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viernes, 15 de julio de 2016

Corredor del río Besaya, en Cantabria


En Besaya, entre la meseta y el mar, donde su ubica la localidad de Los Corrales de Buelna, donde se celebran las Guerras Cántabras. Situado en el centro geográfico de Cantabria, este corredor se corresponde con la vega del río Besaya. Se extiende de este a oeste, entre los límites de los valles del Pas y los de Saja-Nansa, y de norte a sur, entre la costa central y los valles de Campoo y Valderredible.

Por el curso del río Besaya encontramos huellas de los pobladores más antiguos de la región, desde los vestigios prehistóricos hallados en la cueva de Hornos de la Peña en San Felices de Buelna o las estelas de los primeros cántabros, símbolo Cantabria, a la calzada romana de Bárcena de Pie de Concha. Esta zona fue también una de las rutas de los peregrinos en su paso hacia Santiago de Compostela, ya que unía el camino de Castilla con el Camino Francés que discurría por la costa.

Adentrarnos en el Corredor del Besaya es introducirnos en un túnel del tiempo que se remonta a la época romana. Desde Portus Blendium (Cartes) se iniciaba la vía principal para acceder a la meseta desde Cantabria que atravesaba este corredor. Esta calzada fue construida durante la época de las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 antes de Cristo) y hasta el siglo XVIII fue uno de los trazados más idóneos para atravesar la comunidad y llegar hasta la costa. La vía que atraviesa el Corredor traza un camino que atraviesa algunos de los parajes más magníficos del Valle del Besaya en los que el otoño les dota de una belleza especial. Los tonos ocres dominan esta ruta que cuenta con una exultante vegetación.

En este territorio encontramos dos núcleos urbanos muy poblados, en concreto, Los Corrales de Buelna y Torrelavega, este último es la segunda ciudad de la región en número de habitantes. Pero también en torno al río Besaya hay otros municipios y localidades de mucho menor tamaño, con gran interés histórico y arquitectónico, caso de Cartes, Polanco, Reocín, San Felices de Buelna, Cieza, Molledo, Bárcena de Pie de Concha…

Hornos de la Peña

En la localidad de Tarriba, en San Felices de Buelna, se encuentra la cueva de Hornos de la Peña que alberga manifestaciones artísticas parietales. Esta cavidad, por su inigualable paisaje y la amplitud del vestíbulo, ha abrigado de las inclemencias del tiempo a grupos de neandertales y los primeros homo sapiens que habitaron estas tierras.

La historia de la cavidad se remonta, también, a épocas más recientes. De hecho, se han encontrado evidencias de que fue habitada durante la Edad de Cobre e, incluso, en la Guerra Civil.

La cueva de Hornos de la Peña se puede visitar durante todo el año, siempre y cuando se haga la reserva de cita previa. Guías especializados conducirán a los visitantes por las oquedades de la cavidad en la que podrán observar figuras grabadas en piedra de animales como caballos, bisontes, uros, cabras y ciervos.

Parque de las estelas de Barros

En la localidad de Barros, en el municipio de Buelna, y junto a la ermita de la Virgen de la Rueda, se encuentra el Parque de las Estelas, que acoge la ‘Estela de Barros’, una de las pocas estelas gigantes del mundo, que actualmente es símbolo del escudo de Cantabria. Junto a ella, otra gran estela fragmentada. Ambas tienen cerca de dos metros de diámetro y más de 4.000 kg de peso. A estas grandes ruedas se les atribuye un simbolismo religioso de los antiguos cántabros.

Calzada Romana del Besaya
Por la cuenca del Besaya discurría una calzada romana que unía la costa y la meseta, desde Pisoraca en Palencia, hasta Suances. Esta calzada data de los años 29 y 19 a.C. para facilitar los desplazamientos de las legiones romanas, aunque después fue utilizada durante muchos siglos.
Actualmente, entre las localidades de Pie de Concha y Somaconcha, se encuentra en tramo mejor conservado de esta calzada, de alrededor de 5 kilómetros. El recorrido está empedrado en su mayor parte y discurre por parajes de gran belleza natural.

Cartes
La localidad de Cartes era el lugar de paso obligado para aquellos que venían desde Castilla hacia el mar, o regresaban a la meseta. Esta situación la convirtió en una de las villas más relevantes de las Asturias de Santillana, centralizando una importante administración señorial.

Esta villa medieval con sus torreones, balconadas, sus puertas en armadura y escudos labrados, conserva aún el ambiente noble y rural de las aldeas montañesas. Este ambiente, sirvió a Benito Pérez Galdós para situar la acción de su novela ‘Marianela’.

El edificio más emblemático de Cartes es el Torreón una singular fortaleza de carácter militar del s.XV. Su estructura es de planta cuadrada, formada por dos cuerpos rectangulares de dos plantas, enlazados por dos arcadas apuntadas y con enormes dovelas, que permiten el paso de la calzada por su interior. En la parte derecha tiene adosado un pasadizo que comunica con el edificio de enfrente, apoyado sobre un gran arco ojival.

El cuerpo meridional parece que fue el destinado a vivienda del gobernador y a la vez fielato, donde se percibía el derecho de portazgo. El septentrional tiene un marcado carácter militar, dedicándose a la vigilancia y al cuerpo de guardia. Actualmente de los dos cuerpos, el meridional está destinado a vivienda y su actual fisonomía es del siglo XIX. El otro ha sufrido una profunda restauración, convirtiéndose en sala de exposiciones.

Torre de Pero Niño
La Torre de Pero Niño, situada en la localidad de San Felices de Buelna, es una torre defensiva medieval que acoge una exposición permanente que representa una perfecta simbiosis entre la Historia y las últimas tecnologías empleadas para acercar al visitante al patrimonio del valle y, especialmente, a las formas de vida de la Edad Media y a la biografía del personaje más significativo de este época, el Conde de Buelna, Pero Niño. El libro de caballería El Victorial, que narra la vida y hazañas de Pero Niño, se ha utilizado como pretexto para realizar una presentación recreada y viva de la biografía del Conde de Buelna y, tomándolo como ejemplo, evocar la vida en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), la organización social de tipo estamental, las prácticas de la caballería, el armamento de la época y las gestas de Pero Niño.

miércoles, 13 de julio de 2016

La ruta de Carlos V, tras los pasos del emperador en su último viaje


Esta ruta remonta el curso del río Asón y es conocida como la "Ruta del Emperador Carlos V" ya que discurre por el recorrido que realizó Carlos V en 1556 camino de su retiro en el monasterio de Yuste. La ruta en su parte cántabra parte del puerto de Laredo y recorre las localidades de Limpias, Colindres, Ampuero, Rasines, Ramales de la Victoria y Soba, hasta llegar al puerto de Los Tornos, límite de Cantabria con la provincia de Burgos.

En su ascenso desde los muelles de Laredo hasta el puerto de Los Tornos, junto al cauce del río Asón realiza un recorrido muy representativo de la geografía de Cantabria, en la que sus ríos se caracterizan por discurrir en dirección sur-norte, de corto recorrido y fuerte desnivel, de curso alto accidentado y montañoso, curso medio breve y desembocadura en rías.

Predomina en el paisaje la presencia de los prados alternados con masas boscosas y núcleos de población bastante concentrados, existiendo también cabañas propias del pastoreo de montaña dispersas por la zona.

Recorrido de la ruta
Esta ruta se puede hacer parcialmente, desde Laredo a Ramales de la Victoria, o hasta Medina de Pomar, que requeriría dos jornadas.

El camino parte desde el ayuntamiento viejo de Laredo, y en un recorrido totalmente llano, se llega hasta Colindres. Laredo es la villa más emblemática en este primer tramo del recorrido, ya que fue aquí donde desembarcó el emperador. La Puebla Vieja y el Arrabal, son los núcleos primitivos de la villa, cuya historia se fija en la época medieval. En esta zona aún se conservan restos de sus antiguas murallas.




Es aquí donde se encuentra la magnífica iglesia gótica de Santa María de la Asunción. Se trata del templo más importante de Laredo y una de las más importantes del gótico cántabro. A los pies de esta iglesia se organiza la Puebla Vieja, que incluye un singular conjunto de edificaciones populares, tanto civiles como religiosas de la época medieval y moderno, considerado como uno de los mejor conservados y más extensos de la región. Laredo fue uno de los principales puertos comerciales de la Edad Media y la Puebla Vieja aún conserva su arcaico ambiente, formando una trama de calles paralelas y perpendiculares entre fachadas de los siglos XVI-XVIII.

Desde Colindres, los caminantes llegarán a Limpias, a donde se accede por el paseo que bordea el estuario del río Asón. Aquí se proponen dos alternativas que confluyen en Ramales.

La primera toma el camino tradicional pasando por el Santuario del Cristo de Limpias, y Ampuero para llegar hasta Rasines y desde aquí se encara el último tramo, hasta Ramales.

En la ruta alternativa se va desde Limpias por la margen izquierda del Asón hasta la localidad de Marrón y la de Hoz de Marrón, hasta el Santuario de la Bien Aparecida tomando caminos forestales desde los que se divisan unas magníficas vistas, se llega también a Ramales.

Todas estas poblaciones tienen una historia común, muy relacionada con la intensa actividad portuaria que tuvo la localidad de Limpias hasta el siglo XIX y que hizo de esta una zona próspera, con una arquitectura civil muy rica, con casas nobles blasonadas similares a las que se encuentran diseminadas por toda el área. En los núcleos de Ampuero, Ramales de la Victoria y Arredondo, es interesante observar la arquitectura urbana, con las características de las poblaciones de media montaña, pero diferentes de las que se encuentran en la zona occidental de la región.



Los santuarios de la Bien Aparecida y el Santo Cristo de Limpias, son dos importantes polos de atracción de fieles, que acuden en peregrinación en las fechas en las que se conmemoran sus respectivas festividades. En el valle de Guriezo, por otra parte, es visita obligada la Ferrería de Laiseca, en la que se conservan todos los instrumentos y herramienta propios de este oficio desaparecido.



Los que hagan la ruta completa necesitarán dos días, y se parte desde Ramales siguiendo un camino próximo al conjunto de cuevas prehistóricas de esta localidad, hasta llegar a la localidad vizcaína de Lanestosa, desde donde se pueden tomar dos sendas para llegar al puerto de Los Tornos.



La primera por la ruta tradicional, remontando el curso del río Calera y hasta la rampa de los Tornos. O la alternativa, siguiendo una dura subida por pista hasta la divisoria con el valle de Soba, y desde aquí por un trazado más suave hasta el alto de Los Tornos. Para llegar hasta Medina de Pomar es necesario tomar un vehículo.


La ruta discurre en gran parte por la comarca del Asón, donde la naturaleza se presenta en estado casi puro. Sus espectaculares paisajes, formados por elevadas montañas, cuyos bosques conservan aún las especies más características de la región como las hayas o los robles y extensas praderas, suponen todo un espectáculo para la vista. No faltan tampoco los ríos, cuyo nacimiento, en el caso del Asón a 50 metros de altitud es del todo espectacular. Además parte del encanto, en muchos casos desconocido, que diferencia esta comarca del resto es una amplísima riqueza subterránea, ya que sus montañas esconden en su interior miles de cuevas, muchas de ellas de posible recorrido, que suponen un enorme atractivo para los amantes de la espeleología.



Gran parte de esta belleza se puede disfrutar en el Parque de los Collados del Asón, que se extiende a lo largo del discurrir de los ríos Asón y Gándara, y que muestra gran parte de sus atractivos.

Los visitantes pueden disfrutar asimismo de esta exposición de belleza natural gracias a los miradores que se han construido en diferentes zonas de la comarca. El último en inaugurarse ha sido el Mirador de Aja, situado en la localidad que lleva el mismo nombre, y a 650 metros sobre el nivel del mar. Además de este último cabe citar el de San Pedruco en Ampuero, el del nacimiento del Asón, el de La Cantera en Rasines, Covalanas en Ramales, y el de los 14 Canales en Ruesga.

martes, 17 de mayo de 2016

España,Cantabria

Escalada en la vía ferrata del desfiladero de la Hermida


La vía ferrata ubicada en La Hermida es la primera instalada en toda la Cordillera Cantábrica. Esta vía, que recupera una antigua senda de pastores, salva 700 metros de desnivel entre La Hermida y la cueva Ciloña, con un trazado que ofrece tres posibilidades de recorridos con duraciones de entre dos y seis horas.
La utilización de la vía es gratuita, pero se deben respetar unas normas como el uso de arnés y casco. También existe un servicio de guía.
La vía ferrata de la Hermida se ubica sobre un lugar privilegiado desde el punto de vista paisajístico y medio ambiental, con flora, fauna y formaciones rocosas endógenas de la zona. El recorrido de la vía es el que utilizaban tradicionalmente los pastores de la zona, que se fue perdiendo con el paso de los años.
A pesar de que el equipamiento del recorrido está organizado mediante sistemas artificiales, con peldaños metálicos en las paredes de roca para poder trepar y un cable que discurre paralelo y que permite ir seguro en todo momento, se ha procurado en todo el trazado que ello no represente un riesgo medioambiental. Para ello, el proyecto ha planteado un trazado ajustado al sendero original que evita variantes y aumento de rutas, con uso de materiales que no dejan huella en su instalación y con un descenso señalizado, que evita la apertura de veredas y senderos.

Otros caminos verticales en los que se puede disfrutar de la escalada y el senderismo

Camino del Urdón: También en el desfiladero de La Hermida, a mitad de camino entre Unquera y Potes está el camino del Urdón, que va desde la orilla del río Deva hasta el pueblo de Tresviso, en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa. Con un recorrido de 5,8 kilómetros el camino salva un desnivel de 830 metros entre un paisaje de media y alta montaña con vistas espectaculares. En el pueblo de Tresviso, con alrededor de 60 habitantes, se elabora uno de los quesos más tradicionales de Cantabria, el queso picón Bejes-Tresviso, que se cura en cuevas cercanas al pueblo.
Camino de Cofria: El mirador de Cofria está situado en el Valle del Nansa, en el pueblo de Camijanes, en el municipio de Herrerías, muy cerca de la Cueva de El Soplao. La pared está entre el mirador de Cofría y la orilla del río Nansa. Acondicionada con vías, en la parte baja hay una tablilla tallada con los grados de cada una de estas vías.
Camino de Casar de Periedo: Situado cerca de la estación del ferrocarril, se trata de unas peñas de piedra con una pared de gran verticalidad y una altura de 25 metros, y en él se sitúan 9 vías de grado medio-bajo.
Camino de Escobedo: Situado en una antigua cantera en la localidad de Escobedo, en el municipio de Camargo, cuenta con 16 vías con una altitud máxima de 8 metros, y desniveles de entre el 70 y el 30 por ciento. Es ideal para aprender técnicas de escalada.

España, Cantabria

Barranquismo en Cantabria


Cantabria es un paraíso para el deporte de aventura. Su especial orografía con picos de gran altitud, estrechos valles, pequeños ríos rápidos y caudalosos, y un litoral con zonas de acantilados abruptos, hacen de toda la región un magnífico campo para el deporte de aventura.
Barranquismo en Cantabria y las rutas por sus ríos nos llevará por tierras de Soba y el Asón, los valles pasiegos, y las cuencas del Nansa y el Besaya, así como por las vegas lebaniegas.
Comenzamos el camino de los barrancos en la zona más oriental de Cantabria, en la comarca del Asón y Soba, donde encontramos un buen número de barrancos de diferentes extensiones y características.
Así, con nombres como Huerto del Rey, Argumedo, Anderal, Pico Canales, Resentíos o el Cantón de la Muela, entre otros, se asoman estos barrancos. En ellos encontramos grandes rápeles que pueden llegar hasta los 60 metros como en el Pico Canales o el Cantón de la Muela, y descensos cuya duración varía desde poco más de hora y media a cinco horas. Toboganes, cascadas y todo ello en terrenos cársticos y entre un paisaje de gran belleza.
Algunos son barrancos muy abiertos, mientras que otros discurren por cursos estrechos de los ríos. Asimismo el nivel de dificultad varía de unos a otros.
Pero no es solo el descenso, las aproximaciones al inicio del descenso de barrancos se convierten también en aventuras en sí mismas. Algunas son inmediatas, pero otras pueden suponer caminatas de algo más de una hora desde lcalidades como Soba, Gándara o el entornod el puerto de Los Tornos.
En la zona de los valles pasiegos nos encontramos con tres barrancos: Aján, Yera I y Yera II. Al de Aján se accede desde Vega de Pas, y el descenso viene a durar unas 3 horas con 45 minutos de aproximación. Cuenta con magníficos saltos y rápeles no excesivamente largos. Yera I y Yera II tienen el acceso a pocos kilómetros de Vega de Pas, y mientras que el I es bastante más largo, con más de tres horas de recorrido, el segundo se puede completar en poco más de 1 hora. Zona de bonitas cascadas y con rápeles intermedios.
En el valle del Nansa vamos a encontrarnos con los barrancos de San Sebastián de Garabandal, Tudanca, Celis y el embalse del Alsa.
El de Garabandal se inicia tomando una pista forestal que lleva hacia Peña Sagra y tiene una aproximación caminando de escasos minutos. Se trata de un recorrido repleto de cascadas y pozos, y su duración ronda la hora y media.
Cerca de San Sebastián de Garabandal, en Tudanca hay otro pequeño barranco, en la parte alta del curso del río Nansa, con diversos rápeles, algunos con más de 20 metros.
Ya en la parte media del curso del Nansa está el barranco de Celis, también de pequeña extensión y con varios rápeles.
En la cuenca del río Saja, en el valle de Cabuérniga, está el barranco de Vaiaña, que se inicia en la localidad del mismo nombre y que cuenta con toboganes y cascadas de gran belleza. Este barranco tiene una aproximación a pie un poco larga, y la bajada es de algo más de una hora.
En la cuenca del Besaya está el cañón del río Torina, junto a la presa del Alsa, en la localidad de Bárcena de Pie de Concha. Parte desde la gran presa del Alsa y cuenta con varios rápeles, el mayor de ellos de 25 metros.
La zona de Liébana, una de las comarcas donde más se practican deportes de aventura, también econtramos un buen número de recorridos por los barrancos de los ríos. En el desfiladero de La Hermida encontramos algunos de ellos como el de Cicera o el de Navedo. Todos están rodeados de una exuberante vegetación y en sus recorridos se disfruta de toboganes y cascadas. La duración del recorrido está en torno a las dos horas