprovechada por el Grupo de Montaña de la Guardia Civil, protagonistas íntegros de su equipamiento, se trata de un perfecto plafón naranja de unos 100 metros de largo y 25 de alto, completamente lleno de vías da alta calidad, si bien se encuentran ya muy pulidas debido a que se masifica habitualmente. Grados entre 6a y 7b, sobre tacos, regletas y laterales. Buenísimo, si bien escalar con decenas de personas a tu alrededor desluce un poco su calidad.

Las ventanas del Mascún: otra de las grandes joyas, ya no sólo de Rodellar, sino de toda España, se trata de un capricho geológico del Creador de Rocas y Sueños, que se dedicó aquí a esculpir grandes arcos sobre la roca caliza prepirenaica. Los escaladores han sabido hacer el resto. Unas 35 vías completamente espectaculares, especialmente las de su extremo derecho, con buen canto en general, muy extraplomadas, de resistencia, y en el que no deberemos dejarnos impresionar por lo aéreo de sus líneas. Grados desde el 6b al 9a?. Sólo subir hasta aquí a echar un vistazo merece la pena, cuanto más ascender alguna de sus rutas, por lo que todas son recomendables. Elige la tuya y vuela. Sol por la tarde.


Furia latina, Callejón y La Fuente:
junto al río, sectores muy populares debido a su cercanía (más bien debido a la cercanía del agua a las paredes). Cortas y potentes en furia latina, delicadas y técnicas en el callejón, y de iniciación en la fuente (saturación garantizada).


La surgencia: Impresionante muro gris de carácter vertical, con chorreras y tacos, relativamente solitario, con vías muy técnicas a la izquierda, y muy potentes y largas a la derecha. Vías de hasta 35 metros de entre 7a y 8b+. A destacar Lina 7b+, Ironman 7c y El corredor de la muerte 8a. los más fuertes que apreten a vista Florida, 8b+.

España, Alicante

Aventura y Turismo activo en el interior alicantino


La montaña y los valles de interior del norte de la provincia de Alicante es el escenario natural en el que se complementa su belleza con infinitas posibilidades para la practica del turismo activo y los deporte de aventura.
Así, este marco de espectaculares paisajes se ha convertido en uno de los más preciados para los amantes de las actividades y los deportes al aire libre.
En fuerte contraste con la masificación de los conocidos núcleos turísticos de la Costa Blanca, en el interior de la provincia destacan matices de acentuado sabor rural, destacando por su gran riqueza paisajística y ambiental. No en vano, más de una tercera parte de este entorno se encuentra protegida, formando parte de la red europea Natura 2000, siendo su máximo exponente el Parque Natural de la Sierra de Mariola.
Por otra parte, de sus antepasados quedan innumerables vestigios que confirman su indiscutible valor y que, sin duda, hacen aún más atractiva la visita a estas latitudes: los despoblados moriscos de las tierras del mítico caudillo Al Azraq, los castillos medievales, los pozos de nieve y los abrigos de arte rupestre ofrecen también grandes posibilidades para el turismo cultural.
Este atractivo contexto viene propiciando, desde hace algunos años, el interés de los aficionados a las actividades en contacto con la naturaleza, gracias a sus más de seiscientos kilómetros de senderos homologados y a las magníficas condiciones que ofrecen para el ciclo-turismo parajes como la vía verde del río Serpis. Igualmente, entre otros no menos interesantes motivos para adentrarse en esta provincia, es su variada oferta de alojamientos de turismo rural y su esmerada gastronomía. Elaboraciones originarias como el Aspentcat, Borreta, Dacsa amb Tostons, Escalivada, entre otras, constituyen un reclamo irresistible para el amante de la buena mesa y reconstituyente recomendado tras una inolvidable jornada de aventura.

La aventura del interior

Las imágenes lo dicen todo. Estos paisajes no pertenecen ni a los Pirineos ni a los Picos de Europa, se encuentran en Alicante, una provincia desconocida, aún por descubrir, y de la que poder disfrutar al máximo explorando su interior.
En la actualidad existen más de una decena de empresas de turismo activo y de aventura, que ofrecen la posibilidad de practicar senderismo, espeleología, barranquismo, escalada y bicicleta de montaña, tanto a nivel de iniciación como para niveles avanzados. En el interior de la provincia existen más de seiscientos kilómetros de senderos homologados, así como otras rutas y ascensiones de gran belleza, veinticinco barrancos acondicionados para su descenso guiados, doscientas cincuenta simas en las que poder adentrarse y recorrer con total seguridad y hermosas vías verdes para disfrutar de una placentera ruta en bicicleta. Un inimaginable potencial natural que poder explorar.
Aún, cabe destacar que a diferencia de otras zonas de España, por sus condiciones meteorológicas, se puede practicar el deporte de aventura teniendo asegurado casi al cien por cien el buen tiempo, acompañado de las suaves temperaturas que se disfrutan en Alicante a lo largo de todo el año
Aventura y Actividades:
Tururac (En Orba) Turismo activo, deporte y aventura en el interior alicantino. Contamos con 650 kilómetros de senderos homologados, 25 barrancos preparados para descenderlos, 250 simas a las que se puede entrar y hermosas vías verdes para disfrutar con la bicicleta. A diferencia de otras zonas de España, podemos practicar el deporte de aventura durante todo el año, gracias a las suaves temperaturas. Ofertas combinadas de alojamiento rural y distintas actividades de multiaventura: senderismo, rutas de bicicleta, descenso de barrancos, raid, escalada…. Telf.: 629 758 760 – 629 098 886

España, Castellón

Escalada en Montanejos


Decir que hace casi 30 años que se equipó la super-clásica vía: “Pericondrío Tragal”, en la Pared del Estrecho del Mijares, es como decir que ya ha pasado media vida desde que se asentó la escalada deportiva en la más conocida escuela valenciana de la provincia de Castellón, y una de las más preciadas zonas de escalada de España.
Escalada en Montanejos, de lo mejorcito en España. Su historia parte con las escaladas de las paredes del Estrecho. La grandiosidad de esta pared del Mijares eclipsó en parte al Barranco de la Maimona y por supuesto al resto de sectores y otras zonas exploradas con posterioridad. Este pequeño “mini–Verdón”, por la calidad de sus vías de perfecta caliza gris, no tardó en convertirse en punto de peregrinación de los más inquietos escaladores de toda la geografía española y parada obligada de muchísimos escaladores extranjeros que recorrían la costa del Mediterráneo en busca del buen tiempo.
Montanejos además de ser una de la escuelas mejor valorada de España, destaca también por ser pionera en el arte de bautizar a las nuevas vías de escalada con rebuscados nombres, en ocasiones extravagantes. Así, tras unas cuantas horas de ameno jolgorio, entre muchas risas, se le dio nombre a Pericondrio Tragal, Me chillan las ingles, Póker de monos, Hidráulicos de plástico, Pakidisfrutes y Pakilansayes, La morsa–kao y La moska–gao, Santa maría si ya lo tenia, Una vaca en la placa, Recién lavado y Lavado por un lado, entre tantas otras ocurrencias desmedidas. Con más formalidad también se diseñaron vías de escalada en homenaje a Wolfgan Gullich, Dan Osman, Victor Gómez, Patrick Berhault, Todd Skinner, Miguel Angel Casals, John Bachar  o Kurt Albert.
Los años ochenta fue la época dorada de Montanejos, de las bellas placas y de otras grandes escuelas europeas: El Verdón, Buoux, Frankenjura, Finale Ligure, Montserrat, Siurana, La Musara, El Chorro… El simple hecho de coincidir y convivir con escaladores fanáticos de otros lugares, era ya motivo más que suficiente para justificar un viaje de varios días. En la actualidad, los rocódromos urbanos, la pasión por los desplomes y el boulder, las furgonetas perfectamente acondicionadas, la búsqueda obsesiva de nuevas escuelas de escalada, entre otros factores, han contribuido a este cambio en la mentalidad del escalador y la manera de disfrutar de las paredes.
Pero Montanejos continúa mereciendo más que una visita ocasional, por sus dimensiones y variedad en el tipo de escalada y para todos los gustos. Con aproximaciones cortas y suaves, orientaciones para todo el año, diferentes tipos de roca caliza, vías largas totalmente equipadas, fisuras rectilíneas donde acudir con los “friends”, sectores de iniciación con vías de varios largos, lugares para niños, bordillos cortos, medianos, largos y vías de 35, 40 e incluso 50 metros. Los sectores de escalada de Montanejos se encuentran casi todos dentro de un radio de 3 kilómetros y aunque los lugares más conocidos y frecuentados han sido siempre los situados a ambos lados de los dos cursos fluviales que llegan a la población -El Mijares y la Maimona.
Respecto a dificultad, al ser una zona predominantemente “plaquera”, condiciona bastante el encontrar alta dificultad. Aún así cuenta con 450 largos de 7º grado (235 vías de 7a/a+), 34 vías de 8º grado (29 vías de 8a/a+/b), una vía de 9º grado y 2 proyectos de 9a+. No obstante, quienes buscan este tipo de retos tendrán un mundo de posibilidades si se acercan por la Cueva Negra, en donde ya se encuentra La Parada de los Monstruos, un proyecto de 9a+, de 45 mts, 15 expres.
También esta escuela, por el privilegio de tener río, tiene un encanto especial, motiva y sorprende. Es uno de esos lugares mágicos, no solo por ser cómodo y variado, sino también por su excelente oferta alternativa. Aguas termales, pozas donde bañarse junto a las vías, alquiler de piraguas, espectaculares senderos de interés natural, vías ferratas.
Y para terminar la jornada, parada obligada es el Refugio de escaladores, situado a la entrada del barranco de la Maimona. Además de ofrecer alojamiento en cabañas, habitaciones, dormitorio, jaimas o zona de acampada, dispone de baños, duchas, conexión a Internet, el libro de las nuevas rutas o simplemente la cerveza, bien merecida.
Zonas de Escalada
El Mijares, La Maimona y el río Montán son tres lugares muy diferentes y muy próximos al pueblo. El tipo de roca es caliza, con una infinita variedad de modalidades en cuanto a forma, color, dureza y textura. El Estrecho y la zona del observatorio meteorológico, se caracterizan por ofrecer la calidad más compacta, así como una severa verticalidad como media de sus lisas paredes y un predominio de los agarres pequeños. La Maimona, y casi todo el resto de lugares, están formados por una piedra más blanda y un mayor abanico de inclinación en sus paredes. El tipo de presa es mucho más pronunciada y la rugosidad de su roca favorece una mayor vegetación en el entorno.
Las paredes que forman el Estrecho del Mijares a 2 Km del pueblo son en conjunto las más bellas, verticales e impresionantes de todo Montanejos y las vías de escalada que allí encontraremos son de gran calidad y muy representativas de la escalada en esta Escuela.
El Barranco de La Maimona es todo lo contrario y a menudo suele eclipsar al resto de lugares de la Escuela. Olvidarse del coche y adentrarse en un mundo de rocas más variadas y desplomadas con sectores de iniciación, grandes y pequeñas bóvedas sectores con bordillos o primeros largos y paredes de moderada dificultad de hasta 9 largos equipados, se suceden a lo largo de esta divertida gorge que ofrece más de 600 vías de escalada. Muchas visitas caen impacientes a los 5 minutos de marcha del parking, en el llamado “cepo de los dos recodos”. Allí se encuentran los lugares más opuestos y extremistas en cuanto a dificultad de toda la Escuela (sector Iniciación y cueva de Pilas Alcalinas).

Datos prácticos

Oficina de Información Turística: Tel.: (+00 34) 964 13 11 53
Donde dormir
A cubierto, es posible dormir en alguno de sus hoteles o en el Albergue. El Ayuntamiento permite alojarse en furgonetas a la salida del pueblo, debajo del puente nuevo. Allí hay contenedores, bancos, mesas y una fuente junto al polideportivo. Pero no hay servicios.
Albergue el Refugio (En Montanejos) El albergue es un establecimiento acogedor, donde la tranquilidad de su entorno hará que tu estancia sea de lo mas reconfortante. Ideal para grupos, parejas y familia. Disponemos de habitaciones 2/8 plazas, dormitorio colectivo, cabañas con baño,zona camping y jaimas marroquíes 2 plazas (Solo verano). Pizzeria rural y actividades. Información de vías y zonas de escalada. Tel: (+34) 964 13 13 17
Guía de Escalada
La nueva guía de escalada es de fácil manejo y ofrece 1.400 vías y 1.700 largos de escalada repartidos por 180 sectores. Los grados de dificultad ya están equiparados al resto de escuelas españolas. Recorridos sobre fotografías a color, textos bilingües, planos detallados y mucha información práctica de utilidad. Interés de las vías, altura, nº de seguros, continuidad ó bloque, seguros alejados, cantos picados y material necesario en su caso. Se puede adquirir en el refugio.
Distancia a otras escuelas de escalada
Albarracín (Teruel): 112 km
Cuenca: 208 km
Sella (Alicante) 218 km
Prades (Tarragona) 284 km

lunes, 16 de mayo de 2016

FRANCIA VIII, La Rochelle.

La Rochelle. “Un tranquilo rincón de la costa atlántica francesa”


Siempre mirando hacia el mar, el puerto de La Rochelle se enriqueció gracias al comercio de la sal y del vino. A pesar de haber sido arrasada en su día por Richelieu, el casco histórico de esta ciudad todavía conserva vestigios del recinto medieval caracterizado por sus casas con paredes de entramado, las fachadas de piedra esculpida de los siglos XVI y XVII, las calles con soportales y las casas privadas de los armadores, entre otras tantas maravillas arquitectónicas. Gracias a un perímetro protegido, delimitado ya en los años 70 del pasado siglo XX, la ciudad pudo conservar su casco histórico y en particular su riqueza arquitectónica medieval y renacentista.

Dispone además de cuatro puertos: el Viejo Puerto con sus famosas Torres, el puerto del comercio de La Pallice, el puerto de pesca de Chef de Baie y el puerto de recreo des Minimes, donde tiene lugar la Grand Pavois, primer Salón Náutico flotante de Europa. Nuevos barrios como el barrio del Gabut repleto de casas coloridas o el barrio cercano al puerto de Minimes crecieron a su alrededor. Hoy en día, este puerto atrae a los visitantes con un ambiente agradable que invita al paseo. Sus callejuelas y sus puntos de atraque atraen cada año a 3 millones de turistas, lo que la convierte en la tercera ciudad más visitada de Francia.
El Gran Reloj vela sobre el azotacalles como velaba sobre la ciudad cuando era la antigua puerta del recinto medieval. Podemos beber una copa de cerveza en una de las terrazas del puerto admirando los veleros. En frente, las torres se reflejan en el estanque del pequeño puerto. ¡No, no es un decorado! Las tres torres que guardan la entrada de la ciudad datan de los siglos XIV y XV. Aquí es donde, con la mirada perdida entre los mástiles de los barcos, uno se dice a sí mismo que estaría bien pasear por la isla de Ré.
El encanto de La Rochelle reside casi siempre en sus barrios. Ambientes diferentes para cada momento del día. Por ejemplo, el Viejo Puerto para un desayuno en una de sus terrazas, después, rumbo al mercado para llenar la cesta de productos frescos. Cada mañana, en esta plaza del siglo XIX, a los habitantes de esta ciudad les gusta llenar sus cestos de productos buenos y sabrosos. Porque si uno quiere pescado u ostras, aquí es donde hay que venir. El miércoles y el sábado son los días del gran mercado. Aquí, las tablas de los carniceros, queseros, y pescaderos, se desbordan al igual que ocurre con los fruteros y vendedores de verduras en la plaza y calles vecinas.
Comprar comida de primera calidad en este mercado es dejarse tentar por los productos de la tierra, las ostras, el pescado y los mariscos, los famosos mejillones de Bouchot, Cognac, Pineau, el pan, los quesos…Porque este  mercado es algo atractivo. ¡Qué remolino de olores y colores! El barrio vive momentos vibrantes en esta plaza y sus pequeñas calles adyacentes. Sin embargo, por la tarde, hay un cambio de decorado y de ritmo, este hermoso lugar vivo y colorido se adormece.
Más tarde, cuando la luz declina, la cena puede ser exótica o típica de esta región, según nuestra inspiración. Pronto los restaurantes del barrio de San Juan de Pérot van a servir sus primeros platos. ¡Qué ebullición! ¡Qué mezcla de olores! Del perfume yodado de las conchas de los típicos molúscos (ostras, mejillones, almejas, caracolas…) a las especias azucaradas de Oriente, La Rochelle nos invita a probar todas las gastronomías del mundo que podemos encontrar en sus mesas.º
Y, al final, uno se puede fumar un cigarrillo, o un puro, al tiempo que charla entre amigos tomando una copa en las terrazas de los agradables bares que hay repartidos por el centro de esta hermosa ciuda

FRANCIA VII, Vézelay.

Vézelay, un bonito rincón para perderse en la Borgoña francesa.

La pequeña población de Vézelay, con poco más de medio millar de habitantes, se encuentra en el condado de Yonne, a 217 kilómetros al SE de París, y muy cerca de Auxerre.

Se trata de una hermosa villa con varios tesoros arquitectónicos, como es la Basílica de Ste-Madeleine, del siglo XII, que además es famosa por sus esculturas y por ser la iglesia románica más grande de Francia. Y, no olvidemos además, que tanto esta villa como su basílica son Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1979.

Situado en la región francesa de Borgoña, tiene un sentido de la sencillez, la paz y la tranquilidad que da gusto pasear por sus estrechas calles empinadas para descubrir los tesoros que hay en sus intrincados rincones. El gran templo románico que esconde su catedral es además uno de los mejor conservados de Europa, y ofrece una arquitectura que está llena de fascinantes esculturas de santos, pecadores y figuras bíblicas.
En la Edad Media, esta basílica fue también un importante destino de peregrinos gracias a las reliquias de la Virgen que guarda en su interior, además de ser uno de los puntos clave a lo largo de la ruta del Camino de Santiago. Pero Vézelay fue también el lugar en el que San Bernardo de Claraval, quien nació en una pequeña casa de esta localidad cerca de la basílica Theodore Beza, y que fue colega de Juan Calvino, predicó la Segunda Cruzada a Tierra Santa.

Este tranquilo pueblo es un museo viviente de la antigüedad que se queda congelado en el tiempo. Para muchos, es el punto culminante de un viaje a través de Borgoña, debido tal vez a que la gran riqueza de su excepcional patrimonio artístico, y la autenticidad y la calidad de su gastronomía que ha logrado una notoriedad mundial gracias sobre todo a sus grandes vinos. Un buen ejemplo lo encontramos en el popular restaurante “Auberge de la Coquille”, con una decoración entre piedra y madera donde podremos sentarnos a comer platos típicos de la región. Y, además de los populares creps que aquí sirven, podemos degustar bourguignon de carne, caracoles y patés.
Pero Vézelay también es famoso porque en un lugar tan pequeño de eta región francesa podemos encontrar un poco de todo. Paseando por sus empinadas calles descubrimos rincones de gran belleza, así como una antigua iglesia, la de San Pedro, situada en la plaza Borot, fundada en 1152, y que todavía no ha sido restaurada. Aunque su historia está poco documentada, diré que el campanario parece ser que es del siglo XVII y que presenta una inscripción en la que se indica que fue restaurado en 1841.
Cuenta además con un bonito y original museo de Arte Contemporáneo. Me refiero a la casa que fue de Romain Ralland y que hoy alberga el Museo Zervos, donde se exponen las mejores piezas de la colección que Christian Zervos donó en 1970 a esta ciudad unos meses antes de morir. Completó una colección de arte moderno con diferentes estilos y movimientos, desde el cubismo hasta el surrealismo, pasando por el arte abstracto, con obras tan conocidas como “El saltamontes” de Max Ernst, y “Los instrumentos de música” de Jean-Paul Laurens, sin dejar de nombrar la obra “El pintor y el niño” de Pablo Picasso.

FRANCIA VI, Lourdes.

Lourdes, la pequeña Babel del Pirineo

Lourdes es lugar de peregrinación mundial en búsqueda de la curación a través de sus aguas y también destino turístico para curiosos y creyentes que se acercan a conocer el misterio de la niña Bernadette y el entorno privilegiado que le rodea.
Todo en Lourdes gira alrededor de la Virgen, de la joven Bernadette y del agua sanadora. Situada a tan sólo 400 metros sobre el nivel del mar y rodeada de montañas de casi 3.000 metros, disfruta de un clima suave tanto en verano como en invierno a pesar de estar situado en plena montaña.
Quizás lo que más sorprenda la primera vez que se visita es todo el conjunto de la ciudad, la fuerza del río que la atraviesa, sus colinas adyacentes coloreadas de un verde intenso, la monumentalidad de sus santuarios y sobre todo la gran actividad y trasiego de personas venidas de todos los rincones del mundo. Aunque estemos en Francia, Lourdes se convierte en una pequeña Babel y muchos de los actos que se celebran cada día se realizan en varios idiomas.

El conjunto arquitectónico de Lourdes se sitúa en una gran planicie de 10.000 metros cuadrados. En uno de sus extremos encontramos las dos basílicas: La Inmaculada Concepción y Nuestra Señora del Rosario; la gruta; las fuentes de agua donde poder recoger el agua y las piscinas. En el otro extremo se sitúa la Virgen coronada de Lourdes y la gran basílica subterránea dedicada a Pio X.
La visita completa se puede realizar en un día, aunque si se quiere asistir a las diferentes misas y celebraciones habría que disponer de más tiempo. Como visita turística nuestra recomendación es comenzar por la gruta donde se produjeron las 18 apariciones de la Virgen a Bernardette en 1.858, se trata de un espacio abierto, donde los peregrinos se acercan para tocar la roca y recoger el agua de propiedades curativas. Si no se lleva recipiente no se preocupe en las cientos de tiendas que hay alrededor encontrará gran variedad de formatos para llevar el agua desde miniaturas de cristal decoradas con la Virgen, hasta garrafas de varios litros.
La basílica de la Inmaculada Concepción es la primera iglesia que se comenzó a construir, en 1.858, pero antes de que estuviera terminada, se dieron cuenta que nos les servía por sus dimensiones, sólo podía albergar a 500 fieles, por lo que proyectaron construir otro edificio sin dañar la anterior. Así es cómo en 1.901 se consagró la segunda basílica Nuestra Señora del Rosario reformada recientemente en 2004, que se sitúa por debajo de la anterior y coronada por una gran cúpula con una cruz dorada donada por la iglesia irlandesa.
Al final de la explanada nos encontramos con la basílica subterránea dedicada a Pío X, una obra arquitectónica que deja con la boca abierta al que la visita por sus extraordinarias dimensiones que sorprende mucho más cuando se realiza durante la multitudinaria misa internacional que se celebra todos los domingos, miércoles y días festivos a las 9 y media, que dura aproximadamente unas 4 horas porque el servicio se realiza en varios idiomas y que puede acoger hasta 20.000 fieles.

Otra visita obligada es el castillo que corona la ciudad de Lourdes y que fue tomado por Carlomagno a los sarracenos en el año 778. Desde este castillo se tiene una bonita vista general de la ciudad y en su interior alberga un su interior el museo pirenaico.
Pero uno de los acontecimientos más bonitos y que ningún visitante se puede perder es la procesión de las antorchas que tiene su cita a las 9 de la noche todos los días. La explanada principal se llena de fieles encabezados que siguen la procesión incluidos enfermos que suelen encabezar
La temporada oficial de Lourdes va desde el 24 de marzo de marzo al 27 de octubre, con actos diarios: misas en español, misas internacionales, misas para los jóvenes, vía crucis, veladas de oración, etc.
Cómo llegar
En tren y autobús. Programa Ave – María. Se comercializa en agencias de viajes. Se trata de un programa de fin de semana, que incluye el transporte en Ave a la ciudad de Huesca, autobús de lujo de Huesca a Lourdes, 2 noches de alojamiento en pensión completa, una entrada a un museo y un paseo en el tren de Lourdes. Se trata de una promoción conjunta que puede encontrarse alrededor de los 250€ el programa base en habitación doble.

De compras
La mayoría de las tiendas están dedicadas a souvenirs sobre la Virgen y para recoger el agua sanadora. El rosario de 7 cuentas es único en el mundo porque Bernadette rezaba además por los enfermos y por los pobres. Productos típicos pirenaicos como quesos, foigras y embutidos se pueden adquirir en el mercado Les Halles cerca del Ayuntamiento. Abre a partir de las 6 de la mañana.
Dónde dormir
La ciudad aunque pequeña, es la segunda después de París en número de hoteles. Se nota que no ha habido una planificación urbanística ordenada y los hoteles se suceden uno tras otro, cada uno con su estilo arquitectónicos propio y con alguno que sobresale sobre los demás por su colorido y elegancia. La cadena María Hoteles ofrece una gama de hoteles con garantía de calidad en todas sus categorías.

FRANCIA V, Le Havre.

Le Havre. La ciudad que Auguste Perret diseñó en Normandía

Se la conoce con el sobrenombre de “Puerta Oceánica” y sin duda su fundación se debe al emplazamiento estratégico que ofrece, justo en la desembocadura del Sena con unas vistas impresionantes sobre el Atlántico.
En otro tiempo el comercio, tanto interior como exterior de Francia, dependía en gran medida de las vías fluviales existentes por lo que no se podía desaprovechar este río que llegaba directamente al corazón del país, y más concretamente a París.
Al finalizar la II Guerra Mundial, el Ministerio de Urbanismo francés decidió la reconstrucción del centro de la ciudad confiando la obra a uno de los grandes maestros de la arquitectura de aquella época, Auguste Perret, conocido también como “el poeta del hormigón”. Se delimitó un área de 133 hectáreas, casi a modo de triángulo, donde Perret y su equipo dieron rienda suelta a su imaginación creando una ciudad aireada, luminosa, moderna y, en definitiva, innovadora.

El resultado fue sorprendente. Basta con echar un vistazo a algunas de sus construcciones para comprender la visión de futuro que este arquitecto tenía en su mente. Porque hoy, más de medio siglo después de la magna obra, los edificios siguen intactos dando fe de una calidad y originalidad poco vista en el diseño arquitectónico de aquella época.
Hace algunos años el Ayuntamiento de Le Havre adquirió uno de los apartamentos que Perret había construido en la ciudad para que todo el mundo pudiera contemplar la obra del artista; 100 metros cuadrados distribuidos en tres dormitorios, salón, estudio, cocina y cuarto de baño, organizado de tal forma que cualquier inquilino podía cambiar los tabiques de lugar para redistribuir a su gusto los espacios. A esto hay que añadir calefacción central, agua caliente, baño interior, etc. El piso abierto al público es sin duda un museo de la vida cotidiana del siglo XX, durante los años cincuenta, y el mobiliario y todos los utensilios ahí expuestos son auténticos de aquella época.
El proyecto de reconstrucción del centro de la ciudad de Le Havre incluía también una iglesia, la de St. Joseph, que se eleva hacia el cielo a modo de rascacielos como los de Nueva York. Dicen que esta iglesia es la obra maestra de Perret pero el arquitecto debe compartir el honor con Marguerite Huré, que es la diseñadora de las vidrieras de dicho monumento. La construcción de esta iglesia comenzó en 1951 y fue concluida seis años más tarde, después de la muerte de su creador. Destaca sobre todo su gran torre que se eleva a más de 110 metros y a la que se accede a través de escaleras, tanto interiores como exteriores.
La Avenue Foch, la Esplanade Jacques Tournant, o la Rue de París, son algunas de las zonas y calles a tener en cuenta a la hora de visitar la ciudad de Auguste Perret, es decir Le Havre, una villa que desde luego tiene muchos alicientes para el que la visita.

FRANCIA IV, Un rincón en la montaña del Midi-Pyrénées.

Saint Cirq Lapopie 

“Saint Cirq Lapopie me ha echado el único sortilegio que existe: el que se queda para siempre dentro de uno. He dejado de imaginarme en cualquier otro lugar”. Son palabras pronunciadas por André Breton, que sin duda definen el amor que el fundador del surrealismo francés sintió por este pequeño pueblo ubicado en pleno corazón del Parque Natural des Causses du Quercy, en el valle del Lot. Una localidad medieval que poco tiene de surrealista pero que a Bretón se le apareció “como una rosa en la noche”.
La relación entre André Breton y Saint Cirq Lapopie comenzó a mediados del siglo pasado, en plena guerra fría. Unos años antes y como respuesta a los peligrosos brotes nacionalistas de la época había surgido un movimiento pacifista que se hacía llamar Ciudadanos del Mundo, y del que Breton era simpatizante. Este movimiento tuvo una especial respuesta en la ciudad de Cahors, cuyos mandatarios no dudaron en proclamar la localidad como Cahors Mundi. El entusiasmo se extendió rápidamente a otras localidades del Valle del Lot y se decidió crear una carretera sin fronteras, una “carretera mundial”, a lo largo del río. Llegaron personalidades de muchos países, entre ellos Orson Welles, y los coches salieron cargados de personas en un ambiente lleno de júbilo recorriendo el camino de pueblo a pueblo hasta llegar a Saint Cirq Lapopie, en pleno corazón de la región francesa Midi-Pyrénées.


La “carretera mundial” recorre los 30 kilómetros que separan Cahors de Saint Cirq Lapopie que aparece justo detrás de una curva sobre su acantilado de casi 100 metros. La primera impresión visual es desde luego impactante y no es de extrañar el flechazo de Bretón por esta pequeña aldea perdida en el medio de la nada. Así, desde ese año y hasta su muerte en 1966, el célebre escritor visitaba todos los veranos el pueblo junto con su mujer Elisa. El decía que volvía “a posarse en el corazón de esta flor” y para ello había comprado el antiguo albergue de los marineros donde recibía a sus amigos como Péret, Man Ray y Gracq, entre otros artistas.
Hoy en día St. Cirq Lapopie está clasificado como uno de los pueblos más bellos de Francia ubicado en el igualmente impresionante valle del Lot, uno de los ríos navegables del país que propone entre acantilados y viñedos, más de 75 km de recorrido que va desde Larnagol a Luzech. Y los viñedos fueron precisamente los que antaño dieron trabajo a los habitantes de St. Cirq que muy pronto se hizo famoso por sus torneros que fabricaban con toda precisión los grifos para los toneles de vino.
Practicamente todas las familias seguían esta tradición que lamentablemente se ha ido perdiendo con el tiempo. En la actualidad solo queda en el pueblo un tornero, Patrick Vinel, cuya familia ha trabajado en el oficio desde hace cinco generaciones.
Una de las características más destacadas de este pueblo medieval que alberga nada más y nada menos que 13 monumentos históricos es la construcción de sus edificios. Todas las casas de esta pequeña villa están construidas con tres materiales. Los tejados están cubiertos con tejas del Lot, hechas con arcilla local de un color rojizo intenso mientras que los muros son de la piedra calcárea de color marfil de los alrededores. El tercer material lo vemos en las puertas y ventanas que son de madera de roble de las mesetas del Lot. Una construcción que sigue intacta desde la Edad Media y que sin duda alguna dan a este bellísimo lugar un aire muy especial.
Saint Cirq Lapopie tenía antiguamente tres puertas de las cuales actualmente podemos contemplar dos. En el camino de subida al acantilado desde el cual cuelga la pequeña villa nos encontramos con la Puerta de Pélissaria, que es en realidad la segunda puerta de la ciudad y que es en la actualidad la mejor conservada. Siguiendo por el mismo camino y ya entrado al centro de la localidad nos encontramos con la Puerta de la Peyrolerie, el vestigio de un portón antiguamente protegido por una verga móvil.
Entre los edificios más destacados está el castillo, que se encuentra muy cerca de la iglesia. En realidad se trata de unas ruinas del siglo XIII atribuidas a la familia de los Cardaillac y que fue desmantelado en el año 1487 por orden de Charles VIII. Muy cerca del castillo se encuentra la iglesia gótica de Saint Cirq, edificada a partir de 1522. El laberíntico entramado de calles alberga un buen número de pequeños palacetes que casas medievales que conservan a la perfección su estilo original. Muchos de estos edificios son en la actualidad lujosas residencias veraniegas mientras que otros se han convertido en museos, como es el caso de El Albergue de los Barqueros, residencia veraniega de André Bretón, y la Maison Rignault. Lo mismo ocurre con la Mansión Daura, del artista catalán Pierre Daura, que residió durante muchos años junto con su mujer y su hija en este palacete hoy convertido en una residencia internacional de estudiantes de artes. Todo un lujo para esta pequeña villa y para los estudiantes que a buen seguro se dejarán inspirar por la belleza de este lugar.

FRANCIA III, por la ruta del champán


Al este de París, la región de Champagne-Ardennes es una amalgama de paisajes e historia. Una región sabrosa y chispeante en la que la historia de Francia ha dejado un buen número de testimonios y en la que la naturaleza sabe ofrecerse cálida y grandiosa. Todo, bajo el signo del más grande de los vinos que, como cada año, se hace protagonista de la Navidad.
Hay dos tumbas muy visitadas en la región francesa de Champagne-Ardenne al este de París. Una está en Colombey-les-deux-Eglises, en su cementerio municipal, y pertenece a uno de los hombres que mayor gloria dio a Francia: el general Charles de Gaulle. La otra está un tanto escondida en la remota abadía de Hautvillers, cerca de Reims, y hace compañía a Santa Helena, la madre de Constantino el Grande que descubrió la Santa Cruz en Jerusalén. Es la sepultura de Dom Pierre Perignon, un abad benedictino que no se distinguió por su santidad, sino por haber descubierto “por casualidad” el que muchos consideran el rey de los vinos: el champán, sinónimo de celebración, de bienestar, de placer.

Entre Reims y Troyes discurre la Ruta Turística del Champán. Durante todo el año hay más de 50 productores que acogen al visitante y le muestran los secretos de la elaboración. Todos ellos relatan, con pequeñas variantes, la anécdota en la que el abate Dom Pierre Perignon avisaba a sus cofrades de que había descubierto accidentalmente un vino con espuma. “Bajad hermanos -gritó alborozado- hay un vino que tiene estrellitas”, al ver en la cava botellas rotas producidas por una segunda fermentación ocurrida en la primavera.
Aquí se puede descubrir la mágica alquimia del vino de los reyes en las bodegas de Moët & Chandon, Mercier, Drappier, G.H Mumm & Cie, Piper-Heidsieck, Vranken Pommery, Veuve-Clicquot Ponsardin… -gigantescas catedrales subterráneas- y degustar los caldos de la región (no sólo champán) que asombran el paladar y todos los sentidos. Los viticultores, que actúan como guías espontáneos, cuentan todos los secretos de las tres cepas mejor adaptadas al suelo y al clima: el Pinot Noir, famoso por dar cuerpo a los vinos; el Pinot Meunier, buscado por su sabor afrutado y su aptitud a acelerar el proceso de maduración, y el Chardonnay con racimos blancos y una finura excepcional.
Como el champán, la estancia en Champagne-Ardenne tiene siempre la alegría de sus burbujas, el placer de sus sabores y el disfrute de sus aromas. El patrimonio cultural y artístico de Champagne-Ardenne es inmenso: castillos, catedrales, iglesias, ciudades medievales como Troyes que aún conservan sus fachadas con entramado de madera y fortalezas, tan impresionantes como imponentes, o la ciudad fortificada de Langres, patria de Diderot el fundador de la Enciclopedia, que mantiene bellas casas renacentistas ceñidas por cuatro kilómetros de murallas.

La ciudad de los reyes

Parece como si esta región estuviese acostumbrada a los milagros. Bastante antes de que el vino se transformase en estrellas, el poder divino se estableció en Reims. Ocurrió en 496, durante el bautismo de Clovis, Rey de los Francos. Este hecho ha marcado a la ciudad, que se ha convertido en el lugar de coronación de los reyes de Francia.
Y, a pesar de que Reims fue en gran parte destruida durante la Primera Guerra Mundial, ha sabido mantener la grandiosidad de aquellos tiempos gloriosos. No en vano, la UNESCO ha inscrito cuatro monumentos a su lista del patrimonio mundial: la Catedral, el Palacio del Tau, la Basílica y la antigua Abadía Románica de Saint-Rémi, reconvertida en museo de arte y arqueología.
Abandonando Reims se penetra en las tierras vinícolas del cercano Valle del Marne, donde parece brotar el champán por todas partes. Las lujosas mansiones y las iglesias de la zona han crecido al ritmo de las burbujas. La localidad de Epernay se considera la capital del champaña, ya que en su avenida principal se alinean las sedes de las compañías más importantes. Un museo dedicado a la elaboración del célebre espumoso aporta los datos históricos más destacados.
Para tener un punto de vista diferente, vale la pena realizar un breve crucero por el río Marne. Las cepas que tapizan los viñedos se deslizan dulcemente a ambas orillas del río. En las alturas, la fortaleza de Boursault deja ver sus torreones. Vista desde arriba, la región también es extraordinaria. Las parcelas estriadas de los viñedos aparecen más claramente y los castillos ocultos en los bosques hacen por fin su aparición. Algunos afortunados los espían a bordo de globos aerostáticos que realizan una ruta singular.
El camino hacia Châlons-en-Champagne, capital de toda la región, está marcado por la dolorosa historia de estas tierras amplias que contemplaron encarnizadas batallas en las dos Guerras Mundiales. Cráteres de obús, vestigios de trincheras, memoriales y cementerios recuerdan este triste pasado. Châlons-en-Champagne ha conservado el encanto discreto de una ciudad de provincia. Las casas de entramado de madera se codean con viviendas más burguesas hechas de yeso y ladrillos rojos.
La ciudad medieval de Troyes es la perla de la región. La antigua muralla que la limitaba tenía la curiosa forma de un tapón de champán, lo que fue toda una premonición, ya que todavía no se había inventado. La urbe ha conservado sus casas del siglo XVI, una arquitectura de entramado de madera típica de la campiña champanesa.

Un proceso muy esmerado

Al sur de Troyes se encuentra Côte des Bar que debe su reputación al champán que aquí se produce. Los viñedos cubren las laderas de relieve accidentado. Los visitantes descubren esta tierra de aldeas floridas a lo largo de la Ruta del Champagne. Sea cual sea la estación del año, siempre hay una lección que aprender que los viticultores ofrecen con gusto. Una visita a la bodega, seguida de la correspondiente cata, es por tanto ineludible.
cava de champagne

Dentro de la bodega, lo primero que se comenta es que gran parte de la uva empleada es negra, Pinot Noir concretamente, que es prensada en los anchos lagares con suma delicadeza para obtener un mosto blanco, sin teñirse del rojo de la piel. Las completas explicaciones continúan por la vieja bodega, donde se siguen los procesos de elaboración hasta que las botellas llegan a depositarse en un laberinto de túneles.
Al salir de la bodega los extensos paisajes esperan al viajero. En toda la región la historia y la naturaleza se entremezclan, el arte de vivir y la gastronomía conforman una filosofía en la que el champán no es ajeno. Como las burbujas que suben por la copa, un recorrido por estas tierras es siempre sabroso y chispeante.
Más información
ATOUT FRANCE España
C/ Serrano, 16 – 3º Izq. – 28001 Madrid
C/ Fontanella, 21-23 – 4º 3ª – 08010 Barcelona
es.franceguide.com
www.tourisme-champagne-ardenne.com

FRANCIA II, Arles “Una perla de La Provence junto al Mediterráneo”


Arles es un hermoso rincón del sureste de Francia, rodeado de múltiples paisajes, que se encuentra en el corazón de La Provenza. También es la puerta de La Camargue, uno de los parajes naturales más bonitos de Europa con una flora y una fauna excepcionales. Enseguida se ve que es una ciudad antigua, fundada por los griegos en el siglo VI A.C. bajo el nombre de Theline, y conquistada por los celtas saluvios en el 535 a. C, quienes cambiaron el viejo nombre por el de Arelate. Además, se encuentra situada junto al cauce del Ródano.
Más tarde, esta ciudad se estableció como una colonia de veteranos de la VI legión romana y tenía varios monumentos arquitectónicos como el anfiteatro, el arco triunfal, el circo, el teatro romano…así como una gran muralla que la protegía. Durante aquel tiempo, Arles estaba situada más cerca del mar y servía como un puerto importante. El emperador Constantino el Grande le construyó baños termales, de los cuales aún se mantienen restos importantes.
Ya en otra época, y más concretamente en el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, la mayor parte del comercio fluvial se vio afectada, causando el declive económico de la ciudad de Arles. La tranquilidad que esto produjo en la ciudad atrajo a multitud de artistas impresionistas, como fue el caso de Picasso y de Vincent van Gogh, entre otros. Este último llegó en febrero de 1888 a esta villa para pasar aquí una larga temporada. Su fascinación por los paisajes provenzales hizo que pintara más de 300 óleos y acuarelas, así como infinidad de dibujos durante su estancia en este lugar. Muchas de sus famosas obras fueron realizadas aquí, e incluyen pinturas como “Café de Noche”, la “Casa Amarilla”, “Noche Estrellada sobre el Ródano”, y “L’Arlesienne”, entre otras.

También un antiguo hospital de Arles, del siglo XVI, se convirtió en centro cultural dedicado al pintor holandés. Con dos pisos y un amplio patio porticado, cuyo interior se encuentra ocupado por un jardín francés repleto de flores. Las galerías porticadas blanqueadas con cal dan aún más brillo y vitalidad al edificio, situado en una zona comercial llena de tiendas. Fue a este hospital a donde trajeron a Van Gogh cuando se mutiló una oreja.
Esta bella ciudad francesa cuenta además con el famoso recinto de Las Arenas de Arlés, donde se celebran festejos taurinos. Se trata del circo romano que data del año 120 D.C., y que es utilizado además como plaza de toros. Cuenta también con un casco histórico pequeño y encantador por el que es posible pasear tranquilamente, en donde veremos un teatro y un anfiteatro romano que son espectaculares, así como una zona vieja llena de callejuelas y plazas, como es el caso del Boulevard des Lices, repletas de cafés, bares y restaurantes a donde acude gente venida de todos los lugares del mundo.
También en esta ciudad existe un Camino que conduce a Santiago de Compostela, es El Camino de Arles (o Vía Tolosana) que parte de Arles y enlaza con el Camino Aragonés en Somport; es una de las cuatro principales vías jacobeas de la Edad Media, la que seguían los peregrinos de Italia y del sur de Francia. Hoy día está bien señalizado como GR-65.3, y es el segundo Camino de Santiago más concurrido en Francia, que además forma parte del camino que une Santiago con Roma.